Line Heat, de Richard Serra

El programa La Obra invitada tiene como misión traer al Museo de Bellas Artes de Asturias durante un periodo aproximado de tres meses destacadas obras procedentes de coleccionistas particulares o de otras instituciones nacionales e internacionales que contribuyan a reforzar el discurso de la exposición permanente. En algunos casos la elección permite profundizar en aspectos ya contemplados en la propia colección de la institución y, en otros, permite cubrir lagunas que en ella puedan detectarse.

Esta nueva Obra invitada constituye una ocasión singular en el contexto de este programa, ya que en lugar de tratarse de una única obra, serán siete las piezas que mostremos, a modo de micro-exposición. Ésta la protagoniza Line Heat (2000) uno de los aguafuertes de gran formato más destacados en la producción de Richard Serra; y en torno a ella se exponen otros seis grabados que contextualizan y enriquecen el acercamiento a la obra gráfica de uno de los más notables escultores del panorama actual.

Richard Serra (San Francisco, 1939) sobresale en el panorama artístico de la segunda mitad del siglo XX como uno de los principales exponentes del llamado “post-minimalismo”. Si bien la escultura constituye su principal medio de expresión, Serra ha realizado un gran número de estampas que trasladan su lenguaje escultórico a las dos dimensiones. Los aguafuertes invitados reúnen las principales características de su producción gráfica: monumentalidad; monocromía en negro; y tratamiento “escultórico” del grabado, visible en la fuerza y expresividad de sus líneas y volúmenes, y en el interés por reflejar los conceptos de peso, masa y materia en contraste con la ligereza del soporte papel.

La nueva Obra invitada constituye una ocasión única para contemplar obra gráfica de Richard Serra, artista ausente en las colecciones del Museo y que completa la panorámica que nuestra institución ofrece de las manifestaciones artísticas regionales, nacionales e internacionales más recientes. A la novedosa presencia de Serra en el Museo se une el hecho de que este conjunto, procedente de una colección particular, se expone por primera vez al público, que podrá contemplarlo en la Sala 11 desde el 9 de junio hasta el 30 de octubre de 2022.

Marina Abramović . Retrato y performance en la colección fundación María Cristina Masaveu Peterson

Marina Abramović (Belgrado, 1946) es una de las protagonistas indiscutibles del desarrollo del arte de la performance durante las últimas cinco décadas, cifrando el arranque de su trayectoria en los primeros compases de los años setenta del siglo XX. Y para estrechar más el círculo, pues se trata de un concepto muy abierto a prácticas y contextos en ocasiones sumamente dispares, lo primero que hay que señalar es que Abramović, al inicio sola, luego junto a su compañero Ulay, y finalmente otra vez sola, se ciñó al que podría considerarse rango más puro de esta práctica: el que hace del cuerpo el sujeto y objeto de la obra, el instrumento que aparece marcado, connotado, situado y también manipulado en un escenario público o en un ámbito privado, que pasa a ser documentado mediante fotografías, películas o cintas de vídeos, y que por lo tanto se presenta como una prolongación sin apenas cortes de determinadas variantes del Body art. A ello es a lo que se abrazó la artista serbia desde sus inicios y por cuyo camino ha seguido transitando hasta la actualidad. Y además, dentro de esta manera de encarar su propia cosmovisión, Abramović optó por hacerse una performer más cercana al giro ritualista de otros colegas suyos, y en su caso con una vertiente incluso más ascética que los demás, que al de la performance como mera tarea o acción, en la que se encuadraron otros creadores de su generación igualmente importantes.

La presente exposición, concebida como una pequeña pero selecta muestra, y que acoge la sala de exposiciones temporales del Museo de Bellas Artes de Asturias, reúne un total de ocho obras de Marina Abramović pertenecientes a la Colección Fundación María Cristina Masaveu Peterson y a la colección particular de su presidente, Fernando Masaveu Herrero, que de un modo u otro plasman esto que se está diciendo. Las mismas, además, abarcan un extenso periodo de trabajo de la artista que va de 1977, cuando junto a Ulay realizó algunas de las performances más trascendentales de su carrera y de todo el panorama artístico de su época, como Relation in Time, Interruption in Space y Breathing in-Breathing out, hasta 2018, fecha a la que pertenece una magnífica pieza concebida a modo de autorretrato de la propia creadora. Son por otra parte una excelente representación de la colección de la Fundación María Cristina Masaveu Peterson que, heredera de la tradición coleccionista y de mecenazgo de la familia Masaveu, se centra especialmente en el arte contemporáneo, con piezas de artistas jóvenes o emergentes pero también consagrados como la propia Abramović, Premio Princesa de las Artes 2021. Con ellas, y a través de este nuevo proyecto expositivo, Fundación y Museo consolidan su apuesta por el trabajo en red y colaborativo entre las dos instituciones, que tan buenos frutos ha dado y seguirá dando en un futuro.

 

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El factor prado: los depósitos del Museo Nacional del Prado en el Museo de Bellas Artes de Asturias

La estrecha y fructífera relación entre el Museo de Bellas Artes de Asturias y el Museo Nacional del Prado se ha concretado de diversas maneras a lo largo del tiempo. En este sentido, no cabe duda de que la más importante ha sido el gran número de depósitos que el Prado ha ido haciendo durante años en nuestra institución, hasta alcanzar la cifra actual de 53 obras, divididas en 48 pinturas y 5 esculturas, que recorren algunas de las páginas más interesantes de la historia del arte asturiano y español comprendidas entre los siglos XVI y XX. De hecho, desde 1889, año del primer depósito realizado en este caso al Museo de Pinturas de la Academia Provincial de Bellas Artes de San Salvador de Oviedo, de cuyos fondos se nutre la actual colección del museo asturiano, hasta 2022, en el que se han efectuado los nueve últimos, esa relación ha sido fluida y constante, teniendo en 1990 un momento decisivo con la incorporación de una veintena de obras.

Con la presente exposición, que recoge una selección cuantitativa y cualitativamente importante de esos depósitos, se pretende mostrar el papel decisivo que esta política de apoyo y refuerzo de nuestras colecciones por parte de la principal pinacoteca de nuestro país ha tenido en el crecimiento y progreso de nuestra institución. A ello alude precisamente el término “factor” presente en el título y que hay que entender como esa especie de circunstancia que contribuye a dar con un producto, pero también como ese elemento que se suma o multiplica con otro para obtener un resultado. Y es este efecto multiplicador que han tenido las aportaciones del Museo del Prado sobre nuestra institución, en cuanto a la mejora y esplendor de sus colecciones, el que se pretende resaltar con esta muestra y el catálogo que la acompaña.

La exposición, presente en el museo asturiano desde el 21 de julio a 30 de octubre de 2022, está comisariada por Gabino Busto Hevia, Conservador de arte antiguo del Museo de Bellas Artes de Asturias.

EXPOSICIÓN 2.2

RETRATO DE CARLOS MARIA BROSCHI, FARINELLI, DE JACOPO AMIGONI

El programa La Obra invitada tiene como misión traer al Museo de Bellas Artes de Asturias durante un periodo aproximado de tres meses destacadas obras procedentes de coleccionistas particulares o de otras instituciones nacionales e internacionales que contribuyan a reforzar el discurso de la colección permanente. En algunos casos la elección permite profundizar en aspectos ya contemplados en la propia colección de la pinacoteca y, en otros, permite cubrir lagunas que en ella puedan detectarse.

Gracias al reciente enriquecimiento de la colección rococó del museo asturiano, la nueva Obra invitada del artista Jacopo Amigoni (Venecia, hacia 1682 – Madrid, 1752) supone un paso más en el conocimiento y profundización del citado periodo histórico-artístico a través del retrato de Carlo Maria Broschi, Farinelli.

La pintura, confeccionada por uno de los artistas más representativos del estilo rococó en Europa hacia 1750 y procedente del Museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, representa al más famoso castrato de la historia de la música: Farinelli.

Nacido en Andria, en el reino de Nápoles, Carlo Maria Broschi (1705-1782) fue admitido en el conservatorio del célebre Porpora y pronto llamó la atención de una acomodada familia de melómanos, los Farina, que le brindaron protección y le dieron su nombre artístico. Aun siendo un joven adolescente, Broschi comenzó sus aclamadas giras por Italia y otros países. Después de tres temporadas triunfales en Londres, fue llamado a la corte española por la reina Isabel de Farnesio. Durante el reinado de Fernando VI, Farinelli dirigió toda la vida musical de la corte, transformando los teatros de Aranjuez y el Buen Retiro, montando óperas, diseñando escenografías, etc.

Fue la propia reina quien le sugirió al monarca Fernando VI que hiciera venir al pintor Jacopo Amigoni, cuya amistad con el músico databa de años atrás, quien pasó a convertirse en pintor real y es el autor de la Obra invitada que se podrá disfrutar en el Museo desde el 11 de febrero al 8 de mayo de 2022.

Retrato de Carlo Maria Broschi, Farinelli, de Jacopo Amigoni

Retrato de Carlo Maria Broschi, Farinelli, de Jacopo Amigoni. Museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

MARÍA JESÚS RODRÍGUEZ. EN UN ABRIR Y CERRAR DE OJOS

María Jesús Rodríguez (Oviedo, 1959), es uno de los indiscutibles referentes en activo para los artistas asturianos de muy distintas generaciones. Un referente tanto en lo estético como en lo ético, pues el respeto que se ha ganado su trabajo desde que realizara sus primeras exposiciones individuales, hace cuatro décadas, es equiparable al conseguido con su innegociable posicionamiento profesional y su propia actitud vital. La escultora ha ido conquistando progresivamente una suerte de distanciamiento con respecto a la escena artística de nuestros días, manteniéndose ajena a la sucesión interminable de modas, a las estrategias curriculares o del mercado, y sobre todo a las urgencias que cada vez más imponen en el terreno artístico una pátina frívola, cuando no banal en el peor de los casos.

El Museo de Bellas Artes de Asturias organiza la segunda gran muestra dedicada a un artista asturiano contemporáneo siendo, en esta ocasión, la gran protagonista María Jesús Rodríguez, nombre indiscutible del arte asturiano de las últimas décadas.

La muestra, comisariada por Óscar Alonso Molina, estará presente en la pinacoteca asturiana del 24 de marzo al 12 de junio, en la planta -1 del Edificio Ampliación.

El montaje de la exposición organiza la cronología de las obras de una manera abierta, evitando la rigidez de la mera secuencia histórica lineal, de tal modo que el espectador podrá seguir el desarrollo secuencial operado en el trabajo de la artista por núcleos de trabajos coetáneos, al tiempo que podrá establecer por sí mismo conexiones y paralelismos, saltos en el tiempo, reflejos y ecos entre momentos distantes en su producción. De esta manera el visitante comprobará cómo las preocupaciones de María Jesús Rodríguez, aun formalizándose de manera muy diversa con el paso de los años, han girado desde el principio y hasta el presente en torno a un puñado de intereses, tratados en cada momento de manera distinta. Tales saltos diacrónicos, que como lapsus o dejá vu nos van a llevar atrás y adelante en el tiempo, dan pie al título de la muestra. Porque es en un abrir y cerrar de ojos que han pasado esos cuarenta años, y porque en ese instante, con su paciencia infinita, con su discreción y suave constancia, con su silencio, María Jesús Rodríguez ha llegado tan lejos sin moverse de su sitio.

María Jesús Rodríguez, En un abrir y cerrar de ojos

María Jesús Rodríguez, En un abrir y cerrar de ojos

María Jesús Rodríguez, En un abrir y cerrar de ojos

PABLO ARMESTO. EL COLOR DEL TIEMPO

El color del tiempo es un nuevo proyecto específico creado por un artista contemporáneo, en esta ocasión, Pablo Armesto (Schaffhausen, Suiza, 1970), para el patio y las salas de la planta baja del Palacio de Velarde.

Armesto ha planteado esta propuesta específica desde la transversalidad de las disciplinas, mediante hibridaciones entre la pintura, la escultura y la instalación. En este sentido, para el artista la importancia del arte va más allá de la técnica y el soporte, siendo esa experiencia la que enriquece emocionalmente y transforma. Así pues, El color del tiempo es una propuesta que plantea una experiencia única y personal de un tiempo y del color que marca ese tiempo.

El Color del tiempo es pues, el reflejo teórico y estético de varios conceptos que siempre han estado presentes en la obra de este creador gijonés y que en la muestra del museo regional se relacionan entre ellos de un modo más explícito.

La exposición estará presente en el Museo de Bellas Artes de Asturias desde el 8 de abril hasta el 26 de junio y podrá disfrutarse en la planta baja del Palacio de Velarde.

 

Especificación de la línea azul, Pablo Armesto

Especificación de la línea azul, Pablo Armesto

50 OBRAS DE LA COLECCIÓN ABANCA

La Colección de arte ABANCA está conformada por más de 1300 obras de artistas y épocas muy distintas, hecho que la convierte en una de las colecciones de arte contemporáneo más importantes de Galicia y, por extensión, una de las más destacadas de España.

Del copioso fondo se han seleccionado cincuenta piezas que conforman lo más granado del arte del siglo XX, tanto a nivel nacional como internacional, para dar lugar a la muestra 50 obras de la Colección ABANCA que estará presente en el Museo de Bellas Artes de Asturias desde el 14 de octubre de 2021 hasta el 16 de enero de 2022.

Las obras que conforman esta importante muestra permitirán al visitante hacer un recorrido por lo mejor de tres de los movimientos de vanguardia más importantes de la pasada centuria: cubismo, abstracción y surrealismo. A ellos se suma, además, una selección de lo más destacado del arte español de los años cincuenta hasta el final del siglo XX, en la que se encuentran representados los principales movimientos y artistas que lo protagonizaron. Así, creadores como Picasso, Braque, Léger, Kandinsky, Klee, Dalí, Ernst, de Chirico, Miró, Torres-García, Maruja Mallo, González, Vicente, Guerrero, Oteiza, Chillida, Millares, Saura, Equipo Crónica, Sicilia, Campano, Broto, Barceló, Leiro, Juan Muñoz, entre otros, serán algunos de los nombres que se verán en esta muestra.

Con motivo de la exposición se editará un interesante catálogo, así como un folleto de mano. Acciones que se verán enriquecidas con otro tipo de actividades como conferencias, visitas guiadas y talleres para todos los públicos.

La muestra podrá disfrutarse en la planta -1 del Edificio Ampliación desde el 14 de octubre hasta el 30 de enero de 2022.

Laughing Chinese man with mirror, Juan Muñoz, 1997.

Les roses sanglantes, Salvador Dalí, 1930.

DE PICASSO A DUCHAMP. ESTAMPAS DE VANGUARDIA

La exposición De Picasso a Duchamp. Estampas de vanguardia propone un acercamiento a algunos de los grandes nombres del arte del siglo XX a través de una faceta de su producción generalmente desconocida, relegada a un segundo plano por la pintura: la obra gráfica. La muestra agrupa una cuidada selección de estampas, procedentes de una colección particular, realizadas por doce de los artistas más representativos de la vanguardia nacional e internacional: Francis Picabia, Fernand Léger, Pablo Picasso, Georges Braque, Sonia Delaunay, Juan Gris, Marc Chagall, Marcel Duchamp, Max Ernst, Joan Miró, André Masson y Óscar Domínguez. Resulta especialmente significativa la presencia de Picasso y Miró a través de sendos conjuntos de obras que evidencian la variedad cronológica, técnica y temática de su trabajo gráfico.

Al igual que el resto de disciplinas artísticas, con la eclosión de las vanguardias el grabado experimenta una profunda revisión de sus principios técnicos y estéticos tradicionales. Los artistas representados experimentaron libremente con las técnicas de estampación, alejándose de su ortodoxia y rompiendo con el tradicional oficio de grabador. Algunos de ellos se acercaron al grabado de forma ocasional, aprovechando las ventajas de este medio -reproducibilidad, fácil manejo y distribución-, mientras que artistas como Picasso, Miró y Chagall produjeron obra gráfica de forma sistemática, equiparable a su producción pictórica.

La exposición estará ubicada en las salas 10 y 11 de la Casa de Oviedo-Portal, dedicadas habitualmente a la muestra de las colecciones de dibujo y obra gráfica del Museo, y podrá visitarse desde el 19 de octubre de 2021 hasta el 20 de febrero de 2022.

Con motivo de esta exposición se editará un folleto de mano con un texto que estudia los datos más relevantes de cada una de las estampas y las contextualiza dentro de la producción gráfica de sus respectivos autores.

Estampas de vanguardia

Estampas de vanguardia

UMBRAL, DE JOSÉ MARÍA NAVASCUÉS

Como cada cuatrimestre, el Museo de Bellas Artes de Asturias trae, dentro del programa La Obra invitada, una nueva pieza con la que enriquecer su discurso permanente.

En esta ocasión, se trata de una escultura de José María Navascués (Madrid, 1934-Oviedo, 1979) procedente de la Colección Fundación Juan March, Museo de Arte Abstracto Español, Cuenca. Una obra titulada Umbral, realizada por el polifacético creador en 1976.

En este sentido, aprovechando la publicación del catálogo razonado de la obra que posee el museo asturiano, la llegada de Umbral supone un mayor acercamiento a tan interesante y genuina figura del arte español de la segunda mitad del siglo XX.

El programa La Obra invitada tiene como misión traer al Museo de Bellas Artes de Asturias durante un periodo aproximado de tres meses destacadas obras procedentes de coleccionistas particulares o de otras instituciones nacionales e internacionales que contribuyan a reforzar el discurso de la colección permanente. En algunos casos la elección permite profundizar en aspectos ya contemplados en la propia colección de la pinacoteca y, en otros, permite cubrir lagunas que en ella puedan detectarse.

Umbral, José María Navascués

Umbral, José María Navascués, 1976. Colección Fundación Juan March, Museo de Arte Abstracto Español, Cuenca. © Santiago Torralba

JAVIER RIERA. EL LUGAR DISCONTINUO

La idea de lugar ha sido tratada por diversos autores como un espacio sobre el que se da una proyección psicológica, afectiva y emocional que permite sentir un grado de identidad con los elementos que lo constituyen y lo dotan de sentido. El lugar supone también una acotación territorial, un ámbito unificado separado del continuo espacial, que puede ser habitado física o emocionalmente y se opone por su propia naturaleza coherente a la experiencia del espacio ilimitado.

 

Este proyecto, realizado específicamente para el Museo, parte de la idea del lugar como metáfora de los procesos psicológicos y afectivos. La mirada y la experiencia crean el lugar, pero la atención se dispersa en el modo de vida actual, diluye su propia naturaleza y reduce sus posibilidades de ser fértil. Por otro lado, la experiencia está constantemente interferida y reducida a cánones de interpretación compartidos, superficiales e impuestos.

El lugar actual se muestra discontinuo y alterado permanentemente, las imágenes suplantan el espacio y la comunicabilidad absorbe la experiencia. En la mente colectiva lo banal y lo excepcional son indistinguibles. El sentido del lugar como espacio fértil de soledad y encuentro interior se extingue.

Sin embargo, el mundo de los anhelos y emociones es el mismo y el instinto de búsqueda permanece. La mirada que se dispersa no hace sino distraer temporalmente la necesidad de indagación y encuentro. El lugar contemporáneo no permite estar detenido en él, conlleva un estado de cambio permanente o un caminar constante, asumiendo el carácter metafórico y transitorio de todo lo visto. Cierta imposibilidad de conocer en la naturaleza otra cosa que lo que proyectamos en ella y a la vez la necesidad ineludible de dar curso al mundo interno a través de las imágenes del mundo exterior. Ahora, más que nunca, estas se revelan como construcciones artificiales, proyecciones, reflejos o deslumbramientos quizá ilusorios pero necesarios como camino.

 

La exposición se despliega a partir de dos elementos centrales: una pieza de vídeo y una instalación de luz y geometría. La primera puede verse como una reflexión sensorial sobre lo expuesto anteriormente a partir de imágenes de naturaleza en las que se introducen pasajes de Camus acerca de la imposibilidad de un conocimiento objetivo del mundo que se ven contrastados con otros textos en los que el paisaje es metáfora del devenir emocional.

La instalación de luz tiene un carácter inmersivo y de ocupación escultórica del espacio, creando un flujo de imágenes abstractas en cambio constante, que se proyectan a través de capas de telas semitransparentes, dando lugar a un espacio meditativo diseñado para ser habitado, al menos transitoriamente, por el espectador.

 

Javier Riera, 2021

 

El lugar discontinuo es el proyecto específico que el artista Javier Riera ha creado para las salas y planta baja del Palacio de Velarde y que estará en el Museo de Bellas Artes de Asturias desde el 4 de noviembre de 2021 hasta el 6 de febrero de 2022.

 

EL LUGAR DISCONTINUO

JAVIER RIERA. EL LUGAR DISCONTINUO