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Una sesión del ciclo de cine

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Diálogos entre el cine y la pintura (VII): las brumas tras las vanguardias

El objetivo del programa “Diálogos entre el cine y la pintura”, iniciado en 2014 y que tiene continuación en este ciclo, es recorrer algunos de los aspectos que han vehiculado las relaciones entre el cine y la pintura.

6 de abril de 2016, 18:00

13 de abril de 2016, 18:00

20 de abril de 2016, 18:00

27 de abril de 2016, 18:00

El Museo de Bellas Artes de Asturias ha iniciado en 2014 un ciclo de cine, titulado Diálogos entre el cine y la pintura que, coordinado por el director del Museo, Alfonso Palacio, y el experto en Historia y Estética del Cine, Christian Franco, se celebra en el salón de actos del Museo Arqueológico de Asturias, ahora en su séptima edición.

Los objetivos del ciclo son recorrer algunos de los aspectos que han vehiculado las relaciones entre el cine y la pintura, así como presentar los diálogos que han auspiciado la realización de algunas de las películas más singulares de la historia del cine.

Las brumas tras las vanguardias

Durante la década de 1920, Francia, y especialmente París, fueron un auténtico hervidero cultural y artístico. El auge de las vanguardias propició una explosión creativa a la que no fue ajeno el cinematógrafo. El cine comercial, producido por casas emblemáticas como Pathé o Gaumont, convivía con las películas más vanguardistas y experimentales, que contaban con salas especializadas.

Este momento de auge se rompió con la llegada del cine sonoro. Las grandes productoras nacionales entraron en crisis y varios cineastas se resistieron al nuevo invento. En paralelo, el país comenzó a acoger a artistas e intelectuales exiliados, procedentes de naciones en conflicto (como España o algunos países del este de Europa) o empujados por el auge del Nazismo.

Frente a este escenario, los cineastas franceses exploran primero una asimilación de las vanguardias en busca de un estilo nacional, principalmente un Surrealismo filtrado por René Clair, aunque pronto se decantarían por un cine de corte realista y urbano, decididamente romántico, que destaca por unas pretensiones estéticas que cristalizan en un acusado pictoricismo: es el Naturalismo, también conocido como Realismo Poético. Un cine en el que en palabras de uno de sus máximos representantes, Marcel Carné: “la imagen debe componerse con la misma preocupación por efectos y expresiones que mostraron los viejos maestros de la pintura”.

Este ciclo propone un recorrido por ese momento de cambio del cine francés, usando la influencia de la pintura, desde la orientación vanguardista hasta el Naturalismo.

Entrada: libre hasta completar aforo.
Lugar: salón de actos del Museo Arqueológico de Asturias.