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EL MUSEO: SUS EDIFICIOS Y COLECCIONES

El museo de Bellas Artes de Asturias le da la bienvenida y le desea una visita provechosa y agradable. En la confianza de ayudarle en su contacto con la Institución y sus colecciones, le ofrecemos esta página web y quedamos a su disposición para cualquier aclaración o sugerencia.

El Museo, inaugurado el 19 mayo de 1980 a partir de la colección de arte de la extinta Diputación Provincial, es un organismo autónomo regido y financiado por la Comunidad Autónoma del Principado de Asturias y el Ayuntamiento de Oviedo. Se encuentra instalado en tres edificios del barrio antiguo de Oviedo: el Palacio de Velarde, del siglo XVIII, al que está unido una construcción del XX, y la Casa de Oviedo-Portal, del XVII.

Preste atención a los edificios históricos, pues son dos excepcionales obras de arquitectura palaciega.

El suntuoso Palacio de Velarde, uno de los más importantes de Asturias, fue erigido en 1767 por el gran arquitecto asturiano Manuel Reguera González, (Candás,1731-Oviedo,1798) para don Pedro Velarde, Regidor de la ciudad. Considerado como la obra maestra de su autor, esta construcción de tradición barroca, enriquecida con diversos recursos eruditos tomados de los tratados, fue edificio-estandarte en Asturias de la concepción ilustrada de la arquitectura. Observe atentamente la fachada principal, alzada hacia la calle de Santa Ana, junto con la meridional, levantada hacia el jardín, y comprobará la habilidad del arquitecto en el diseño de exteriores. En el interior del Palacio fíjese en el patio cuadrado, formado por dos arcos carpaneles por lado y soportados por columnas de orden toscano; en la impactante escalera de tipo imperial que conduce al piso noble y en la galería de la planta superior, formada por cinco arcos carpaneles sobre columnas toscazas y abierta al corredor alto del patio.

El otro edificio del Museo, la Casa de Oviedo-Portal, fue elevado en 1660 según las trazas del famoso arquitecto cántabro Melchor de Velasco Agüero (Suesa,?-Santiago de Compostela, 1669) para don Fernando de Oviedo-Portal, Regidor de la ciudad, en depurado estilo barroco. Contemple la fachada principal, a la calle de La Rúa, y advierta como forma unidad con la colindante de la Casa de Solís-Carbajal, inmueble recientemente adquirido por el Museo. En el interior de la Casa de Oviedo-Portal despertará su curiosidad el patio adintelado y sostenido en su parte baja por cuatro columnas de orden toscano, los arcos carpaneles que dan embocadura a la escalera y el antiguo retrete, sito en la planta superior.

El rico patrimonio conservado en el Museo, configurado por más de 8.000 piezas inventariadas, constituye una de las mejores colecciones públicas de arte de España. Este hecho sitúa al Museo entre los centros más acreditados de la Península. Sus fondos abarcan desde la Edad Media al siglo XX y deben su fama a una coherente colección de pintura española y a significativos ejemplos de las escuelas europeas, sobre todo de la italiana y flamenca. Por otra parte, la representación de la pintura asturiana es completísima, figurando todos los artistas de calidad desde el barroco hasta las jóvenes generaciones de hoy. El resto de los fondos está formado por escultura moderna y contemporánea, dibujo, obra gráfica, fotografía y artes aplicadas e industriales, preferentemente vidrios y lozas.

Por último, el Museo cuenta con Departamentos de Conservación, Conservación Preventiva y Restauración, Educación y Administración. También dispone de biblioteca, salón de actos, salas de exposiciones temporales, salita de descanso, jardín visitable, ascensor, tienda y otros servicios museográficos.

PALACIO DE VELARDE

Planta baja

Le invitamos ahora a un recorrido general por las salas de exposición permanente del Museo en el que le destacaremos algunas de las obras de mayor significación o singularidad.

Si usted ha entrado al Museo por la puerta del Palacio de Velarde (calle de Santa Ana), empezará su visita en el patio del Palacio. Allí encontrará pinturas de gran formato correspondientes a artistas asturianos y españoles de fines del siglo XIX y primera mitad del siglo XX. Le llamará la atención en este conjuntos el gran lienzo Después de una huelga del ovetense José Uría, importantísima obra de temática social, fechada en 1895. Si franquea la puerta que está al lado de esta pintura, podrá entrar en una de las salas anejas al patio y admirar el enorme tríptico Mito de Prometeo, obra simbolista realizada en Roma durante 1908 por el asturiano José Ramón Zaragoza. Acompañan al tríptico piezas del pintor catalán Anglada Camarasa, artista de la misma generación que Zaragoza. Dedíquele un tiempo a Campesinos de Gandía, una de su obras maestras.

En esta planta baja están también a su disposición la sala de exposiciones temporales y la salita de descanso provista de publicaciones periódicas para consulta y servicio de bebidas calientes. Desde la salita usted podrá acceder libremente al jardín, espacio visitable en donde descubrirá un pequeño conjunto de esculturas contemporáneas y unas inscripciones conmemorativas de los artistas asturianos más importantes.

Planta primera

Partiendo del patio, usted tiene varias opciones para llegar a la planta primera del Palacio. Una de ellas es el ascensor, que puede tomar en un lateral del citado patio, y otra, las escaleras. La situada a la izquierda de la puerta de la sala de exposiciones temporales le brindará la ocasión de observar una vitrina con pequeñas esculturas y piezas de arte industrial, así como dos hermosas colchas procedentes de la comarca astur-galaica del Alto Navia. La que arranca a la derecha de la puerta de ingreso al patio le ofrecerá la experiencia de subir por la gran escalera imperial del Palacio, flanqueada por dos grandes óculos. Desde allí le sorprenderá espectacular visión de dieciocho tablas del Retablo de Santa Marina, ordenadas según la disposición original que tenía esta obra de finales del gótico, procedente de Mayorga de Campos (Valladolid) y realizada por el Maestro de Palanquinos.

En la planta primera el Museo le muestra el itinerario artístico desde la Edad Media hasta el siglo XVIII.

Una vez subida la escalera imperial verá a la izquierda una puerta que le conducirá a la salita colindante con la planta primera del Palacio. En ella está expuesta una interesante tabla, probablemente sienesa del siglo XIV, y un grupo de obras de la escuela flamenca del siglo XVI. Le sugerimos que se detenga ante el espléndido Tríptico de D.Álvaro de Carreño del Maestro de la Leyenda de la Magdalena, fechable hacia 1520.

En la sala que da a la calle de Santa Ana, inmediata a la anterior, le recibirán dos buenos retablos medievales, catalán y mallorquín, junto a sobresalientes piezas del mundo hispano-flamenco, entre ellas, las de los artista Jaime Huguet y Fernando Gallego. Sigue a éstas la pintura renacentista española con obras de Pedro Berruguete, Maestro Benito, Felipe Pablo de San Leocadio y Juan Correa de Vivar. No pierda aquí la oportunidad de conocer también algo del arte del gran maestro veneciano Tiziano. De este pintor exhibe el Museo una Santa Catalina salida de su taller con destino al Escorial.

Si continúa en esta sala, podrá disfrutar de excelentes ejemplos del arte barroco italiano y español. Del primero tiene usted expuestas en estos momentos, entre otras obras, un Apóstol y un Entierro de Cristo de Ribera, una prodigiosa Cleopatra de anónimo artista napolitano y una extraordinaria Lucrecia de Guido Reni. Del segundo sobrecoge el dramático Crucificado de Zurbarán, una de sus obras maestras, colocado junto a un Cristo resucitado, fino relieve de Luis Fernández de la Vega, el mejor escultor asturiano del siglo XVII.

Entre en la sala siguiente para hallar el muestrario de la rica colección de pintura barroca que posee el Museo. Conocerá allí las obras de Carducho, Cajés, Bartolomé González, Francisco de Palacios -curioso pintor discípulo de Velásquez- y Murillo; al conjunto se suma un insólito trampaojo del círculo de Bernardo Lorente Germán, seguidor del último de los artistas citados. Estas obras dan paso al selecto lote de pinturas de Juan Carreño de Miranda con el que puede estudiarse toda su evolución. En él sobresale el magnífico Retrato de Carlos II a los diez años, cabeza de serie de todos los realizados por este artista al postrer rey de la Casa de Austria. Fíjese igualmente en el misterioso Autorretrato colocado en el caballete, pues podría tratarse del propio Careño. Acompañan a las obras de Carreño otras de Escalante, Francisco Solís y Alonso del Arco.

Salga a las galerías altas del patio para apreciar otras expresiones pictóricas de los siglos XVII y XVIII. Le atraerán sin duda las pinturas mitológicas del taller de Rubens, el soberbio Florero de Jan Brueghel de Velours, otros floreros de Arellano y Yepes, la obra religiosa de Rizi, las pinturas del ovetense Miguel Jacinto Meléndez -pintor del rey Felipe V-, el capricho arquitectónico del flamenco Jacob Ferdinandus Saeys y el característico Bodegón de pescados del artista holandés Elías Vonk.

Antes de abandonar estas galerías atienda al elegante Reloj de caja, provisto de sonería y fechado en 1802 por el relojero gallego Javier Méndez y Neira Saavedra, todo un alarde técnico de la época.

En la sala restante de la planta le espera el arte del siglo XVIII. En este espacio le proponemos una detenida visión del Retrato de Jovellanos y del Retrato de Carlos IV, ambos del célebre Francisco Goya, y de los siete estupendos bodegones y un retrato, todos del famoso pintor de ascendencia asturiana Luis Meléndez. Del hermano de éste, Agustín Meléndez, cuelga en la sala un vivaz Autorretrato. Otras obras de calidad son las de Angélica Kauffman, la gran pintora de la Europa dieciochista, Esteve -discípulo de Goya-, Montalvo y Luis de la Cruz, estos res últimos con piezas que pisan ya el siglo XIX.

La sala se encuentra enriquecida por el busto clasicista de Pío VII, fechado en 1815 y realizado en Roma por el escultor Antonio Solá.

En una vitrina podrá ver una Pareja de pistolas hechas en Grado, con data de 1795, por Guisasola y Doiztúa, armeros vascos de la primera Fábrica de Armas de Asturias.

Planta segunda

Para llegar a la planta segunda de nuevo tiene usted la opción del ascensor, que puede tomar en una de las galerías del patio de la planta primera, o subir por la continuación de las escaleras anteriormente citadas. Tenga en cuenta que la subida por la moderna escalera de castaño, situada en el edificio colindante al Palacio y con un arranque próximo a la imperial, facilita la observación de una gran parte de la fachada norte del Palacio de Velarde.

Las salas de esta planta son el marco del arte del siglo XIX y parte del XX, tanto asturiano como español.

En el privilegiado espacio central de la planta usted podrá observar y confrontar las obras de Evaristo Valle y Nicanor Piñole, los más famosos y populares pintores asturianos que llevaron a cabo lo mejor de su obra durante la primera mitad del siglo XX. Fue en ese tiempo cuando sus pinturas contribuyeron a la modernización del arte asturiano. La representación de estos dos maestros en el Museo, como da idea la selección de obras que se exhibe, es asombrosamente tica en número y calidad.

La sala lindante con la calle de Santa Ana presenta obras de artistas asturianos del siglo XIX, desde la generación romántica con Fierros, Suárez Llanos, León y Escosura y Álvarez Catalá, hasta los más relevantes pintores realistas del periodo de la Restauración como Uría, Menéndez Pidal y Martínez Abades.

Camine hacia la sala que da al jardín. Allí figura un resumen de la pintura romántica y realista española con obras de Villamil, Federico y Raimundo de Madrazo, Carlos Luis de Ribera, Cortellini, Hernández Amores, Carlos Haes, Baixeras, Pinazo y Jaime Morera.

La sala restante de la planta alberga una selección de obras vinculadas a las corrientes modernistas españolas. Están reencarnados a través de notables piezas los artistas José Mongrell, Álvarez de Sotomayor, Martínez Cubells, Romero de Torres, Aureliano de Beruete, Rusiñol, Anglada Camarasa, Mir y Ramón Casas.

CASA DE OVIEDO-PORTAL

Planta segunda

Abandonando la sala anterior del Palacio de Velarde, a través de un pasadizo desde el que puede verse el llamado callejón de Trasantiso, usted puede pasar a la planta segunda de la Casa de Oviedo-Portal.

La primera sala de esta planta está dedicada monográficamente al pintor valenciano Joaquín Sorolla, influyente artista creador de un estilo en el que los efectos lumínicos cobran un gran protagonismo. De todas las obras que aquí pueden ver, Transportando la uva y Corriendo por la playa. Valencia se encuentran entre lo mejor de su producción.

En esta misma sala el visitante encontrará el antiguo retrete de la casa, construido en el siglo XVII.

Manteniendo la dirección de la visita, la puerta situada a la izquierda le llevará a una nueva sala de esta planta con una cuidada panorámica del arte contemporáneo español y asturiano de fines del XIX y primera mitad del XX. Solana, Iturrino, Regoyos, Baroja, Zuloaga, Novell y Sebastián Miranda, son algunos de los artistas presentes. Al lado, una pequeña sala, paralela a la anterior, acoge importantes obras del arte español de las primeras vanguardias. Deténgase ante las conmovedoras Rosa y Rosa con vela del ovetense Luis Fernández, ante el llamativo Mosquetero con espada y amorcillo de Picasso, o ante el Bodegón, tan inefable, de Ponce de León. No desmerecen a éstas las obras de Cristóbal Ruiz, Cossío, José Caballero, Clavé, Balmori o María Blanchard.

Regrese a la sala anterior y avance por su alargada planta en dirección al patio para examinar trabajos de otros artistas activos en la primera mitad el siglo XX. Son piezas singulares las de Luis Bayón, Andrés Vidau, Timoteo Pérez Rubio y Laviada, entre otros.

Las salas delanteras, que dan a la calle de La Rúa, le permitirán entrar en contacto con el original y fantástico mundo de Aurelio Suárez, decano de los pintores asturianos. Allí podrá conocer también el arte de los pintores asturianos Joaquín Vaquero, Germán Horacio y Luis Pardo, así como la alta calidad del destacado escultor ovetense Goico-Aguirre.

Planta primera

Descienda a la planta primera de la Casa utilizando la escalera, que parte de una de las crujías del patio, puesto que las características de este edificio han imposibilitado la instalación de un ascensor.

La planta primera de la Casa de Oviedo-Portal está dedicada al arte asturiano de la segunda mitad del siglo XX.

Si se dirige a las salas delanteras, hacia la calle de La Rúa, podrá relacionarse con las intensas creaciones del escultor José María Navascués y las excelentes pinturas de Orlando Pelayo.

En las crujías del patio y en el resto de las salas de la planta usted podrá enfrentarse a las creaciones de los artistas contemporáneos asturianos, desde los nacidos en los años 20, como Antonio Suárez, Amador, Mieres, Montaña y Camín, hasta los jóvenes artistas actuales. Con las obras de esta planta y muchas obras otras de la reserva el Museo ha realizado montajes rotativos en un perpetuo ejercicio de apoyo al arte contemporáneo asturiano, del que ha realizado un número muy elevado de muestras temporales y del que ha formado, a la par y desde los inicios del Centro, una completísima colección.

Planta baja

Un nuevo descenso de nivel a través de la escalera le conducirá a la planta baja del edificio. Allí merece la pena la contemplación pausada de varios ejemplos del arte contemporáneo español de finales del siglo XX. Palazuelo, Tápies y Barceló -cada uno con una obra en depósito de gran calidad-, Sicilia, Broto y Miguel Navarro, son algunos de los artistas que pueden revisarse aquí de la cuidada colección de los años 80 y 90 que conserva el Museo.

La sala aneja está destinada monográficamente a las artes industriales, en concreto a vidrios y lozas de los siglos XIX y XX con presencia destacada de los asturianos. Los vidrios proceden en su mayoría de la gran fábrica gijonesa La Industria (Cifuentes, Pola y Cía.), fundada en 1844 y dirigida sucesivamente por el técnico suizo Luis Truan y por sus hijos Antonio y Alfredo. En su ingente producción destacaron de manera especial las opalinas, como pueban los tres lujosos jarrones con los retratos de los socios fundadores de esta empresa, exhibidos en una de las vitrinas de la sala. Repare usted en la importancia histórica y cultural de esta fábrica al ser la inventora, por ejemplo, de la conocida botella asturiana de sidra, hoy en uso. Respecto a las lozas, hay interesantes piezas de LA ASTURIANA, fábrica gijonesa puesta en marcha en 1874 por Mariano Suárez Pola, y de la ovetense de SAN CLAUDIO, fundada en 1901 por un grupo de propietarios, comerciantes y banqueros agrupados en torno a Senén Mª. Ceñal y actualmente en producción. También hay riquísimas lozas en la REAL FÁBRICA DE SARGADELOS (Lugo), erigida en 1806 por el asturiano Antonio Raimundo Ibáñez, y de las fábricas sevillanas de LA CARTUJA y SAN JUAN DE AZNALFARACHE; de LA AMISTAD (Cartagena); MONCLOA, VALDEMORILLO y VALLECAS (Madrid): VARGAS (Segovia);YANCI (Navarra) y BUSTURIA (Vizcaya).

No falta un buen muestrario de piezas procedentes de otras renombradas locerías europeas. Relacionada con este mundo, en el que se dan la mano el arte y la industria, pueden examinarse una interesante máquina para hacer lozas construida en Oviedo hacia 1925.

Atravesando el patio, usted puede salir de la Casa de Oviedo-Portal al exterior (calle de la Rúa).

Texto: Gabino Busto Hevia. Pedagogo del Museo de Bellas Artes de Asturias