Bajo el primer retrato que Francisco de Goya realizó de Gaspar Melchor de Jovellanos se esconde otra figura. La radiografía de la obra ha permitido descubrir la existencia de un retrato anterior, oculto bajo la pintura que hoy contemplamos: el de una joven dama cuya identidad continúa siendo un misterio.
La mujer aparece de cuerpo entero, de pie y con la mano izquierda apoyada sobre una mesa, un elemento habitual en el retrato aristocrático, asociado a la posición social y al refinamiento de la persona representada. Viste un elegante traje largo, de cuerpo ajustado y amplia falda, profusamente adornado con muselinas, encajes, lazos, cintas y flores. Una pulsera adorna su muñeca izquierda, mientras de la mano derecha cuelga un pequeño bolso. Sobre la cabeza luce un elaborado tocado de rosas acompañado de una mantilla.
Su lujosa indumentaria constituye, además, una importante pista. El vestido responde a la moda de influencia francesa que se difundió entre las élites españolas hacia 1782-1785, lo que permite situar aproximadamente en esos años la realización del retrato.
Pero ¿quién era esta mujer?
Su identidad sigue siendo una incógnita. En un primer momento se planteó que pudiera tratarse de María Teresa de Vallabriga, esposa del infante don Luis Antonio de Borbón. También se ha propuesto el nombre de María Josefa de la Soledad Alonso Pimentel, condesa-duquesa de Benavente. Incluso se han señalado semejanzas entre la fisonomía de la joven y la de María Antonia Gonzaga Caracciolo, marquesa de Villafranca, en sus años de juventud. Todas ellas pertenecieron a los círculos de la alta sociedad que frecuentó Goya y fueron retratadas por el artista.
Por algún motivo que desconocemos, aquel primer retrato no llegó a convertirse en la imagen definitiva para la que había sido concebido. Goya reutilizó después el lienzo —una práctica que no fue excepcional en su trayectoria— y sobre aquella misteriosa dama pintó la efigie de Jovellanos.
Más de dos siglos después, la tecnología nos permite atravesar las capas de pintura y recuperar una imagen que había permanecido invisible. Bajo Jovellanos, una mujer sigue esperando a que descubramos su nombre.
Dra. Cristina Heredia Alonso
Responsable del Departamento de Educación y Difusión
Museo de Bellas Artes de Asturias
El Museo de Bellas Artes de Asturias agradece la colaboración del Instituto del Patrimonio Cultural de España al realizar las radiográficas y reflectográficas de la obra en el año 2010.