Retrato de Jovellanos en el arenal de San Lorenzo

Retrato de Jovellanos en el arenal de San Lorenzo

Francisco de Goya y Lucientes (Fuendetodos, Zaragoza, 1746-Burdeos, Francia, 1828)

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Fecha de ejecución:

1780-1785

Técnica:

Óleo sobre lienzo

Medidas:

185 x 110 cm

Procedencia:

Depósito del Museo Nacional de Escultura

Se trata de uno de los primeros retratos pintados por Francisco de Goya (Fuendetodos, Zaragoza, 1746-Burdeos, Francia, 1828) en Madrid y uno de los primeros testimonios del apoyo y amistad que Jovellanos brindó al artista.

En este sentido, la hechura del presente retrato estuvo motivada por la elevación de Jovellanos al Consejo de Órdenes Militares, por decreto de 25 de abril de 1780 y efectivo desde el 13 de agosto, fecha de la real cédula de su nombramiento. Todo ello se hace patente en la solapa de la casaca, donde luce con orgullo la venera de Alcántara con un gran lazo verde (color simbólico de esta orden) a modo de escarapela. Pero esta pintura también hubo de satisfacer algo más íntimo: dejar testimonio de sus éxitos en el hogar familiar, coincidiendo con su regreso a Gijón. Tras casi quince años de ausencia, en la primavera – verano de 1782, Jovellanos regresó a Asturias pero no a título personal, sino en comisión oficial, con orden de trazar y comenzar la construcción de un camino de Oviedo a Gijón. A ello alude el paisaje sobre el que se recorta la silueta afable y confiada de Jovellanos: es el estero y dunas del arenal de San Lorenzo de Gijón, con una marina surcada por dos buques y otras dos velas en lontananza, una clara referencia al tráfico comercial y marítimo que se deseaba aportar a Gijón con la apertura de esa carretera que debía continuar a León salvando el puerto de Pajares.

La postura inestable y afectada que adopta don Gaspar es una novedad absoluta en el retrato español pero habitual en los italianos y británicos de la segunda mitad del siglo XVIII. Sobre todo Goya lo debió aprender durante su estancia en Italia del pintor Pompeo Batoni, consagrado retratista de los viajeros británicos del Grand Tour. La figura deriva modelos clásicos: el praxitélico Sátiro en reposo, el Sátiro con Dionisos niño, de factura lisipea, y el Hércules Farnesio de Lisipo. Esta famosísima estatua fue concienzudamente estudiada por Goya en Roma en 1771. Pero Gil Fillol en 1946, al exponerse por vez primera el cuadro, fue más allá, advirtiendo de la gran semejanza de composición y postura (habla incluso de inspiración) entre éste de Jovellanos y el retrato de John Musters, sheriff de Nottingham, pintado por el inglés sir Joshua Reynolds, lo que resulta incontestable.

Nos hallamos también ante el prototipo del retrato oficial de Jovellanos en sus días y hasta fechas muy cercanas. El cuadro corresponde con el estilo practicado por Goya a comienzos de la década de 1780: junto a evidentes titubeos en la composición y manejo de la postura, ya se detectan en él los rasgos de un pintor valiente y ambicioso, sabio y arriesgado en la combinación de color, por la preponderancia de las gamas verdes, de evidente resonancia simbólica en el retrato de un caballero de Alcántara.