Ocre y gris

Ocre y gris

Antoni Tàpies (Barcelona, 1923 - 2012)

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Fecha de ejecución:

1964

Técnica:

Técnica mixta sobre lienzo

Medidas:

65 x 92 cm

Procedencia:

Donación de Plácido Arango Arias en 2017

Las obras realizadas por Antoni Tàpies entre 1954 y 1967 se caracterizan por su fuerte dimensión matérica. Ese trabajo con la materia se hace evidente en la obra que aquí se comenta. De ella destaca, en primer lugar, la técnica con la que está ejecutada, que posibilitó a Tàpies dejar atrás el óleo de sus composiciones anteriores, y su sustitución por una mezcla de polvo de mármol y barniz con la que el artista consiguió aminorar la incidencia de la luz sobre el lienzo. Finalmente, su vinculación con la imagen de la tapia o el muro era clave para entender la producción de este pintor, tal como el propio Tàpies señaló en un momento. Dentro de esta misma idea, un aspecto importante es la presencia en este conjunto de cuadros, y en particular en este que se está comentando, de toda una serie de signos, manchas e inscripciones que, desde la propia noción de muro, conectaban estas creaciones con el universo del grafiti o del lenguaje que se instalaba sobre las superficies magulladas de las paredes.

Esas especies de muros y tapias, como puede verse en la obra que aquí se comenta, se caracterizan por sus superficies opacas, manchadas de signos y muy texturadas, sobre las que el artista despliega su reflexión acerca de una serie de conceptos como son lo informe, lo mimético e incluso lo mágico. Elaborada desde la horizontalidad, sobre el suelo o sobre una mesa, parece como si en ella siempre hubiera una inclinación por parte de su autor a trabajar hacia los bordes del plano, dejando el centro de la composición más liberado. Por otra parte, en esas superficies predomina una paleta a base de colores marrones y grises, de apariencia cementosa y franciscana. A ello hay que añadir la presencia de una serie de formas y signos muy representativos de la obra de este artista como es, para el caso del lienzo que nos ocupa, la  letra “X”, signo que para Tàpies se caracterizaría, antes que nada, por su polivalencia semántica. Así, la “X” puede funcionar como un símbolo de misterio. Otras veces puede actuar como una manera de tachar cosas o de todo lo contrario, es decir, de señalarlas. Y, en último lugar, también ha habido veces en que la “X” aparece sobre la superficie del lienzo como una manera de dotar a este de una fuerza particular.