Hoy dedicamos esta entrada de nuestro blog a descubrir algunas de las claves de la fotografía de Chema Madoz quien, de la mano de la Fundación María Cristina Masaveu Peterson, expone en el Museo de Bellas Artes de Asturias hasta el próximo 3 de septiembre El viajero inmóvil, quinto proyecto de la serie Miradas de Asturias.
Miradas de Asturias es una iniciativa de largo recorrido de la Fundación María Cristina Masaveu Peterson para promover, desde el mecenazgo, la creación de un fondo de obra inédita inspirada en Asturias y sus gentes, a partir de la visión íntima y personal de prestigiosos fotógrafos invitados. De este modo, y partiendo de un respeto absoluto por la libertad creativa de cada invitado, se genera una ambiciosa dinámica, materializada por la singular mirada de cada uno de los fotógrafos, que son seleccionados entre los galardonados con el Premio Nacional de Fotografía.
En pasadas ediciones han participado en Miradas de Asturias Alberto García-Alix (Patria Querida, 2012) José Manuel Ballester (Allumar, 2013), Ouka Leele (A donde la luz me lleve, 2014) y Joan Fontcuberta (ARSTUSIA, 2015), dando lugar a proyectos muy diferentes, al igual que cada uno de los artistas que los protagonizan. Son, como ha señalado la propia Fundación, cinco miradas diametralmente diferentes unas de las otras, pues cada cual tiene una manera muy personal de representar el mundo y de exponerlo.
En el caso de Chema Madoz (Madrid, 1958) este proyecto se ha traducido en una serie de 34 fotografías de distintos tamaños (positivadas en blanco y negro sobre papel baritado virado al sulfuro) y 1 vídeo, que son las que integran la exposición El viajero inmóvil (2016).

Chema Madoz, © Fundación María Cristina Masaveu Peterson. Fotografía: Eduardo López.
Chema Madoz es uno de los fotógrafos españoles más destacados del panorama nacional e internacional actual y, al igual que sus compañeros, Premio Nacional de Fotografía (2000). Aunque en origen estudió Historia en la Universidad Complutense y trabajó en una oficina bancaria, pronto se orientó hacia la fotografía, asistiendo a diversos cursos y escuelas en Madrid. En 1985 realizó su primera exposición monográfica, y desde entonces ha venido desarrollando una fotografía muy personal, vinculada al Surrealismo y a la Poesía Visual, que cuestiona la realidad e invita al espectador a la observación, la reflexión y a descubrir la poesía oculta en los objetos.
En su obra el protagonista absoluto es el objeto o, mejor dicho, los objetos, pues normalmente se centra en el diálogo casual entre dos objetos (encontrados, manipulados o inventados), que se enfrentan y pervierten mediante los recursos del medio fotográfico para generar imágenes sugestivas, poéticas y visualmente muy bellas, no exentas de humor. Juega además con sus escalas y sus propiedades físicas, alterando aparentemente incluso las leyes de la naturaleza, como por ejemplo la de la gravedad.
Estos objetos, fotografiados con cámara de medio formato, se presentan en escenarios austeros iluminados con luz natural, algo que consigue acentuar la veracidad de los mismos y desnudarlos de todo artificio. Sus composiciones, además de austeras, suelen estar marcadas por las leyes de la simetría.
Como señala Borja Casani, comisario de El viajero inmóvil, el inicio de su particular aventura con cada una de las piezas puede ser la elección de una cosa que está a la vista de todos, el boceto de una idea dibujada en un cuaderno para la que debe encontrar una resolución física, o una idea que sólo puede existir en su imaginación porque es irrepresentable hasta que no está construida.
Por otro lado, la resolución en blanco y negro aporta también una cierta distancia melancólica del espectador con la fotografía. La escala de grises convierte a las cosas en sombras, en testigos de un instante efímero pasado y detenido.
Todo ello hace que las imágenes de Madoz, dotadas siempre de una fuerte carga icónica, se caractericen, según Casani, por tres elementos o notas fundamentales: la naturalidad, puesto que parten de lo natural; la precisión y la elegancia, características todas ellas que se aprecian en la serie El viajero inmóvil.

Chema Madoz. Serie El viajero inmóvil, 2016. Miradas de Asturias, 2017. Mecenazgo. Fundación María Cristina Masaveu Peterson. Colección de Arte Fundación María Cristina Masaveu Peterson. Fotografía positivada en blanco y negro sobre papel baritado virado al sulfuro.

Chema Madoz. Serie El viajero inmóvil, 2016. Miradas de Asturias, 2017. Mecenazgo. Fundación María Cristina Masaveu Peterson. Colección de Arte Fundación María Cristina Masaveu Peterson. Fotografía positivada en blanco y negro sobre papel baritado virado al sulfuro.
Os presentamos las obras del mes de mayo seleccionadas por expertos del Museo de Bellas Artes de Asturias.
Se trata de un óleo sobre lienzo pintado por Genaro Pérez Villaamil en 1850. En él, el pintor muestra una visión totalmente idealizada del santuario. Así mismo, la visión de la España costumbrista y pintoresca que tanto se empeñó en retratar Villaamil adquiriría un renovado protagonismo en la escena de la parte inferior, donde una comitiva de peregrinos, vestidos con trajes regionales, confieren al santuario ese aire de cotidianeidad y devoción popular en el que los elementos humano y arquitectónico se fusionan para reforzar el mensaje patriótico propio de la representación romántica.
Para saber más: https://www.museobbaa.com/obra/la-cueva-de-covadonga/

Esta pieza, que se puede ver habitualmente en la sala 24 del edificio de Ampliación, es obra del escultor ceutí aunque vinculado a Asturias Amador Rodríguez, más conocido como Amador.
En ella se aprecia cómo, a partir del cubo inicial, Amador ha ido sustrayendo de las distintas caras la misma cantidad de hierro hasta configurar una estructura ascendente-descendente que dinamiza esa matriz primera con tendencia al estatismo. Para ejecutar esa labor de desmaterialización se ha tomado como unidad de medida en cada una de sus caras el mismo módulo. La escultura pierde así el monolítico carácter unitario que tenía para mostrar una mayor articulación y, junto a ello, una superior trabazón.
Suele ser costumbre de Amador no priorizar ninguna de las partes. Al vaciamiento de ese perímetro ha de unirse el del espacio interior, que actúa como fuerza activa capaz de proyectar la figura hacia un silencio original. La luz y la sombra irrumpen así de una manera rotunda como agentes transformadores dentro de una estructura que se ha desembarazado de su fisicidad, pero sin debilitarse.
Si te interesa esta escultura, sigue leyendo en https://www.museobbaa.com/obra/cubo-vacio/

Obra de Miquel Barceló, realizada en 1998 con su habitual técnica mixta y matérica.
Des citrons coupés pertenece a esta clase de pinturas en las que al artista mallorquín le interesa resaltar, por encima de cualquier otro aspecto, y en palabras de Enrique Juncosa, “las posibilidades metafóricas de la materia en transformación” y la convicción de que toda pintura se basa en la relación entre ese elemento matérico, la luz y la imagen. Además, en representaciones como ésta gravitan algunas de sus referencias culturales más importantes, que el artista mallorquín no dudó desde el primer momento de su carrera en apropiarse: la pintura clásica española en cuanto a la elección del tema y la vinculación con la poética de lo humilde que, por encima de otros referentes, Barceló asimiló durante sus años jóvenes de maestros como Miró y Tàpies.
Si quieres profundizar en esta obra, visita: https://www.museobbaa.com/obra/des-citrons-coupes/

Pintado por El Greco con la colaboración de su taller hacia 1608-1614, este cuadro forma parte de la serie conocida como el Apostolado del Marqués de San Feliz, que el pintor dedicó a los discípulos de Cristo y que se expone en Oviedo.
Como suele ser habitual, El Greco interpretó a San Juan Evangelista en edad juvenil, ligeramente ladeado hacia la izquierda con la cabeza vuelta en sentido inverso buscando el encuentro visual con el Salvador. Sigue en él el modelo de otras series, como la del Museo del Greco, aunque, al reducir sus dimensiones, desaparece aquí su atributo más usual: el cáliz con el dragón.
La riqueza de color y la ejecución, vibrante y abocetada, son características de la producción de este destacado artista, aunque en algunos lugares se aprecian repintes posteriores que endurecen la composición.

Aquí os dejamos la programación de todas las actividades que van a llevarse a cabo en el Museo de Bellas Artes de Asturias durante los meses de verano (julio y agosto):
Chema Madoz, El viajero inmóvil
Quinta edición de Miradas de Asturias, iniciativa de largo recorrido de la Fundación María Cristina Masaveu Peterson para promover, desde el mecenazgo, la creación de un fondo de obra inédita inspirada en Asturias y sus gentes, a partir de la visión íntima y personal de prestigiosos fotógrafos invitados, todos ellos Premio Nacional de Fotografía.
Fecha: del 10 de junio al 3 de septiembre de 2017
Información de la exposición: https://www.museobbaa.com/exposicion/chema-madoz-viajero-inmovil-miradas-asturias-proyecto-mecenazgo-la-fundacion-maria-cristina-masaveu-peterson/
Carlos Coronas, Lampyridae nº 9 y Lampyridae nº 14
El Museo de Bellas Artes de Asturias expone durante los meses de verano de 2017 dos piezas del artista asturiano Carlos Coronas que, con un montaje específicamente diseñado para este espacio, dialogan combinadas en una única instalación de luz.
Fecha: del 21 de junio al 13 de agosto de 2017
Información de la exposición: https://www.museobbaa.com/exposicion/carlos-coronas/
Niño de la Cuenca / Y llegará a ser hombre, c. 1927, de Mariano Moré
El Programa La Obra invitada tiene como misión traer al Museo de Bellas Artes de Asturias durante un periodo de tres meses destacadas obras procedentes de coleccionistas particulares o de otras instituciones nacionales e internacionales que contribuyan a reforzar el discurso de la colección permanente, bien porque permitan profundizar en aspectos ya contemplados por la colección, bien porque permitan cubrir lagunas que en ella puedan detectarse. En esta ocasión, la Obra invitada será Niño de la Cuenca/Y llegará a ser hombre, c. 1927, de Mariano Moré y ha sido prestada por la Fundación Alvargonzález.
Fecha: del 29 de junio al 24 de septiembre de 2017
Información de la exposición: https://www.museobbaa.com/exposicion/nino-la-cuenca-llegara-hombre-c-1927-mariano-more/
Mariano Moré y la pintura de temática minera en Asturias (1920-1940), a cargo de Juan Carlos Aparicio Vega (doctor en Historia del Arte)
Conferencia relacionada con La Obra invitada, en la que se analizará la pintura de temática minera en Asturias a partir de la producción de Mariano Moré y de las colecciones del Museo de Bellas Artes de Asturias.
Fecha: 13 de julio de 2017 a las 19:00.
Entrada: libre hasta completar aforo
Información de la conferencia: https://www.museobbaa.com/actividad/mariano-more-la-pintura-tematica-minera-asturias-1920-1940-cargo-juan-carlos-aparicio-vega-doctor-historia-del-arte/
Dentro del Programa Oviedo es Música. Conciertos de Verano 2017, organizado por la Fundación Municipal de Cultura del Ayuntamiento de Oviedo, está prevista la realización de tres conciertos en el Museo de Bellas Artes de Asturias:
Fecha: 2, 4 y 5 de agosto de 2017 a las 18:30.
Entrada: libre hasta completar aforo
Información de los conciertos: https://www.museobbaa.com/actividad/la-musica-hoy-bellas-artes/
Paisajes y caracterizaciones a partir de la obra Niño de la Cuenca/ Y llegará a ser hombre, de Mariano Moré
En esta actividad nos acercaremos a la obra Niño de la Cuenca / Y llegará a ser hombre, de Mariano Moré, a través de divertidas prácticas teatrales y juegos de rol. Así, trataremos de imaginarnos cómo sería la vida del personaje representado por el pintor en esta obra, sus gustos y su carácter. Revelaremos las identidades tanto del pintor como del personaje y trataremos de aprender cómo nuestras caras, cuerpos o voces pueden ayudarnos a expresar emociones y potenciar la narración de una historia. Para finalizar, representaremos frente a la Obra invitada una “entrevista” a Mariano Moré y a sus personajes.
Fecha: 6 de julio y 31 de agosto de 2017 de 17:30 a 19:00
Punto de encuentro: recepción de la Ampliación.
Información del programa: https://www.museobbaa.com/actividad/paisajes-caracterizaciones-partir-la-obra-nino-la-cuenca-llegara-hombre-mariano-more/
Obras Maestras del Museo de Bellas Artes de Asturias
Recorrido general de una hora y media aproximada de duración en el que se recorrerán las instalaciones del Museo de Bellas Artes de Asturias deteniéndonos ante las Obras Maestras de la colección.
Fecha: Todos los martes y jueves de julio y agosto (salvo el martes 18 de julio y el martes 15 de agosto), a las 12 h.
Punto de encuentro: recepción del Palacio de Velarde
Información de la visita guiada: https://www.museobbaa.com/actividad/programa-especial-los-meses-julio-agosto/
Chema Madoz, El viajero inmóvil
Visita guiada a la exposición El viajero inmóvil, de Chema Madoz, quinto proyecto de la serie Miradas de Asturias.
Fecha: Miércoles 12 de julio y 9 de agosto, a las 18.30 h.
Punto de encuentro: recepción de la Ampliación
Información de la visita guiada: https://www.museobbaa.com/actividad/programa-especial-los-meses-julio-agosto/
Diálogos con La Obra invitada: Niño de la Cuenca/Y llegará a ser hombre, c. 1927, de Mariano Moré
Visita guiada en la que se pone en relación la Obra invitada con otras obras del Museo.
Fecha: Miércoles 26 de julio y 23 de agosto, a las 18.30 h.
Punto de encuentro: recepción de la Ampliación
Información de la visita guiada: https://www.museobbaa.com/actividad/programa-especial-los-meses-julio-agosto/
La Biblioteca del Museo de Bellas Artes de Asturias es una de las herramientas más valiosas con las que cuenta la institución, tanto a nivel didáctico como de investigación, y destaca también dentro del patrimonio documental de nuestro país. A día de hoy cuenta con más de 30.000 ejemplares entre monografías, publicaciones periódicas y catálogos pero, sin lugar a dudas, una de las partes más interesantes de este poco conocido rincón del museo es su fondo antiguo, integrado por una colección de 24 títulos anteriores a 1801 y más de cuatrocientos títulos del siglo XIX.
Entre sus estanterías podemos encontrar un gran número de libros de viajes y, por eso, esta entrada está dedicada a algunos de estos tesoros literarios del siglo XIX, concretamente a la colección de acuarelas de David Roberts titulada Sketches in Spain (1837) y a la guía de España publicada dentro de la colección The Landscape Annual que lleva por título The Tourist in Spain, editada por Robert Jennings en cuatro volúmenes (1835-1838), que incluyen relatos de Thomas Roscoe y más de 40 litografías realizadas a partir de apuntes tomados por el mismo pintor escocés, David Roberts
La figura de David Roberts (1796-1864) se ajusta perfectamente al paradigma de viajero romántico. Sabemos que, tras algunas desavenencias personales, el artista ansiaba evadirse de su entorno y también que para planificar su viaje se sirvió del consejo de su amigo y compañero de profesión David Wilkie, quién había visitado tierras españolas algunos años atrás. España por aquel entonces era considerado un lugar exótico, distante en cuanto a historia, religión y valores de la ya industrializada Gran Bretaña, y este exotismo tenía un gran interés tanto para el público general como para los artistas ingleses y escoceses que sólo conocían nuestro país a través de la obra de grandes maestros como Velázquez, Murillo o Zurbarán.


En 1832 el artista emprende de la mano del pintor español Genaro Pérez Villaamil un viaje de aproximadamente un año a lo largo y ancho de nuestro país. Lápiz y papel en mano, el principal objetivo de David Roberts siempre fue el de aprovechar su tiempo al máximo y abocetar sin descanso todo tipo de ambientes, edificios y paisajes. Las acuarelas y apuntes rápidos que realizaba en sus pequeños cuadernos de viaje posteriormente se convertirían en grabados, litografías y óleos que completaba a partir de los bocetos que otros artistas habían tomado de lugares que él no pudo visitar personalmente por problemas de tiempo o políticos, como es el caso de la ciudad de Granada.
A través de los grabados incluidos en The Tourist in Spain el lector es transportado a una España legendaria atrapada en el tiempo, a un escenario fantástico de batallas y escenas costumbristas que combinan referentes reales con proporciones forzadas e intervenciones bruscas en la luz. Las construcciones visuales de David Roberts, quién inició su carrera artística como escenógrafo de grandes teatros en Inglaterra, se convirtieron en un exitoso reclamo para viajeros extranjeros, pero también fueron acusadas de “bellezas infieles” por escritores nacionales como Blanco White.




Sus dibujos y acuarelas han ayudado a mantener viva una imagen idealizada de nuestro país que quizá no se correspondía con la convulsa realidad a la que se enfrentaba el reino tras la muerte de Fernando VII. Sin embargo, es considerado uno de los testimonios más bellos y de mayor valor documental de la época. Concretamente, en Sketches in Spain (1937) se recogen las acuarelas que realizó a su paso por diferentes ciudades andaluzas y entre sus páginas encontramos algunas de las vistas más delicadas y fidedignas de monumentos como La Giralda de Sevilla.


Si queréis descubrir más sobre este artista, también podéis pasaros por la segunda planta de la Casa de Oviedo-Portal, donde también podéis ver colgadas algunas de sus acuarelas en el Gabinete de Dibujo (sala 10).
Para finalizar, os dejamos con las palabras de Thomas Roscoe que aparecen en el prefacio de esta colección de guías para románticos decimonónicos:
España ––salvaje, fogosa, melancólica España–– la única tierra en Europa que los hijos del Este se han preocupado de hacer su casa; casa del romance desde que abandonara su cuna en los desiertos arábigos; orgullosa madre de caballeros; soberana en un mundo infante cuyas maravillosas llanuras y bosques sean quizá para ella aún desconocidas.
Os presentamos las obras del mes de mayo seleccionadas por expertos del Museo de Bellas Artes de Asturias.
Un óleo sobre lienzo pintado por Angelica Kauffmann en Roma en 1796. Heredera de los tipos de Murillo, la obra representa a San José como padre nutricio de Jesús. Ambos personajes están dotados de una enorme gracia y ternura. San José se inclina ligeramente hacia el Niño, al que ofrece unos frutos en un platillo con su mano izquierda mientras rodea por la espalda a su hijo, protegiéndole, con la derecha.
Por su parte, el Niño agarra los frutos mientras dirige su mirada directamente hacia el espectador. La obra estuvo vinculada a la capilla de San José, en el puerto asturiano de Lastres, y debió de haber sido adquirida por Juan Antonio Suárez Victorero y Robledo (Lastres, 1774-1857), caballero de la Orden de San Juan de Jerusalén, viajero por América y Europa y escritor.

Anónimo hispano-flamenco. Escena que representa la conducción de Cristo al Calvario en el momento de una de sus caídas, golpeado por los sayones ante la mirada indiferente de unos personajes de ricas vestiduras y las actitudes de algunos espectadores.Vemos arriba a la izquierda, dos ladrones casi desnudos y maniatados, dos perros abajo a la izquierda que son elementos anecdóticos, una fortaleza a la derecha, unas figuras femeninas orando tras unas rocas, tres personajes montados a caballo con elegantes ropajes, una persona ayudando a Cristo a llevar la cruz y un grupo de personas en actitud suplicante.

Obra de Luis de la Cruz y Ríos. Fernando VII y María Cristina paseando por los jardines de palacio, probablemente el de Aranjuez, en la primavera de 1830, cuando se confirma el embarazo de la reina.

Obra de Miguel Galano. Pintura profunda, de una densa oscuridad. Era una figura del autor casi sacrificial, con algo de religioso. Era un pintor con algo de alma inglesa, turbio y francamente patético, hasta el punto de que el «pathos» de aquella exposición aunaba lo patético y la sospecha del clima patológico en el que había nacido la obra», dijo sobre Galano Enrique Andrés Ruiz en la presentación del libro.

Cine, conferencias y exposiciones marcan la agenda del museo para este mes de junio.
Metáforas construidas
Dentro del ciclo de Metáforas construidas proyectaremos la película Playtime de Jacques Tati, 1967 en V.S.O
Este ciclo es heredero del espíritu de Diálogos entre el cine y la pintura, ciclo que arrancó en 2014, y también tiene como objetivo recorrer algunos de los aspectos que han vehiculado las relaciones entre el cine y las artes, en concreto en este caso entre el cine y la arquitectura, coincidiendo además con el cierre de la exposición Una edad de oro: Arquitectura en Asturias 1950-1965.
Playtime (Jacques Tati, 1967). V.O.S.
Fecha: la proyección será el 7 de junio de 2017, 18:00 y la entrada será libre hasta completar aforo.
Lugar: el salón de actos del Museo Arqueológico de Asturias.
Encuentros de Arte y Filosofía
Bajo el título Encuentros de Arte y Filosofía se propone una serie de debates o encuentros entre dos destacadas personalidades del ámbito del Arte y de la Filosofía, que charlarán en torno a distintos aspectos de interés artístico, filosófico y cultural. Las sesiones estarán protagonizadas por: Fernando Alba y José Antonio Méndez, María Jesús Rodríguez y Susana Carro y Adolfo Manzano y Javier Gil.
Los encuentros se celebrarán los días:
Este ciclo se organiza con la colaboración de la Sociedad Asturiana de Filosofía y Taller 3.
Taller: Te envío mi retrato por carta
Enseñaremos a los niños todos los trucos para hacer un buen retrato.Está dirigido a niños y niñas de 4 a 7 años. Los talleres se celebrarán los días:
Trabajaremos a partir de este género artístico para comprender las diferentes intenciones con las que ha sido utilizado a lo largo de la historia. Crearemos unas cartas-retrato con alguno de los personajes visitados durante nuestro recorrido por el Museo y pensaremos en un destinatario para nuestra carta. Para finalizar, en la última sesión, montaremos unos puzzle-retrato con los que poder jugar e intercambiar ojos, caras, bigotes, sombreros, etc., mientras observamos y lo comparamos con la obra original.
Talleres: El brief fotográfico: El viajero inmóvil
Dirigido a chicos y chicas de 13 a 16 años
Se celebrarán los días:
En este taller los jóvenes se acercarán a la fotografía a través de la obra de Chema Madoz, quien construye metáforas con los objetos para fotografiarlas después. Tras la idea inicial, realiza pequeños bocetos para hacer una primera aproximación visual y luego construye la imagen, buscando los elementos necesarios.
Aproximación a la obra del artista Joan Miró
Dirigido a familias con niños y niñas de 4 a 12 años con espectro del autismo.
Fecha: 11 de junio de 2017, de 11:45 a 13:15
En este nuevo taller inclusivo, los Detectives del Arte conocerán al artista Joan Miró y su obra, abriendo puertas mentales a la abstracción y a las sensaciones producidas por las distintas formas y colores. En el taller, desarrollarán distintas actividades, como crear un dado mironiano, trazar dibujos libres sobre la temática de la sesión, reproducir el cuadro con plastilina o trabajar con pegatinas que recreen los distintos elementos pictóricos.
INSCRIPCIÓN: por teléfono (985 21 20 57) o correo electrónico (visitantes@museobbaa.com) a partir del 29 de mayo.
EXPOSICIONES: El próximo 10 de junio se inaugura la exposición Chema Madoz. El viajero inmóvil. Miradas de Asturias, perteneciente al Proyecto de Mecenazgo de la Fundación María Cristina Masaveu Peterson. La exposición permanecerá abierta al público del 10 de junio al 3 de septiembre en la Ampliación (planta -1)
Este mes llega una nueva obra invitada será: Niño de la Cuenca / Y llegará a ser hombre, c. 1927, de Mariano Moré, perteneciente a la Fundación Alvargonzález.
Además este mes volveremos a celebra la visita guiada: El Bellas Artes planta a planta.
El día 21 de junio a las 18:30 con entrada gratuita y punto de encuentro en la la recepción de la Ampliación.
En este nuevo ciclo de visitas guiadas se presentan en profundidad una serie de seis a ocho obras incluidas en el discurso de la colección permanente y expuestas en cada una de las plantas de los tres edificios que componen el Museo de Bellas Artes de Asturias.
Esperamos que disfrutéis de toda la programación que hemos preparado para este mes.
En este post repasamos brevemente la figura y obra de Julio Galán Gómez (La Coruña, 1908 – Milán, 1975), arquitecto que participó en la Edad de Oro de la arquitectura asturiana y, que, como tal, ocupa un lugar preferente en la exposición Una edad de oro: Arquitectura en Asturias 1950-1965 que, comisariada por Fernando Nanclares y Manuel Lombardero, se muestra en el Museo de Bellas Artes de Asturias hasta el próximo 21 de mayo. Hijo del también arquitecto Julio Galán Carvajal (Avilés, 1876 – Oviedo, 1939), en la biblioteca del Museo de Bellas Artes de Asturias se conserva desde 2012 el archivo personal de ambos profesionales, algunos de cuyos documentos se muestran actualmente en la mencionada exposición.
Desde su estudio en la calle Uría 22, Julio Galán Gómez se volvió especialmente conocido por haber diseñado buena parte de las sedes centrales de las cajas de ahorros españolas a partir del concurso celebrado en 1946. El arquitecto obtuvo el título en Madrid en 1936 y ese mismo año fue nombrado Arquitecto Municipal Interino del Ayuntamiento de Oviedo (1936-1938), firmando también su primer trabajo: una casa en la travesía de Santo Domingo para David Álvarez del Busto. Después ejerció como Arquitecto Director de Construcciones Escolares de la Provincia de Oviedo (1939-1959) y Municipal del Ayuntamiento de Langreo (1940-1975). A lo largo de su larga carrera trabajó habitualmente con el delineante Francisco Ruiz Tilve que, como recuerda el ingeniero técnico Jaime Llames «interpretaba y llevaba a buen fin los deseos y observaciones de Julio Galán, plasmándolas en el papel vegetal con la tinta china de barra que él mismo hacía en un cuenco de porcelana». Otros colaboradores suyos destacados fueron el ingeniero Ildefonso Sánchez del Río y el propio Llames.
Según Fernando Nanclares y Nieves Ruiz, autores del libro Lo moderno de nuevo: Arquitectura en Asturias 1950-1965 (Lamicro, 2014), Julio Galán se caracteriza por una «extraordinaria capacidad para el detalle en la práctica de una arquitectura academicista revisada y, en cierto modo, modernizada». Extractamos a continuación parte de las apreciaciones de ambos autores sobre algunos de los proyectos de mayor interés de este arquitecto.


Casa de los Millonarios – Archivo de Julio Galán en la Biblioteca del Museo.
Cerramos este texto con el edificio del Colegio de Médicos , en la Plaza de América número 10 de Oviedo. Se trata de un edificio de oficinas de extraordinaria calidad, proyectado en 1962 y cuya fachada, de metódica disposición, se ve favorecida por la curvatura del espacio circular en el que se inserta. La fachada es una retícula compacta de bandas horizontales interrumpidas por nervaduras verticales salientes, todo de aluminio, que descansa sobre una amplia marquesina curvada. Este edificio representa así un vínculo con una modernidad casi intemporal que recorre la arquitectura internacional, desde las obras milanesas de Gio Ponti hasta las americanas de Mies van der Rohe, al que se une, además, un sello de solvencia técnica y elegancia.

Las obras protagonistas del mes de abril tiene como eje la pintura religiosa y la escultura.
Este cuadro es de Bartolomé Esteban Murillo (Sevilla, 1617-1682), uno de los grandes pintores del barroco español, de la talla de Velázquez o Zurbarán. Se conserva en el Museo de Bellas Artes de Asturias y recoge la iconografía tradicional del apóstol, que se representa anciano y portando dos de sus atributos: la llave y un gran libro que podría contener sus Epístolas.
En la línea de los retratos velazqueños, el fondo se configura a través de un tono neutro sobre el que se recorta la figura del apóstol, buscando unas calidades de luz y sombra poco acentuadas para evitar los marcados contrastes de etapas anteriores. La composición está perfectamente equilibrada a partir de la forma piramidal, cuyos vértices coincidiría con la cabeza del apóstol, el libro y el manto que cae sobre su brazo derecho, con un tono que contrarresta también el del infolio.

Realizado por Francisco de Zurbarán entre 1638 y 1640, otra de las grandes figuras de la Pintura del Siglo de Oro, quien recibía numerosos encargos de órdenes religiosas en contratos que incluían veinte o más obras. Posee una enorme calidad plástica, expresiva y emotiva, donde se juega con el sentido del tenebrismo caravaggista. Obras como esta se destinaban a lugares oscuros, para ser iluminadas con candelas, bujías y velas, cuyas luces generaban la impresión de relieve sobre la figura representada.

Pertenece al artista asturiano Joaquín Rubio Camín (Gijón, 1929 – 2007), y se exhibe en la exposición temporal “Una edad de oro: Arquitectura en Asturias 1950-1965” entre el 4 de abril y el 21 de mayo de 2017. Forma parte de una serie de relieves realizados por el artista a finales de la década de los noventa. Se trata de un pieza de pared realizada mediante chapas de acero cortén que se organizan en el espacio generando planos.

“Sobre una guerra civil” (1964) del artista Jaime Herrero (Gijón, 1937), fue realizada en París. Se trata de un tríptico en el que el artista representa el espanto de la guerra expresado por el ser humano.
En el centro de la composición, una masa de rostros desfigurados y monstruosos crece de un único cuerpo. En ese desarrollo, uno de ellos incluso llega a ser cortado por el propio límite de la composición, lo que sugiere que esa masa se puede expandir hacia el exterior. Sus bocas se abren emitiendo gritos de terror y de dolor, mientras alzan puños ensangrentados. La angustia de estas figuras se acompaña de un paisaje yermo. Todo ello se enfatiza gracias al uso de una pincelada gruesa y cargada de pasta, así como a la intensidad de los colores empleados, en especial los tonos rojos alusivos a la sangre y la guerra.

El día 21 de abril 60 bibliotecas de museos y centros de arte y cultura inundarán las ciudades de libros con motivo de la celebración del Día Internacional del Libro.
Dichos centros se unen en una experiencia de bookcrossing en la que liberarán libros relacionados con diferentes disciplinas.
Por noveno año consecutivo (quinto en el que participa el Museo de Bellas Artes de Asturias) un total de 60 museos y centros de arte compartirán el próximo 21 de abril, con motivo del Día Internacional del Libro, una experiencia de bookcrossing o campaña de liberación de libros, con la pretensión de inundar las ciudades con volúmenes procedentes de la bolsa de duplicados de sus respectivas bibliotecas. Los participantes han previsto poner en circulación estos libros con la intención de que quienes los recojan, disfruten de su lectura y vuelvan a liberarlos en otro punto distinto del mundo. Todos los libros liberados estarán acreditados con sus correspondientes etiquetas, contendrán las instrucciones necesarias para facilitar al lector su participación en la campaña y estarán registrados en la página web http://www.bookcrossing.com/mybookshelf, donde los lectores podrán indicar el lugar donde liberarán cada ejemplar. El objetivo de esta iniciativa es sumar a las bibliotecas de los museos en el esfuerzo para el fomento de la lectura y, más en concreto, en la difusión del conocimiento de las distintas disciplinas culturales.
Desde su aparición a nivel internacional en 2001, el bookcrossing no ha hecho sino multiplicar el número de participantes en este tipo de iniciativas. El bookcrossing se define como un «club de libros global», regido por tres sencillas reglas, conocidas como las tres erres, es decir, read (lee), register (registra), release (libera). Los libros se liberan normalmente en lugares públicos y de tránsito de personas, desde la Universidad a los medios de transporte o polideportivos, y si cada usuario sigue estas sencillas instrucciones es fácil conocer, a través de la página web de bookcrossing, el trayecto realizado por un libro desde su punto de origen al de recogida. El bookcrossing permite no solo compartir e intercambiar gratuitamente libros sino también seguir la pista de cualquiera de ellos una vez que ha sido liberado, así como saber quién lo ha leído y en qué lugar. Cualquier persona puede participar en esta experiencia, no solo recogiendo libros sino también poniendo en circulación otros de su propiedad, registrándolos en la página web de bookcrossing y liberándolos después en un lugar público.
Todos los libros liberados contienen cuatro pegatinas. La primera de ellas, en el lomo, es el símbolo internacional del bookcrossing, el dibujo de un libro con brazos y piernas en situación de correr, personalizado para esta ocasión con el logotipo de cada centro o museo. Un texto aclara que se trata de un libro bookcrossing. La segunda etiqueta va colocada sobre la cubierta del libro y en ella se dan más detalles: «pásale este libro a alguien o déjalo libre en su aventura» y «no me he perdido, soy parte de un club de libros global», al tiempo que remite a más detalles en el interior del libro.
Una vez dentro, la tercera pegatina instruye a la persona que ha recogido el libro sobre el objeto de la liberación de libros y sobre la conveniencia de participar en esta experiencia internacional a través de la página oficial del proyecto, que permite conocer dónde ha estado la publicación y quién la ha leído, así como incorporar al nuevo lector a su diario de viaje. Además, en la cuarta pegatina el lector puede escribir su nombre y el lugar donde encontró el libro.
De este modo, el día 21 de abril cualquier persona podrá seguir estos pasos con alguno de los libros que se van a liberar en distintos puntos de cada una de las ciudades participantes, al tiempo que podrá no solo recoger libros sino también poner en circulación otros de su propiedad, registrándolos en la página web de bookcrossing y liberándolos después en un lugar público, e incluso podrá compartir su descubrimiento o liberación a través de Twitter con los hashtags #DíadelLibro y #BookcrossingMuseos. En concreto, en Asturias las ciudades de Oviedo y Gijón se poblarán con estos libros procedentes de los principales centros de la región: el Muséu del Pueblu d’Asturies, el Museo Casa Natal de Jovellanos y Museos Arqueológicos de Gijón, así como el Arqueológico y el Bellas Artes de Asturias.
El objetivo de esta iniciativa es recordar el importante papel que las bibliotecas de museos, desarrollan en la documentación, investigación y difusión de las colecciones, al mismo tiempo que se fomenta la lectura.
Biblioteca – Centre de Documentació del Museu Valencià d’Etnologia; Biblioteca – Centro de Documentación. MUSAC, Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León; Biblioteca de la UNED; Biblioteca del IVAM; Biblioteca del Museo de Zamora; Biblioteca del Museo l’Iber; Biblioteca del Museu de Belles Arts de València; Biblioteca do Museo das Peregrinacións e de Santiago; Biblioteca do Museo Galego da Marioneta; Biblioteca Jacques Dupin-Fundació Joan Miró; Biblioteca. Museo Etnolóxico. Ribadavia-Ourense; Biblioteca y Centro de Documentación. Artium, Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo (Vitoria-Gasteiz); Bilboko Arte Ederren Museoa_Museo de Bellas Artes de Bilbao; Casa de Colón; La Casona de Tudanca; CCCB, Centre de Cultura contemporània de Barcelona; CENDEAC, Centro de Documentación y Estudios Avanzados de Arte Contemporáneo; Centre d’art la Panera, Lleida; Centre de Documentació i Museu de les Arts Escèniques de l’Institut del Teatre; Centre Documentació Cultura Popular (DGCPAAC-Gencat); Centro Atlántico de Arte Moderno, CAAM; Centro de Arte Caja de Burgos (CAB); Centro de Arte La Regenta; Centro de Documentación de las Artes Escénicas de Andalucía (Sevilla); Centro de Estudios y Documentación MACBA; CGAC Centro Galego de Arte Contemporánea; CRAI Belles Arts. Universitat de Barcelona; Dokumentazio Zentroa / Centro de Documentación / Documentation Centre / Centro Cultural Montehermoso Kulturunea (Vitoria-Gasteiz); Es Baluard Museu d’Art Modern i Contemporani de Palma; Fundació Antoni Tàpies; Fundación Eugenio Granell; MACA. Museo de Arte Contemporáneo de Alicante; MACVAC, Museu d’Art Contemporani «Vicente Aguilera Cerni» de Vilafamés; MARCO, Museo de Arte Contemporánea de Vigo; MMC Museo Marítimo del Cantábrico; Museo Arqueológico de Asturias; Museo Art Nouveau y Art Déco – Casa Lis (Salamanca); Museo Casa Natal de Jovellanos; Museo de Belas Artes da Coruña; Museo de Bellas Artes de Asturias; Museo de la Naturaleza de Cantabria. MNAT; Museo de Navarra. Pamplona; Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria (MUPAC); Museo de Valladolid; Museo del Carlismo – Karlismoaren Museoa; Museo del Ejército; Museo del Ferrocarril de Madrid; Museo del Gas de la Fundación Gas Natural Fenosa; Museo del Traje; Museo Etnográfico de Cantabria; Museo Etnográfico de Castilla y León; Museo Etnológico de Navarra «Julio Caro Baroja»- «Julio Caro Baroja» Nafarroako Museo Etnologikoa; Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía; Museo Nacional de Antropología; Museo Nicanor Piñole; Museos Arqueológicos de Gijón; Museu de Prehistòria de Valéncia; Muséu del Pueblu d’Asturies; Museu Etnològic de Bacelona-Museu de Cultures del Món; Ubik, Tabakalerako sorkuntza liburutegia / Ubik, biblioteca de creación de Tabakalera / Ubik, Tabakalera’s creation library.

Libro liberado por el Museo en 2016

Libro liberado por el Museo en 2016

Libro liberado por el Museo en 2016

Libro liberado por el Museo en 2016

Libro liberado por el Museo en 2016
La década de 1950 supuso un tiempo esperanzador para muchos de los arquitectos nacidos a principios del pasado siglo XX. Fue un momento de ruptura, renovación y puesta al día que afectó de lleno al panorama edilicio de entonces y que para Asturias supuso una verdadera edad de oro. Así la muestra nuestra actual exposición temporal Una edad de oro: Arquitectura en Asturias 1950-1965, en la que se incluye uno de los arquitectos más diligentes y respetados del momento: Juan Vallaure Fernández-Peña.
En el año 2008 la familia del arquitecto depositaba en el Museo de Bellas de Asturias su archivo personal. Desde entonces ha permanecido en él siendo objeto de diferentes consultas y estudios que, progresivamente, han ido arrojando un poco de luz sobre una de las personalidades arquitectónicas más interesantes del panorama asturiano. Pero ¿quién era Juan Vallaure Fernández-Peña?
Juan Vallaure nació en 1910 en Oviedo, ciudad en la que vivió el grueso de su vida y en la que dejó un legado pétreo extraordinario que es hoy, sin duda, uno de los grandes reclamos arquitectónicos de la Asturias moderna de mediados del siglo XX. En este sentido, a lo largo de las décadas centrales de la pasada centuria, Juan Vallaure gozó de su mayor esplendor profesional llevando a cabo un elevado número de inmuebles residenciales en las principales ciudades de la provincia así como una cuantiosa cantidad de intervenciones comerciales, hosteleras y de ocio que dieron fama y prestigio a su persona. Algo que, por otro lado, no fue casual ni baladí sino la merecida consecuencia de su severa entrega a la profesión y, como no, de su apuesta por una modernidad arquitectónica que representase el momento vital de una sociedad y cultura concretas. Sin embargo, no toda la obra de Vallaure responde a estos preceptos modernos, tan aclamados y reformadores por otro lado, sino que éstos suponen la consecución de su propio recorrido, de ahí lo interesante de su apuesta.
Tras finalizar sus estudios en Madrid en 1940, Vallaure regresó a su tierra natal donde comenzó su aventura profesional trabajando en el Dirección General de Arquitectura desde la Dirección de Regiones Devastadas. Allí llevaría a cabo distintas reconstrucciones, principalmente de templos eclesiásticos, así como obras de nueva planta tan conocidas como el edificio para el Gobierno Militar ubicado en la ovetense plaza de España. Junto a este tipo de intervenciones, Juan Vallaure también acometió sus primeros encargos particulares. En ellos quedaría reflejado un estilo de corte clásico y gran sencillez, totalmente austero y contenido y que vemos muy bien reflejado en inmuebles de la capital asturiana como el emplazado en la calle Cabo Noval, número 7 (1948) o el situado en la calle Cervantes número 12, proyectado un año después.
Estas obras supusieron el preludio a toda una mutación estilística que el arquitecto llevó a cabo a partir de la década de 1950 y que coincidió con el buen hacer de todo un grupo de profesionales, conocido con el tiempo como la generación de 1939, y que hicieron de Asturias una de las provincias que más fuerte apostó por la modernidad en el discurso urbanístico que configuró sus ciudades.
Fue concretamente el año de 1952 cuando Juan Vallaure marcaba un hito dentro de su carrera. Por entonces el arquitecto proyectaba una de las edificaciones más decisivas de su trayectoria: un edificio de viviendas en el número 10 de la calle Melquiades Álvarez (Oviedo) y que debemos entender como el puente que marcó el inicio hacia una anhelada modernidad. Una obra que sirvió de transición a un continuar totalmente diferente a lo proyectado hasta entonces y que, como no, se entregó de lleno al hacer moderno.


A partir de entonces fueron muchos los grandes ejemplos que a este respecto debemos señalar. Desde locales de ocio como el Kopa Club (1959) o el ya desaparecido Cine Ayala (1954), hasta edificios tan vanguardistas y valientes como los emplazados en la calle Argüelles (números 7-9) concebido en 1957, el ubicado en Uría esquina Gil de Jaz (1957) o el mítico y colorista proyectado en Alcalde García Conde, número 5 (1960).
Todos ellos muestran el lado más fresco y arriesgado del arquitecto asturiano poniendo al descubierto su mayor apuesta y evidenciando, por lo tanto, su gran victoria. Por todos ellos, a día de hoy se considera a Juan Vallaure como uno de los arquitectos más importantes y decisivos en el devenir de la arquitectura asturiana de mediados de la pasada centuria. Un arquitecto que, en definitiva, debemos situar dentro de esa generación de profesionales que apostaron por romper con la línea historicista impuesta por el régimen tras la contienda civil en favor una modernidad llena de optimismo y color. Aportaciones que trajeron una frescura totalmente necesaria a una Asturias que si no se hubiera mantenido gris y estática ante los cambios que la sociedad comenzaba y reclamaba experimentar.