Donación de Plácido Arango Arias al Museo de Bellas Artes de Asturias

La Donación de 33 obras efectuada en 2017 por Plácido Arango Arias al Museo de Bellas Artes de Asturias supone un extraordinario enriquecimiento de sus colecciones tanto de pintura antigua como arte contemporáneo.

El fondo incluye obras vinculadas a la historia del arte español de los siglos XV al XX, siendo la más antigua de 1485 y la más reciente de 1992. Dieciocho de los artistas incorporados permanecían inéditos hasta el momento en las colecciones de pintura del Museo, mientras que cuatro estaban representados mediante depósitos de colecciones públicas o particulares y seis ya figuraban en los fondos. De este modo, la donación permite, por un lado, paliar lagunas existentes en las colecciones del Museo y, por otro, reforzar de manera excepcional lo ya presente.

Entre los pintores hasta ahora no representados destaca la incorporación de obras maestras de artistas como Diego de la Cruz, Juan de Juanes, Juan Pantoja de la Cruz, Bartolomé González, Juan van der Hamen, Jerónimo Jacinto Espinosa, Juan de Valdés Leal, Antoni Tàpies, Manuel Millares y Eduardo Arroyo, entre otros. También es de reseñar la presencia de esculturas de autores contemporáneos como Juan Muñoz y Cristina Iglesias.

Por otro lado, entre los artistas ya representados en la colección, el Museo se enriquecerá substancialmente con la incorporación de obras destacadísimas de pintores como Juan Correa de Vivar, Luis de Morales, Francisco de Zurbarán, Genaro Pérez Villaamil, Ignacio Zuloaga y José Gutiérrez Solana, entre otros.

La exposición que ahora se programa supone una ocasión excepcional para que el público se familiarice con tan significativo conjunto de obras de arte, que organizadas según un sentido diacrónico, se exhiben mayoritariamente en la planta baja del Palacio de Velarde, ocupándola en su totalidad, reservándose el atrio del Edificio Ampliación para instalar el magnífico Retablo de la Flagelación (S. XV). Asimismo, las monumentales piezas de Rafael Canogar, Josep Guinovart y Darío Villalba se integran en las salas dedicadas al arte contemporáneo español de la planta segunda del Edificio Ampliación.

La donación de Plácido Arango Arias al Museo de Bellas Artes de Asturias está dedicada a la memoria de sus padres, Jerónimo Arango Díaz y María Luisa Arias Fernández, de origen asturiano.

El Infante P. Bustos de Lara de Francisco Zurbarán

P. Bustos de Lara, hacia 1640-1645
Francisco de Zurbarán (Fuente de Cantos, Badajoz, 1598 – Madrid, 1664)

 

Retablo de la Flagelación de
Leonor deVelasco

Círculo del Maestro de la Visitación y Maestro de Oña, Retablo de la Flagelación de Leonor de Velasco,
hacia 1490-1494.

Retablo de la Flagelación de
Leonor deVelasco

Círculo del Maestro de la Visitación y Maestro de Oña, Retablo de la Flagelación de Leonor de Velasco,
hacia 1490-1494.

Retablo de la Flagelación de
Leonor deVelasco

Círculo del Maestro de la Visitación y Maestro de Oña, Retablo de la Flagelación de Leonor de Velasco,
hacia 1490-1494.

Retablo de la Flagelación de
Leonor deVelasco

Círculo del Maestro de la Visitación y Maestro de Oña, Retablo de la Flagelación de Leonor de Velasco,
hacia 1490-1494.

Retablo de la Flagelación de
Leonor deVelasco

Círculo del Maestro de la Visitación y Maestro de Oña, Retablo de la Flagelación de Leonor de Velasco,
hacia 1490-1494.

Hierros encontrados y soldados: Quijote, 1957, de Pablo Serrano

El Programa La Obra invitada tiene como misión traer al Museo de Bellas Artes de Asturias durante un periodo de tres meses destacadas obras procedentes de coleccionistas particulares o de otras instituciones nacionales e internacionales que contribuyan a reforzar el discurso de la colección permanente, bien porque permitan profundizar en aspectos ya contemplados por la colección, bien porque permitan cubrir lagunas que en ella puedan detectarse.

Pablo Serrano (Crivillén, Teruel, 1908-Madrid, 1985) es una de las voces más importantes de la escultura española de mediados del siglo XX. Tras sus primeros pasos formativos en Aragón, se instaló en América del Sur y regresó a España ya en la década de los años cincuenta para participar en la renovación de las artes plásticas nacionales que tuvo lugar en ese período. Así, secundó el Manifiesto del Grupo El Paso (1957) y se integró en el circuito expositivo internacional junto a una pléyade de pintores abstractos.

Esta pieza se inscribe en el período de madurez del autor y refleja de un modo efectivo sus preocupaciones y asuntos de esos años, en que perfila sus característicos ensamblajes soldados a partir del empleo de materiales de desecho, principalmente de hierro, clavos y piedras. El resultado, como en esta quijotesca figura, pese a sus componentes y a lo abstracto de las formas que levanta, ahonda en sus cavilaciones acerca del ser humano.
Esta Obra invitada, procedente de la colección pública más importante que se conserva del artista, responde a la tendencia del autor en esos años a la construcción de piezas ensambladas de sintetizado aspecto con la sabia combinación de fragmentos de metal y pétreos.

La escultura contribuye a presentar ante el público asturiano a un artista que no está representado en nuestras colecciones, entablando una interesante relación con otras pinturas del momento que ayudan a comprender mejor el dinámico impulso que alcanzaron las artes en nuestro país en la ya lejana década de los años cincuenta.

Obra invitada Pablo Serrano

Obra invitada Pablo Serrano.

 
 

Obra invitada Pablo Serrano

Hierros encontrados y soldados: Quijote, 1957, de Pablo Serrano.

Retablo de la Flagelación de
Leonor deVelasco

Hierros encontrados y soldados: Quijote, 1957, de Pablo Serrano.

Obra invitada Pablo Serrano

Hierros encontrados y soldados: Quijote, 1957, de Pablo Serrano.

Obra invitada Pablo Serrano

Hierros encontrados y soldados: Quijote, 1957, de Pablo Serrano.

Obra invitada Pablo Serrano

Hierros encontrados y soldados: Quijote, 1957, de Pablo Serrano.

Obra invitada Pablo Serrano

Hierros encontrados y soldados: Quijote, 1957, de Pablo Serrano.

El Campeón, 1910, de Nicolás Soria

El Museo de Bellas Artes de Asturias ha presentado esta mañana su nueva Obra invitada para los meses de abril a agosto de 2018. Se trata del cuadro de Nicolás Soria titulado El campéon, pintado en 1910 y prestado para la ocasión por la familia avilesina del artista.

Nicolás Soria González, segundo hijo de Policarpo Soria, patriarca de una familia de artistas que se había iniciado con su padre Nicolás a principios del siglo XIX y que se prolongará aún en una tercera generación, nació en Avilés el 12 de agosto de 1882. Las primeras instrucciones artísticas, al igual que sus hermanos Jesús, Florentino, Marino y Manuel, provendrán de su padre y las ampliará en la Escuela de Artes y Oficios hasta que en 1899, junto a su hermano Jesús, se desplaza a Madrid para estudiar en la Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado. Allí, entre otros destacados artistas, recibirá lecciones de Luis Menéndez Pidal, Moreno Carbonero, Cecilio Plá, Muñoz Degrain y Alejo Vera.

Finalizada su carrera, en la que obtendrá algunos de los premios especiales que se concedían en las distintas asignaturas, se presenta a las oposiciones al cuerpo de profesores de Enseñanza Media, ganándolas con el número uno y siendo destinado como catedrático de Dibujo al Instituto de Segunda Enseñanza de Murcia hasta que, en 1912, logra el traslado al de Oviedo en el que permanecerá hasta su fallecimiento. Algunos críticos señalarán que esa dedicación a la docencia va a impedirle la adaptación de su pintura a las nuevas maneras que ya empezaban a aflorar, cierto que tímidamente, en algunos de sus contemporáneos.

Desde su primera presencia en 1901 fue asiduo participante en las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes, en las que obtuvo tres menciones honoríficas en las de 1904, 1906 y 1908, una tercera medalla en la de 1920 y una segunda medalla en la de 1926. También concurrió a la Exposición Internacional de Barcelona de 1929. En 1920, en unión de otros profesores e intelectuales, contribuyó a la creación del Centro de Estudios Asturianos, del que fue su primer tesorero. En 1928 fue nombrado Académico correspondiente de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Falleció en Oviedo el 28 de agosto de 1933.

Nicolás Soria. El Campeón, 1910. Colección particular

Nicolás Soria. El Campeón, 1910.Colección Familia Soria, Avilés.

Su obra pictórica, deudora de su tiempo y de su ámbito, no es todo lo conocida que se merece aunque la mayoría de críticos coetáneos la respetasen y, en algunos casos, la admirasen. En Asturias, y de manera especial en Avilés, se le consideró como el abanderado de la generación de artistas surgidos en los años 20 del pasado siglo. Quizá por ese su especial interés en las Exposiciones Nacionales y por la búsqueda de las ansiadas medallas –galardones tan valorados en la época- gran parte de su obra, especialmente la de gran formato, peca de una cierta grandilocuencia y teatralidad. Es, sin duda, una deuda de la normativa decimonónica que le hace crear un poco a destiempo de lo que ya comenzaba a vislumbrarse pero, aún así, lo hará siempre desde un trabajo cuidadoso, detallista, metódico y justo en sus valoraciones tanto dibujísticas como cromáticas. En ese apartado encajarían obras como El último homenaje (1901), In articulo mortis (1904), La Huelga (1924), La galerna (1926) y Al Carmen (1929).

Por el contrario aquellas de sus pinturas más íntimas, frecuentemente retratos de miembros de su propia familia, autorretratos o composiciones con pocas figuras, tienen ese componente inaprensible -podríamos llamarlo alma- que solo determinados artistas saben insuflar a sus obras. Él mismo, en uno de sus textos, dice que “el arte no es, en manera alguna, falsificación de la naturaleza” y eso parece querer transmitirnos en esas pinturas más serenas y recogidas aún cuando algunas de ellas, por sus dimensiones, pudieran hacer caer en tentaciones episódicas al artista. Es lo que ocurre en Blanquita (1906), La nieta (1906), Retrato de Jesús y Josefa Soria (1910), Hijos de los Marqueses de Ferrera (1908) y Los nuevos esposos (1920). Pero especialmente esas características van a ser palmarias en la obra invitada que nos ocupa y en la que, es indudable, podemos ver el alma: El campeón (1910).

El campeón, para el momento en que lo realiza, es un atrevido retrato de un ciclista que no es otro que su hermano pequeño Manuel –uno más de los componentes de la larga saga familiar de artistas- y resultará ser una pintura paradigmática entre ese grupo de obras más sobrias y naturalistas. En ella se ve un ciclista posando de frente, con la mano derecha en la cintura y la izquierda sujetando la bicicleta. Ésta no se representa al completo, de la misma manera que al deportista le faltan los pies, lo que puede resultar chocante por la importancia que en ese deporte tienen ruedas y pies pero que no hacen más que valorar lo verdaderamente importante para el autor: retratar con fidelidad fraternal a un atleta bien musculado y concentrado en su serenidad.

Al igual que en otras obras suyas la figura se recorta sobre un paisaje, en este caso brumoso, casi apocalíptico, en el que se contempla una carretera en ascenso y unas lejanías de montañas iluminadas entre el rompiente celaje. La pincelada detallista de la figura contrasta vivamente con el tratamiento en torbellino de todo el fondo que no hace sino simbolizar lo que de gesta tiene -y más en la época en la que competía el retratado- el deporte de las dos ruedas.

Todo el conjunto de la obra tiene un tanto de épico, con la luz irrumpiendo por la derecha del retratado y pese a saber que la estrella que luce en pecho del deportista es la que corresponde al maillot de Ciclos Sanromá de Barcelona, quiero seguir fiel a una interpretación simbólica de ese elemento: educación y elevación. Ambas cualidades le eran propias al retratado y eso podría querer decirnos el pintor colocándola en el centro de la mirada. Al fin y al cabo, por tradición familiar, también eran las suyas.

En cuanto al lienzo, se expondrá hasta el próximo 5 de agosto en la sala 20 de la pinacoteca, ubicada en la primera planta del edificio de Ampliación, y en torno a él habrá un programa complementario de actividades, que incluirán visitas guiadas, talleres para familias y una conferencia.

 

Ramón Rodríguez.

Trazos de la palabra. Viñetas de revista de occidente

Revista de Occidente, fundada y dirigida por José Ortega y Gasset en 1923, es una de las publicaciones más significativas y trascendentales de cuantas se editaron en nuestro país dentro del llamado contexto de la Edad de Plata de la cultura española. Parte importante de esta iniciativa editorial fue el escritor y periodista ovetense Fernando García Vela (1888-1966), quien ejerció como secretario de la misma.

La muestra recorre la fascinante historia de esta publicación cuyos textos siguen siendo centrales para la comprensión del pensamiento español de buena parte del siglo XX. Así, las cuatro épocas (1923-26; 1963/75; 1975/77 y 1980-actualidad) de la revista están representadas a través de ejemplares originales conservados en la colección de la Fundación Ortega y Gasset-Gregorio Marañón, así como de una importante cantidad de viñetas originales que decoraron la portada de la revista en sus distintas etapas, realizas por colaboradores y artistas como Rafael Barradas, Francisco Bores, Gabriel García Maroto, Maruja Mallo, Benjamín Palencia, Antonio Saura, Rafael Canogar, Eduardo Chillida, Pablo Palazuelo, Antoni Tàpies, Gustavo Torner o Juan Navarro Baldeweg.

Esta exposición incide en el papel central de las revistas para el desarrollo de las vanguardias artísticas y literarias a través de un caso de enorme singularidad. Se trata, pues de un recorrido por la historia de Revista de Occidente y su vínculo con las representaciones gráficas y con los artistas que colaboraron ilustrando sus textos.

GRANDES FIGURAS DE LA VANGUARDIA. COLECCIÓN MASAVEU Y COLECCIÓN PEDRO MASAVEU.

 

El próximo viernes 25 de julio se abrirá al público la exposición Picasso, Braque, Gris, Blanchard, Miró y Dalí. Grandes Figuras de la Vanguardia. Colección Masaveu y Colección Pedro Masaveu en el Museo de Bellas Artes de Asturias.

Esta exposición, instalada en la primera planta del Edificio Ampliación hasta principios del año próximo, reunirá un total de ocho obras realizadas por algunos de los más importantes representantes de las vanguardias históricas del siglo XX, así como del arte contemporáneo en general, pertenecientes cuatro de ellas a la Colección Masaveu, que es propiedad de la Corporación Masaveu y está gestionada desde el año 2013 por la Fundación María Cristina Masaveu Peterson, y las restantes a la Colección Pedro Masaveu, la cual, a la muerte de este último en 1993, pasó por dación al Principado de Asturias, quedando desde 2011 definitivamente adscrita a su Museo de Bellas Artes. Por lo tanto, todas las obras que componen esta exposición parten de un mismo origen: la afición por el arte y el coleccionismo de la familia Masaveu, una saga de empresarios y filántropos de origen catalán afincada en Asturias desde 1840.

Con esta concentrada muestra, de extraordinaria calidad en relación a los artistas y obras seleccionados, el Museo de Bellas Artes de Asturias logra dibujar de forma segura los orígenes mismos de la modernidad artística a través de la obra de seis de los artistas más importantes del arte universal: Pablo Picasso, Georges Braque, Juan Gris, María Blanchard, Joan Miró y Salvador Dalí.

Pablo Picasso, Mousquetaire à l’épée et amour, 1969 .Museo de Bellas Artes de Asturias. Colección Pedro Masaveu

Pablo Picasso, Mousquetaire à l’épée et amour, 1969. Museo de Bellas Artes de Asturias.Colección Pedro Masaveu.

Picasso y Braque alumbraron de manera conjunta el Cubismo, auténtico punto de inflexión en la historia del arte y en la manera en que la creación se había venido entendiendo desde el mismo Renacimiento. Del primero de ellos se han conseguido reunir tres importantes cuadros y del segundo una de sus indiscutibles obras maestras. A ellos, y a su investigación cubista, se sumaron luego otros dos importantes artistas españoles como fueron Juan Gris, representado aquí con la obra de uno de sus mejores períodos, y María Blanchard, con un lienzo de gran solidez y rotundidad. De igual modo, la fuerza, fantasía y dimensión disruptiva de otro de los grandes ismos de comienzos de siglo, el Surrealismo, se encuentra condensada en los trabajos de otros dos grandes creadores internacionales, también de origen español, presentes igualmente aquí, cada uno de ellos con una pieza: Joan Miró y Salvador Dalí.

Picasso, Braque, Gris, Blanchard, Miró y Dalí. Grandes Figuras de la Vanguardia. Colección Masaveu y Colección Pedro Masaveu se instalará en una de las zonas más nobles del Edificio Ampliación, cuya sala 23 será remontada parcialmente con una museografía especial y bien diferenciada para acomodar esta importante exposición temporal.

La muestra, organizada por el Museo de Bellas Artes de Asturias, la Fundación María Cristina Masaveu Peterson y la Corporación Masaveu, ha sido comisariada por el director del Museo de Bellas Artes de Asturias, Alfonso Palacio. Con motivo de la misma se editará un folleto de 32 páginas con textos del propio Alfonso Palacio y de Juan Carlos Aparicio Vega y diseño a cargo de Juan Jareño.
Asimismo, durante el último cuatrimestre de 2018 se articulará en torno a esta exposición una programación específica a base de conferencias, visitas guiadas, talleres, etc.

Arte y Mito. Los Dioses del Prado

El Museo de Bellas Artes de Asturias acoge desde el mes de marzo la exposición  temporal Arte y Mito. Los dioses del Prado, organizada por el Museo del Prado y la Obra Social “la Caixa”, con la colaboración del Museo de Bellas Artes de Asturias.

Es esta una ocasión única para que el público asturiano pueda disfrutar en las salas de exposiciones temporales del Edficio de Ampliación de una parte del Museo del Prado, incluido el nivel museográfico y de producción, fruto de la colaboración con la Obra Social la Caixa, que ha implementado la muestra mediante la preparación de un cuidado y amplio programa educativo.

La exposición despliega el argumentario de la mitología clásica a través de una extraordinaria selección de 31 pinturas, 17 esculturas y 2 medallas. Entre los autores representados están Ribera, Rubens, Zurbarán, Corrado Giaquinto o Martínez del Mazo con magníficos trabajos. Si bien la exposición prosigue un sentido cronológico, se agrupa a su vez en hilos temáticos asociados a los textos griegos.

La muestra, que contará con un programa de actividades de difusión y educación específico, se podrá ver en las salas de exposiciones temporales del nivel -1 de la Ampliación hasta mediados del mes de junio.

 

Obra de Dionisio González

Arte y Mito. Los Dioses del Prado.

Obra de Dionisio González

Arte y Mito. Los Dioses del Prado.

Obra de Dionisio González

Arte y Mito. Los Dioses del Prado.

Obra de Dionisio González

Pedro Pablo Rubens. Diana cazadora, hacia 1617-1620 © Madrid, Museo Nacional del Prado.

Obra de Dionisio González

Francesco y Luigi Righetti. Las tres gracias, S. XVIII © Madrid, Museo Nacional del Prado.

Obra de Dionisio González

Leone Leoni. Carlos V / Júpiter fulminando los gigantes, 1549 © Madrid, Museo Nacional del Prado.

Obra de Dionisio González

Taller neoático, Éxtasis dionisiaco, 50-40 a. C. © Madrid, Museo Nacional del Prado.

Obra de Dionisio González


Jan Cossiers, Narciso, 1636-1638 © Madrid, Museo Nacional del Prado.

 

 

Exposición organizada por el Museo Nacional del Prado y la Obra Social ”la Caixa”,
con la colaboración del Museo de Bellas Artes de Asturias.

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PROCESIÓN DE COVADONGA, 1851, DE GENARO PÉREZ VILLAAMIL (ÓLEO SOBRE LIENZO, 131 X 181 CM), COLECCIONES REALES. PATRIMONIO NACIONAL. Palacio Real de Madrid

El Programa La Obra invitada tiene como misión traer al Museo de Bellas Artes de Asturias durante un periodo de tres meses destacadas obras procedentes de coleccionistas particulares o de otras instituciones nacionales e internacionales que contribuyan a reforzar el discurso de la colección permanente, bien porque permitan profundizar en aspectos ya contemplados por la colección, bien porque permitan cubrir lagunas que en ella puedan detectarse.

Genaro Pérez Villaamil y Duguet (El Ferrol, La Coruña, 1807 – Madrid, 1854) es el más destacado paisajista romántico español, autor que realizó diferentes viajes por Asturias y de quien el Museo conserva en la actualidad 33 obras, entre pinturas, dibujos y estampas.

Esta Obra invitada, procedente de Patrimonio Nacional, establece por tanto un intenso diálogo con otras obras presentes en la colección del Museo de Bellas Artes de Asturias, tanto con las vistas del mismo lugar inmortalizadas por el propio Pérez Villaamil, Martín Rico y Roberto Frassinelli, como con paisajes de distintos lugares salidos de la mano del artista.

Procesión en covadonga, c. 1850-1851, de genaro pérez villaamil

Procesión de Covadonga, 1851, de Genaro Pérez Villaamil (óleo sobre lienzo, 131 x 181 cm), COLECCIONES REALES. PATRIMONIO NACIONAL. Palacio Real de Madrid

 

Según reza la inscripción que figura en el ángulo inferior derecho de la obra, el cuadro fue comenzado en Covadonga (Asturias) el 8 de septiembre de 1850 y terminado en Madrid, en el estudio del pintor, en agosto de 1851. Representa una impresionante vista del paisaje montañoso que rodea el antiguo santuario de Covadonga, del que sale una inmensa procesión. En primer término y rodeando esta escena, multitud de personajes populares ataviados con trajes típicos asturianos aparecen sobre las rocas de las montañas.

LUIS FUMANAL OTAZO, DIRECTOR ARTÍSTICO DE LA FÁBRICA DE LOZA DE SAN CLAUDIO

Luis Fumanal Otazo (1924-1998), director artístico de la fábrica de loza de San Claudio durante el periodo de 1952-1989, consiguió poner a la fábrica ovetense a nivel europeo en la década de 1970, tanto por el diseño formal de vajillas y otras piezas de uso cotidiano, como por la variedad y riqueza de las técnicas decorativas empleadas.

La presente exposición, comisariada por el especialista Marcos Buelga, tiene como objetivo poner de relieve la importancia de esta figura, para la cual se han conseguido reunir toda una serie de piezas y dibujos procedentes, en su mayor parte, del depósito de obras que la familia del artista dejó en su día en el Museo de Bellas Artes de Asturias. A través de ellas pretende mostrarse la interesante contribución hecha por Fumanal desde su puesto de trabajo en Asturias a la cerámica española del siglo XX.

A su llegada a Oviedo en 1952, la fábrica se encontraba en un momento óptimo de expansión, con una buena situación económica y unas instalaciones modernizadas en las que los hornos túnel Kerabedarf acababan de ser construidos. Era pues un momento propicio para que el joven decorador vasco se planteara su asentamiento definitivo, asumiendo el reto de dirigir una fábrica que se disputaba con la Cartuja de Sevilla el primer puesto en la producción nacional de lozas. Fumanal comenzará su labor de dirección siguiendo de cerca la desarrollada por su predecesor, Fernando Somoza Soriano (1927-2006), quien además de asesorarle seguiría trabajando durante algún tiempo como grabador para la fábrica desde su domicilio en Madrid.

Será en la década de 1970 cuando Luis Fumanal inicie el giro más significativo de toda su actividad profesional, modificando sustancialmente el tipo de producto elaborado en San Claudio. El cambio venía a coincidir con otra etapa álgida de la fábrica ovetense pero en último término era el resultado de su madurez como ceramista, precisamente en un momento que podríamos definir como de renacimiento de la loza española. Solo así se explica que, tras una asimilación sorprendente de las nuevas tendencias de la cerámica industrial del momento, que conocía de primera mano por sus viajes a Inglaterra, Francia y Alemania y a la vez por el seguimiento de la labor de sus colegas europeos a través de revistas especializadas como Pottery Gazette, Die Schaulade y otras, la fábrica de San Claudio alcanzase de repente un éxito nacional sin precedentes, acorde al impulso modernizador sostenido durante las dos décadas anteriores y especialmente tras la puesta en marcha del plan de ampliación de 1971.

DIONISIO GONZÁLEZ. CONSTRUIR, HABITAR, EXISTIMAR

Dionisio González (Gijón, 1965) es un fotógrafo y artista multidisciplinar asturiano. En su producción se entremezcla la arquitectura, el diseño, la fotografía y el arte. Licenciado en Bellas Artes (Universidad de Sevilla, 1989), es también doctor por la misma universidad (1999), a la que continuó vinculado como profesor desde la finalización de su carrera. Amplió además su formación en grabado y procesos fotográficos y multimedia en distintas ciudades europeas como Lisboa, Devon (Inglaterra), Edimburgo y Londres.

En su trabajo, desarrollado normalmente en series, Dionisio González reflexiona sobre los modos de habitar la ciudad contemporánea, las formas de vivir del siglo XXI y las relaciones que el hombre establece con el medio. La mayoría de las obras son fotografías, imágenes tomadas in situ por el artista que luego modifica en su estudio digitalmente, en un proceso de re-invención de paisajes suburbanos no exentos de cierto barroquismo. Precisamente en esta misma línea de trabajo indagará este nuevo proyecto, titulado Construir, habitar, existimar, donde se mostrarán series fotográficas ya conocidas aunque nunca vistas en Asturias, como Thinking Central Park, Dauphin Islands y Dialectical Landscapes así como el proyecto de nueva creación Construir, habitar, existimar, que da título a la exposición y que está integrado por varios hologramas, maquetas y fotografías en color y blanco y negro.

González ha recibido importantes reconocimientos internacionales, como el Premio Pilar Juncosa y Sotheby´s, el Premio Fundació Pilar i Joan Miró, el European Month of Fotography Arendt Award (Luxemburgo), etc. Su obra está presente en museos como el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el Museum of Contemporary Photography, de Chicago y el Centro Nacional de Arte Contemporáneo de París, así como en importantes colecciones privadas.

 

Obra de Dionisio González

Obra de Dionisio González

Obra de Dionisio González

Obra de Dionisio González

Más información en: http://www.dionisiogonzalez.es/index.html

CUCO SUÁREZ. CRÓNICAS GEOPOLÍTICAS

Palacio de Velarde, planta 0

El trabajo de Cuco Suárez (Pola de Laviana, 1961) ha estado desde sus inicios vinculado a la experiencia traumática del cuerpo. Para él la corporalidad, el dolor, la enfermedad y, en último término, el sujeto y la propia identidad, resultan algo socialmente construido, que es necesario interrogar, en su caso a través del arte. Cuco Suárez se sirve también activamente de las tecnologías para construir con ellas sus reflexiones acerca del cuerpo y su disposición, aunque suele mezclarlas con elementos tradicionales del entorno rural.

Basada en sus investigaciones previas y con el referente de proyectos como Inútil (1998), Misterio y evolución (2002) y Miedo total (2004), se presenta ahora la exposición Crónicas geopolíticas, proyecto específico diseñado para el patio y sala de exposiciones temporales del Palacio de Velarde, una de las sedes históricas del Museo de Bellas Artes de Asturias. A través de tres instalaciones de carácter muy diferente (Damocles, Aquí de nuevo y Muro), el artista vuelve a interrogarse sobre el uso y la instrumentalización del cuerpo humano, así como sobre la responsabilidad política en la gestión del mismo.

Toda la exposición juega con la idea de azar y la necesidad, pero en todos los casos aparecen sin embargo, y en contraste con lo anterior, las nociones de dominio, control, programa, crítica alusiva a los intereses geoestratégicos de las multinacionales que operan como verdaderos sujetos de la historia.

Cuco Suárez, Damocles, 2017. Botijos, estampa y luz. Fotografía: Marcos Morilla

Cuco Suárez, Damocles, 2017. Botijos, estampa y luz. Fotografía: Marcos Morilla. © Cuco Suárez, VEGAP, Oviedo, 2017. © Cuco Suárez, VEGAP, Oviedo, 2017.

Cuco Suárez, Damocles, 2017. Botijos, estampa y luz. Fotografía: Marcos Morilla

Cuco Suárez, Damocles, 2017. Botijos, estampa y luz. Fotografía: Marcos Morilla. © Cuco Suárez, VEGAP, Oviedo, 2017. © Cuco Suárez, VEGAP, Oviedo, 2017.

Cuco Suárez, Aquí de nuevo, 2017. Instalación y vídeo Oriente Medio. Fotografía: Marcos Morilla

Cuco Suárez, Aquí de nuevo, 2017. Instalación y vídeo Oriente Medio. Fotografía: Marcos Morilla. © Cuco Suárez, VEGAP, Oviedo, 2017.

Cuco Suárez, Muro, 2017. Instalación interactiva. Muro tradicional de mampostería con proyecciones de programas informáticos. Fotografía: Marcos Morilla

Cuco Suárez, Muro, 2017. Instalación interactiva. Muro tradicional de mampostería con proyecciones de programas informáticos. Fotografía: Marcos Morilla. © Cuco Suárez, VEGAP, Oviedo, 2017.

Cuco Suárez, Muro, 2017. Instalación interactiva. Muro tradicional de mampostería con proyecciones de programas informáticos. Fotografía: Marcos Morilla

Cuco Suárez, Muro, 2017. Instalación interactiva. Muro tradicional de mampostería con proyecciones de programas informáticos. Fotografía: Marcos Morilla. © Cuco Suárez, VEGAP, Oviedo, 2017.