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Los Edificios del Museo (II): el Palacio de Velarde

Publicado el 7 de marzo de 2016

Los Edificios del Museo (II): el Palacio de Velarde

El Palacio de Velarde fue la primera sede del Museo de Bellas Artes de Asturias. Se trata de un edificio proyectado y construido por el arquitecto Manuel Reguera (Candás, 1731-Oviedo, 1798) dentro de los modelos de arquitectura academicista del siglo XVIII. Fue encargado por Pedro Velarde Cienfuegos (1699-1781), señor de las casas de Velarde y Prada y del coto de Linares, que actuó además como regidor de Oviedo. La importante situación del linaje que ostentaba este personaje, fortalecido tras la unión de las Casas de Prada y Velarde y con una creciente influencia política, motivó la primera reconstrucción de su residencia principal en Oviedo que se contrató con el maestro Pablo de Cubas en el año 1680. Este edificio fue demolido en 1765 para dejar paso al ambicioso palacio trazado por Manuel Reguera.

Aunque se desconoce la fecha exacta del primer contrato con el arquitecto, las obras del Palacio de Velarde ya habían sido iniciadas en 1765. Al principio, los trabajos avanzaron rápidamente y en el otoño de 1766 el perímetro de la casa alcanzaba ya una altura considerable. Después se pasó a acondicionar el interior. Pero en 1768 todo este esfuerzo constructivo se detuvo, cuando la mayor parte de los trabajos habían concluido y tan sólo restaban algunos detalles secundarios, aunque algunos importantes, como el jardín. Empezaron a tener problemas económicos para seguir con el proyecto y a estos se sumaron, a partir de 1770, otros de índole legal, pues entonces el ayuntamiento apreció irregularidades en el desarrollo de los trabajos.

El Palacio de Velarde está concebido como un gran bloque cúbico de planta cuadrangular, con cuatro fachadas exentas y articulado en torno a un patio que reitera el trazado exterior. Su fachada principal, la más decorada, se dispuso hacia la calle de Santa Ana, la vía más importante. Se estructura en tres plantas y un zócalo, separadas por líneas de imposta pétreas que se continúan también hacia el jardín. En la parte inferior los vanos se distribuyen en dos niveles. Son los correspondientes a las bodegas y a la planta baja, a los que corresponden respectivamente unos huecos reducidos y destinados a favorecer la ventilación y unas ventanas adinteladas, que se rematan en unas orejas pequeñas y muy planas.

Mientras, los vanos del primer piso concentran el mayor interés creativo, con balcones cuyos saledizos están dotados de gran plasticidad. Pero lo que asume el mayor protagonismo en la fachada es la calle central. En ella se encuentra la puerta principal de la casa, un balcón enmarcado por frontón sobre columnas y el aparatoso escudo nobiliario del linaje del promotor. Como remate de la calle central y apoyado sobre el frontón se ha esculpido un espléndido escudo nobiliario donde figuran las armas de Velarde, Prada, Queipo de Llano, Navia, Bolaño y Caso. Está orlado con la leyenda: “VELARDE EL QUE LA SIERPE MATO CON LA YNFANTA SE CASO”.
Escudo nobiliario de la fachada a la calle Santa Ana.

Escudo nobiliario de la fachada a la calle Santa Ana. Foto: Pedro Pardo.

A su alrededor aparecen estandartes, trofeos y personajes de inspiración marina componiendo un conjunto abigarrado, donde la fantasía desbordante en la recreación de personajes corre pareja a la gran plasticidad que caracteriza su plasmación escultórica.

El edificio se articula en torno a un patio, que no se encuentra en el centro exacto del edificio, sino que aparece desplazado a causa del gran relieve alcanzado por la escalera principal. Cada una de sus cuatro crujías consta de dos arcos carpaneles sobre monumentales columnas toscanas de sillería de La Granda, que se enlazan con los muros circundantes mediante arcos. El primer piso del patio aparece cerrado para proteger las estancias interiores de los rigores climáticos de la región y cada lienzo se abre hacia el patio mediante parejas de balcones con antepechos enrasados. El segundo piso, por su parte, se ha visto afectado por una serie de reformas. Su lienzo septentrional está ennoblecido mediante una solana que se compone de cinco arcos carpaneles sobre columnas toscanas de escasa altura.

Pero en el interior, el elemento más significativo es la gran escalera principal, que ocupa la mayor parte del cuerpo septentrional del palacio. Se llega a ella desde el patio, a través de un arco de medio punto con esviaje en su intradós, y se compone de dos tramos. Su trazado se inicia en un arco de medio punto sobre pilastras cajeadas y se eleva hasta un rellano donde se bifurca en otras dos rampas paralelas. El conjunto, realizado con sillares de piedra caliza de La Granda bien labrados, consta también de pasamanos pétreo, levemente moldurado, y ofrece una gran sobriedad, salvo el discreto ornamento de los pequeños jarrones de las esquinas. En origen recibía luz directa desde el exterior gracias al óculo del muro septentrional que aún conserva la rejería primitiva y estaba conectada visualmente con el patio gracias a otro óculo semejante y enfrentado al anterior en la pared meridional. Este último vano no tenía como función principal la iluminación, sino que estaba orientado a oxigenar la escalera, liberándola de la pesadez del murro cerrado y abriéndola hacia el interior del inmueble. Además, insistía en una cierta idea de orden y composición armónica presente en toda la obra.
Patio del Palacio de Velarde.

Patio del Palacio de Velarde. Foto: Marcos Morilla.

El Palacio de Velarde fue adquirido en 1971 a la Congregación de Religiosas del Santo Ángel de la Guarda (propietaria del inmueble desde 1927) y adaptado a las nuevas necesidades y usos museográficos con la intervención de los arquitectos Florencio Muñiz Uribe (entre 1973 y 1976 y en 1980) y Cosme Cuenca y Jorge Hevia (1992-1995). Ha sido declarado Bien de Interés Cultural el 25 de mayo de 1983.

(Este texto y algunas de las imágenes han sido extraídas del libro de Vidal de la Madrid Álvarez, El Palacio de Velarde. La vanguardia ilustrada en Asturias, editado por el Museo en 2012).

El Palacio de Velarde.

El Palacio de Velarde. Foto: Marcos Morilla.

El Palacio de Velarde.

El Palacio de Velarde. Foto: Marcos Morilla.

Balcón principal de la fachada a la calle Santa Ana.

Balcón principal de la fachada a la calle Santa Ana. Foto: Pedro Pardo.

El Palacio de Velarde.

El Palacio de Velarde.

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