Rose avec une bougie (Rosa con vela)

Rose avec une bougie (Rosa con vela)

Luis Fernández (Oviedo, 1900-París, 1973)

solicitar imagen

Fecha de ejecución:

1971-1973

Técnica:

Tinta china y gouache sobre papel

Medidas:

31,5 x 49 cm

Procedencia:

Adquisición, 2000

Rose avec une bougie (Rosa con vela) pasa por ser el testamento artístico de Luis Fernández (Oviedo, 1900-París, 1973), uno de los artistas españoles más originales e interesantes del siglo XX que, tras frecuentar lo más granado de la vanguardia internacional de la tercera y cuarta décadas de la pasada centuria, derivó hacia una figuración peculiar, de carácter constructivo, apartada de las corrientes en boga de la época, a la que denominó realismo plástico, realismo trascendental o realismo surreal.

Rose avec un bougie (Rosa con vela) es la obra que el creador estaba pintando antes de morir el 25 de octubre de 1973. La pieza reúne dos de los motivos más representativos de su iconografía. Por un lado está la rosa, que aparece ubicada en posición horizontal, y orientada hacia la izquierda, sobre una especie de repisa o mesa para la que se deja como fondo el del propio soporte. A la izquierda puede verse, también sobre esa misma superficie, pero esta vez en posición vertical, una vela encendida, con su llama flameante.

Resulta importante fijarse en la composición de la obra, que obedece a una estudiada ordenación. En primer lugar, y con respecto a sus márgenes izquierdo y derecho, el motivo aparece perfectamente centrado. A continuación, puede apreciarse cómo la banda horizontal inferior, de color negro, es la mitad de ancha que la inmediatamente superior, de color blanco, y ésta, a su vez, la mitad que la que aparece situada por encima de ella, nuevamente negra, aunque no tan intensa como la primera. Con ello, el artista logra crear una sensación de ascensión visual que se ve reforzada por el llamear anhelante de una vela capaz de modificar la oscuridad total que debía presidir originariamente ese fondo. De igual modo, la compenetración que se da en esta obra entre un elemento colocado en posición vertical como es el de la vela y otro ubicado en horizontal como es el de la rosa, consigue imprimir un ritmo que, según opina Fernández en sus propios manuscritos, tenía que estar sustentado en la creación en el espectador de un estado de exacerbación seguido de otro de apaciguamiento.

Por otra parte, las dos bandas de color negro sirven para subrayar la luminosidad de unos motivos de los que la crítica ha dicho que muchas veces tienen el resplandor de las joyas. Por lo que simbolizan la vela y la rosa, puede decirse que en el testamento artístico en que se ha convertido esta obra de Fernández aparecen reunidos los dos principios que habrían presidido su existencia como creador, es decir, la dedicación absoluta al trabajo armónico y limpio (la vela podría entenderse, en este sentido, como imagen de la claridad intelectual del individuo, pero sobre todo como realidad del espíritu que ilumina la materia y como metáfora del artista, cuya existencia, al igual que los contornos de la propia vela, es frágil y precaria, pero capaz de iluminar creativamente) y la búsqueda del absoluto y de la perfección.