Joan Fontcuberta i Villá (Barcelona, 1955) es un artista, docente, ensayista, crítico y promotor de arte especializado en fotografía. Dio inicio a su profesión como fotógrafo a principios de los años setenta, posicionándose como uno de los artistas españoles con mayor reconocimiento internacional.
Su obra fotográfica se caracteriza por el uso de herramientas informáticas en su tratamiento y su presentación de manera interactiva con el espectador. Además, las imágenes de Joan Fontcuberta representan una visión crítica de la realidad a través de la fotografía. Autodenominado “escéptico”, basa sus trabajos (obras fotográficas y trabajos teóricos) en el cuestionamiento del concepto que se tiene de la fotografía como reflejo de la realidad. En este sentido, Fontcuberta afirma:
«Toda fotografía es una ficción que se presenta como verdadera. Contra lo que nos han inculcado, contra lo que solemos pensar, la fotografía miente siempre, miente por instinto, miente porque su naturaleza no le permite hacer otra cosa. Pero lo importante no es esa mentira inevitable. Lo importante es cómo la usa el fotógrafo, a qué intenciones sirve. Lo importante, en suma, es el control ejercido por el fotógrafo para imponer una dirección ética a su mentira. El buen fotógrafo es el que miente bien la verdad». (Joan Fontcuberta, El beso de Judas. Fotografía y verdad).
Sus primeros pasos tuvieron como referente la sensibilidad neo-dadaísta y la estética del cómic underground, cuestionando, mediante fotomontaje y otras técnicas de manipulación, la veracidad de la imagen y de los medios tecnológicos. A fines de los setenta, su obra se encaminó hacia trabajos de índole multidisciplinar y con formato de instalación.
Desde su primera exposición individual en 1974 en Barcelona, su obra ha pasado por los museos más prestigiosos de todo el mundo: MOMA (Nueva York), Art Institute (Chicago), FOAM (Amsterdam), I.V.A.M. (Valencia) o el MEP (París). Además, la obra de Fontcuberta ha sido adquirida para su colección por el Centro Pompidou (París), el Museo Metropolitano de Arte y el Museo de Arte Moderno (Nueva York); el Art Institute (Chicago), el Museum für Kunst und Gewerbe (Hamburgo); el I.V.A.M. (Valencia) y el Museo de Bellas Artes de Buenos Aires.
En su palmarés, entre otros, se encuentran los Premio Nacional de Fotografía (1998) y el Premio Nacional de Ensayo (2011) el Premio Internacional de Fotografía Hasselblad (2013) o la distinción de Chevalier de l’Ordre des Arts et des Lettres (Francia, 1994).
Hasta el 28 de agosto de 2016 se puede visitar en el Museo de Bellas Artes de Asturias la exposición ARSTUSIA, anagrama de Asturias. Es una muestra organizada por la Fundación María Cristina Masaveu Peterson que, con total respeto a la libertad creativa del fotógrafo, pone en marcha la cuarta edición de «Miradas de Asturias», iniciativa de largo recorrido que promueve, desde el mecenazgo, la creación de un fondo de obra inédita inspirada en Asturias y sus gentes, la cual se materializa a través de la mirada de prestigiosos fotógrafos invitados.
Fontcuberta crea con ARSTUSIA una experiencia única y sensorial donde el espectador irá descubriendo, a través de sesenta cajas de luz, las imágenes que se esconden detrás de cada instantánea.
En relación a la exposición se han organizado un encuentro con el artista para su inauguración y distintas visitas guiadas, así como un taller para niñas y niños con título “Artistas y lugares”, en el que los participantes establecerán las conexiones entre los artistas y los lugares que inspiran sus obras, tomando como referencia a Joan Fontcuberta y ARSTUSIA.
La conservación y la restauración son partes fundamentales en la actividad de cualquier Museo, ya que en ellas se concentra la responsabilidad de conservar el amplio legado que en él se custodia.

En la entrada de hoy de nuestro blog, la Jefe del Departamento de Restauración del Museo de Bellas Artes de Asturias, Clara González-Fanjul Fernández, nos presenta brevemente una de las operaciones más comprometidas llevadas a cabo por el equipo de restauración del Museo: la limpieza y eliminación de los barnices. Pero antes de conocer más sobre este proceso, quizás sea mejor contestar a la siguiente pregunta: ¿qué es la restauración?
La restauración es una acción directa en la que se interviene sobre la obra afectada, estabilizando los materiales, garantizando su integridad física y facilitando su contemplación.
Los barnices, que recubren la mayor parte de los cuadros, cumplen una función de capa protectora, pero con el paso del tiempo pueden llegar a perder esa función primigenia y a alterar la percepción de un cuadro formando una cortina ocre que deforma y altera los colores. También hay ocasiones en que la capa oscura de barnices es producto de una aplicación artificial, fruto por ejemplo de la aplicación de betún de Judea para darle un aspecto envejecido.
Cuando un barniz está oscurecido, debe de ser eliminado y sustituido ya que transforma el aspecto normal del cuadro. Esta operación es quizás el proceso de intervención más arriesgado debido a que es irreversible: si el restaurador «se pasa» en la actuación, se eliminan veladuras o tonos medios ya no hay solución posible, quedando la obra descarnada, de manera que sólo proyectaría una imagen pobre al espectador.
Antes de acometer la limpieza hay que tener claro lo que se considera pátina de la obra y valorar lo que se elimina, ya que hay muchos grados de limpieza y también muchos tipos de barnices. Deben hacerse también pruebas de solubilidad por colores para ver la resistencia de cada uno de ellos para así no sobrepasarse, dependiendo todo esto del material con el que se hayan aglutinado, del grosor, del tipo de pigmento y de la época.
A continuación os dejamos algunas imágenes de limpiezas realizadas en el Museo, en las que se pueden ver las obras divididas en fases, diferenciándose claramente la parte sobre la que se ha intervenido de la que no.


Os presentamos las obras del mes de julio seleccionadas por expertos del Museo de Bellas Artes de Asturias.
Este tríptico fue realizado al óleo sobre tabla de roble hacia 1520. El Tríptico de la Adoración de los Reyes Magos o de Don Álvaro de Carreño fue realizado en Bruselas por algún artista del Círculo del Maestro de la Leyenda de la Magdalena. En la tabla central se representa la Adoración de los Reyes Magos, mientras en las laterales aparecen Don Álvaro de Carreño, aposentador de Carlos V, y su esposa, introducidos en la escena por los santos Pedro y Santiago, así como una representación de la Anunciación, visible cuando las puertas están cerradas. Aunque su atribución ha cambiado en los últimos años, para saber más detalles pincha aquí.

Acuarela del pintor Evaristo Valle que representa la salida en procesión de una iglesia en Semana Santa. Realizada en 1903, fue expuesta en un escaparate de la calle Corrida de Gijón bajo el título Salida de la iglesia de San Pedro de una cofradía que se dirige a un entierro, en 1903. Dibujada a lápiz y coloreada a base de grandes manchas de color, muestra la capacidad de Valle para captar, de un modo caricaturesco y con gran vivacidad y humor, los rasgos más característicos de la realidad.

Esta es una de las Obras Maestras de la colección del Museo: Corriendo por la playa. Valencia, realizada por Joaquín Sorolla en 1908.
El pintor Joaquín Sorolla (1863-1923) es especialmente célebre por sus escenas estivales a la orilla del mar Mediterráneo, de la que esta es uno de los ejemplos más conocidos. Puedes conocer más sobre el cuadro en nuestra sección colección.

Cabeza del escultor Víctor Fernández Puente, retrato realizado por el escultor Faustino Goico-Aguirre (1905-1987) hacia 1930.
En esta escayola Goico representa, con gesto contenido, a su colega y compañero de estudios bajo el magisterio de Víctor Hevia. Destaca el tratamiento del rostro, donde es visible la capacidad de observación de Goico, así como el dominio del dibujo y el modelado aprendido con Hevia.

Hasta el próximo mes de septiembre el Museo expone dentro del Programa La Obra invitada dos bustos en mármol realizados por el escultor José Gragera y Herboso que representan, respectivamente, a los próceres asturianos José Francisco de Uría y Riego (1862) y Gaspar Melchor de Jovellanos (1863). Ambas obras, instaladas temporalmente en la sala 5 (segunda planta del Palacio de Velarde), proceden de la Junta General del Principado de Asturias. Su préstamo se inscribe dentro de un convenio de colaboración suscrito entre la propia Junta y el Museo el pasado mes de mayo.

José Gragera, Autorretrato, carbón sobre papel.
José Bartolomé Gragera y Herboso nació en Laredo (Cantabria) el 24 de agosto de 1818. Pocos años después se trasladó con su familia a Oviedo. En la capital del Principado estudió en la Escuela de Dibujo dependiente de la Sociedad Económica de Amigos del País y, según sus biógrafos (entre los que destaca Enrique Pardo Canalís), pasó también por las aulas de la Universidad, donde estudió Gramática Latina y Filosofía. En esta época se inició su relación con José Posada Herrera (1814-1885), quien parece ser intervino en favor del artista para que se le concediera una pensión que le permitiera continuar estudios en Madrid. Muchos años después, Gragera fue elegido para inmortalizar al jurista y político asturiano en un monumento erigido en Llanes en 1893 y del que el Museo de Bellas Artes de Asturias conserva una copia moderna en bronce del modelo para la estatua.
A partir de 1839 se documenta a José Gragera en Madrid, donde completó su formación en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y en el taller de José Tomás. Junto a él trabajó, según mencionan fuentes de la época, en la estatua del Valor y en la figura del león del Monumento a los Héroes del Dos de Mayo de Madrid. En 1854 obtuvo el primer éxito en su carrera, tras vencer el concurso para la erección del Monumento a Juan Álvarez Mendizábal en Madrid, actualmente perdido. Con motivo de la fundición de la estatua Gragera residió en París, entre 1856 y 1857, pero este monumento, de accidentada historia, no sería colocado en la Plaza del Progreso de la capital hasta 1869. Es también interesante señalar los cambios sufridos en la concepción de la figura. En el Museo del Romanticismo se conserva una versión en bronce del primer modelo, donde representa al efigiado con gran fidelidad y vestido con traje de época. Una figura descrita por las crónicas como de «hermoso busto, el rostro grave de correctísimas facciones, el rizado cabello, las patillas tan bien encajadas en los cuellos blancos, y éstos en el lioso tafetán de la negra corbata reluciente, las altas solapas de la levita y, por fin, al ponerse en pie, ésta en toda su longitud, ceñida y al propio tiempo holgada». En la versión definitiva cambiaría ligeramente la disposición del cuerpo del modelo, que envolvería además con una capa, elemento recurrente en la escultura decimonónica que contribuye a dar dignidad y prestancia al retratado.

Monumento a los héroes del Dos de Mayo, Madrid.

José Gragera, Proyecto de estatua de Mendizábal, dibujado y litografiado por Juan Antonio López (Reproducido en Enrique Pardo Canalís, Vida y Arte de José Gragera, Madrid, Instituto de Estudios Madrileños, 1954, p. 178).

José Gragera, Proyecto de Estatua de Mendizábal, litografiado por D. Valdivieso (Reproducido en Enrique Pardo Canalís, Vida y Arte de José Gragera, Madrid, Instituto de Estudios Madrileños, 1954, p. 179).
Además de como escultor, José Gragera trabajó también desde 1857 como restaurador de escultura en el Real Museo de Pinturas y, a partir de 1869, se convirtió en subdirector conservador del Museo de Escultura, hoy Museo del Prado. Para esta institución desempeñó distintos trabajos, administrativos y artísticos, como la realización de una serie de bustos de tamaño colosal de distintos artistas destacados, como Rafael, Tiziano, Leonardo, Miguel Ángel, Ribera, Murillo y Velázquez, destinados a decorar el nuevo Salón Italo-Español. Este es seguramente su proyecto más renombrado para la pinacoteca, la cual todavía exhibe, a día de hoy, el retrato del arquitecto Juan de Villanueva, el único de la serie que se pasó a materia definitiva, en este caso a mármol.

José Gragera, Leonardo (Reproducido en Enrique Pardo Canalís, Vida y Arte de José Gragera, Madrid, Instituto de Estudios Madrileños, 1954, p. 188).

José Gragera, Tiziano (Reproducido en Enrique Pardo Canalís, Vida y Arte de José Gragera, Madrid, Instituto de Estudios Madrileños, 1954, p. 182).

José Gragera, Velázquez (Reproducido en Enrique Pardo Canalís, Vida y Arte de José Gragera, Madrid, Instituto de Estudios Madrileños, 1954, p. 184).
Excelente retratista, la mayor parte de su producción se centra en este género. Suele citársele como autor representativo de la escultura romántica española, aunque su obra se caracteriza por las referencias clásicas, que se combinan con un contenido sentimiento. Su estilo, sobrio y majestuoso, huye de toda posible afectación, reflejando gran serenidad en sus retratos. Así se aprecia, por ejemplo, en los dos bustos invitados, de Uría y de Jovellanos, pero también en el de Alfonso XII, de 1878, que se conserva en el Museo de Bellas Artes de Asturias como depósito del Museo del Prado. En este último, también de gran busto (como los de artistas realizados para el Prado), aparece el monarca representado con gran exactitud aunque ligeramente idealizado, inmortalizado con un modelado firme y sobrio. El rey va vestido con el uniforme de Capitán General del Ejército español y está enmarcado por un manto de armiño, que contribuye a dar corporeidad y prestancia a su figura. En opinión de Javier Barón este busto es la obra de mayor calidad de Gragera y uno de los mejores ejemplos del retrato escultórico de la temprana Restauración.
Jubilado de sus funciones en el Museo del Prado, Gragera regresó a Oviedo, donde fallecería el 31 de mayo de 1897.
Con un respeto absoluto por la libertad creativa del fotógrafo, la Fundación María Cristina Masaveu Peterson promueve desde el mecenazgo, la creación de un Fondo de obra inédita inspirada en Asturias y sus gentes, integrada por la visión más personal y única de fotógrafos de prestigio, invitados en cada edición de “Miradas de Asturias”.
ARSTUSIA, de Joan Fontcuberta es la cuarta edición de «Miradas de Asturias». En la entrada de hoy hacemos un breve repaso por los tres proyectos que han precedido a ARSTUSIA dentro de esta interesante iniciativa.
El primer proyecto de esta serie fue PATRIA QUERIDA, de Alberto García-Alix (León, 1956), Premio Nacional de Fotografía en 1999. El fotógrafo, retratista icónico de la Movida Madrileña, desplegó durante año y medio su objetivo sobre la provincia, fundiéndose con el entorno a través de paisajes industriales, arquitecturas desafiantes, naturalezas abstractas y retratos singulares. El resultado de su «Mirada de Asturias» se concretó en un total de 119 fotografías, marcadas por una fuerte simbiosis entre los personajes fotografiados y la arquitectura o el espacio circundante. De entre ellas se seleccionaron para su exhibición 50 instantáneas y un diaporama, a través de los que García-Alix mostró su inédita y personal interpretación de Asturias, fusión de realidad y alegoría, de figuración y de abstracción, y caracterizada por su desgarradora poética contrapicada de luces y sombras, en blancos y negros.
Comisariada por Nicolás Combarro, la exposición se presentó en el Centro de Cultura Antiguo Instituto de Gijón (21 de diciembre de 2012 – 10 de febrero de 2013), itinerando después al Centro Cultural Conde Duque de Madrid (23 de febrero – 5 de mayo de 2013), al Museu da Eletricidade de Lisboa (26 de junio – 18 de agosto de 2013) y, por último, al Instituto Cervantes de Nueva York (14 de enero -14 de febrero de 2015).
CATEGORÍA: Proyecto de mecenazgo de la Fundación María Cristina Masaveu Peterson, MIRADAS DE ASTURIAS I Edición
SERIE: Patria Querida
TÉCNICA: Fotografía analógica. Papel baritado, gelatinada de plata virada al selenio
DIMENSIONES: 110 x 110 cm
AÑO: 2012
Colección de Arte Contemporáneo Fundación María Cristina Masaveu Peterson
CATEGORÍA: Proyecto de mecenazgo de la Fundación María Cristina Masaveu Peterson, MIRADAS DE ASTURIAS I Edición
SERIE: Patria Querida
DIMENSIONES: 47 x47 cm
AÑO: 2012
Colección de Arte Contemporáneo Fundación María Cristina Masaveu Peterson
ALLUMAR es el título que el pintor y fotógrafo José Manuel Ballester (Madrid, 1960) dio al segundo proyecto promovido por la Fundación María Cristina Masaveu Peterson. Premio Nacional de Fotografía en 2010, entre ese mismo año y 2013 Ballester realizó en Asturias más de 5.000 instantáneas, iluminando (allumando, en asturiano) con su cámara distintos rincones naturales e industriales de la región para descubrir al espectador espacios inhóspitos, activos, aislados o inacabados, lugares que atesoran, según el autor, poéticas tremendamente íntimas y que alumbraba, iluminaba, bañando los espacios con su luz, elemento fundamental de su fotografía. Las fotografías que realizó en Asturias, a primera vista detalles de arquitecturas civiles o industriales, revelan sin embargo en una contemplación más atenta a modos de trabajo, formas de organización e incluso estructuras sociales, por lo que nos remiten a la fotografía-documento, reflejo de la Asturias industrial y contemporánea.
De entre las instantáneas realizadas, Ángel Antonio Rodríguez, comisario de la muestra, seleccionó para su exhibición 40 fotografías, que fueron presentadas en el Centro de Cultura Antiguo Instituto de Gijón (20 de diciembre de 2013 – 2 de febrero de 2014), en el Centro Cultural Conde Duque de Madrid (14 de febrero – 20 de abril de 2014) y en el Museu da Eletricidade de Lisboa (27 de febrero – 26 de abril de 2015). Ángel Antonio indica que Ballester «es un artista de espacios, silencios y experiencias reflexivas», que en ALLUMAR se reflejan en las estancias, fachadas, pasadizos, puertas, viaductos, etc. que recoge, pero también en playas, acantilados y montañas. Para el comisario, en cada composición el autor parece subrayar presencias que ya no existen, espíritus inquietos, escenarios metafísicos, vigías de nuevas fuentes de vida o últimas moradas.
CATEGORÍA: Proyecto de mecenazgo de la Fundación María Cristina Masaveu Peterson, MIRADAS DE ASTURIAS II Edición
TÍTULO: Aboño 3 (2012)
SERIE: Allumar
TÉCNICA: Impresión sobre papel HahnemühleFineartBaryta
DIMENSIONES: 136,2 x 150 cm
AÑO: 2012
Colección de Arte Contemporáneo Fundación María Cristina Masaveu Peterson
CATEGORÍA: Proyecto de mecenazgo de la Fundación María Cristina Masaveu Peterson, MIRADAS DE ASTURIAS II Edición
TÍTULO: Salime 2 (2013)
SERIE: Allumar
TÉCNICA: Impresión directa sobre Dibond
DIMENSIONES: 136,2 x 150 cm
AÑO: 2013
Colección de Arte Contemporáneo Fundación María Cristina Masaveu Peterson
La tercera invitada por la Fundación María Cristina Masaveu Peterson a participar en la iniciativa «Miradas de Asturias» fue Ouka Leele, nombre artístico de Bárbara Allende Gil de Biedma (Madrid, 1957), fotógrafa, performer, pintora, directora de audiovisuales y artista completa, que obtuvo el Premio Nacional de Fotografía en 2005.
Su trabajo para este proyecto vino determinado por la luz, la luz cambiante e inquieta de Asturias, que de hecho dio título al proyecto, A DONDE LA LUZ ME LLEVE. Como ella misma afirmaba en septiembre de 2014, en Asturias tenía «la sensación de estar entrando en el paraíso, inmersa en la belleza. Los días pasan dejándome llevar, como una recolectora de luz, salgo por la mañana, solo atenta a Donde la luz me lleve, sabiendo que no podré repetir lo que veo, pues está construido de luz y brumas, de humedad y misterios irrepetibles«. Estas impresiones se vieron reflejadas en sus imágenes, que retratan, por primera vez en su trayectoria, paisajes, aquellos de las costas, los faros, las montañas y las rocas, pero también y sobre todo las costumbres del medio rural, la vegetación y la arquitectura. Todo ello con su estilo personal y característico, lleno de color y desarrollado en ambientes oníricos, en escenas evocadoras tratadas con un encuadre nunca exento de personalidad, ironía y un cierto humor peculiar.
Comisariada en este caso por Manuel Romero, la muestra tuvo como única sede el Centro Cultural Conde Duque (18 de febrero – 19 de abril de 2015). Estuvo integrada por 50 instantáneas de gran formato de las más de 10.000 disparadas, así como por 5 acuarelas pintadas sobre fotografías en blanco y negro y 3 piezas audiovisuales.
CATEGORÍA: Proyecto de mecenazgo de la Fundación María Cristina Masaveu Peterson, MIRADAS DE ASTURIAS III Edición
TÍTULO: Desfiladero de las Xanas, 2014
SERIE: A donde la luz me lleve
TÉCNICA: Impresión digital sobre papel de algodón (HahnemuhlePhtoRagUltrasmoth 310 gm2)
DIMENSIONES: 100 x 160 cm (+ 6cm h/v marco /M15)
AÑO: 2014
Colección de Arte Contemporáneo Fundación María Cristina Masaveu Peterson
CATEGORÍA: Proyecto de mecenazgo de la Fundación María Cristina Masaveu Peterson, MIRADAS DE ASTURIAS III Edición
TÍTULO: Xana, (Autorretrato). Desfiladero de las Xanas, 2014
SERIE: A donde la luz me lleve
TÉCNICA: Impresión digital sobre papel de algodón (HahnemuhlePhtoRagUltrasmoth 310 gm2)
DIMENSIONES: 171 x 118 cm (+ 6cm h/v marco /M15)
AÑO: 2014
Colección de Arte Contemporáneo Fundación María Cristina Masaveu Peterson
El Museo de Bellas Artes de Asturias cuenta con una colección permanente de más de 15.000 obras de arte. En los tres edificios que se destinan a mostrar la colección al público únicamente se exponen 782 piezas, aproximadamente el 5% del total de sus fondos. Este montaje de la colección prioriza unas obras de arte frente a otras, seleccionando una parte de entre las más destacadas para conseguir un discurso conexo y, sobre todo, representativo del arte de este periodo.
En este artículo se recogen algunas obras que, formando parte del discurso actual de la colección permanente del Museo, figuran en lugares de paso. Su objetivo es dar a conocer estos fondos al visitante, invitándole a prestarles más atención en su recorrido por el Museo así como a apreciarlas, por lo que se concibe, en cierto sentido, a modo de breve visita guiada por los “olvidados” de la colección.
Siguiendo un recorrido cronológico, comenzamos en el Palacio de Velarde y, en concreto, en la escalera secundaria que da acceso a las plantas superiores, un espacio muy transitado pero en el que quizás nunca nos paramos a observar. Este lugar de paso tiene en todo su recorrido obras de arte muy variadas, entre las que hoy seleccionamos las siguientes:
Los óleos sobre cobre San Antonio de Padua y San Juan de Nepucemo (hacia 1730) de Francisco Antonio Martínez Bustamante.

San Antonio de Padua

San Juan de Nepucemo
Bustamente fue el mejor pintor profesional del Principado durante el siglo XVIII. Cultivó un estilo barroco decorativo influenciado por el estilo de la corte madrileña. Los dos pequeños cuadros, que representan sendos santos, están situados en el descansillo entre el primer y el segundo piso de Velarde. Llaman la atención sobre todo por los marcos, realizados en madera recubierta de pan de oro y con decoración a modo de florones. Ambas obras proceden de la casa solariega que José Antonio de Llanes y Cienfuegos poseía en la ciudad de Oviedo. Se recogen en su inventario tras la muerte del señor de la casa de Llanes el 31 de Mayo de 1775:
“Sala principal que hace de estrado (…). Otras dos láminas con las efigies de San Antonio y San Juan Nepomuceno con sus marcos dorados a la manera de florones”
La vidriera Alegoría de Asturias (1913) de José Uría y Uría.

Alegoría de Asturias
Fue realizada por el taller de vidriera de la Escuela de Artes y Oficios de Oviedo (como dice su inscripción, ubicada en la parte inferior derecha), promovido por el entonces profesor de la asignatura “Aplicaciones del dibujo artístico a las artes decorativas” José Uría y Uría. Tras su nombramiento como director de la Escuela, Uría dio un fuerte impuso al taller de vidriera, convirtiéndolo en asignatura oficial y promoviendo que las obras ejecutadas, de gran calidad, se enviaran a concursar en la Exposición Nacional de Artes Decorativas. Pero los logros conseguidos no habían sido fáciles, quedando recogidos en una carta personal del propio Uría, fechada el 19 de Abril de 1913:
“Después de mil contratiempos y pesares, he conseguido establecer al lado de mi clase de Dibujo artístico un reducidísimo taller de vidriera, con su horno mufla, en él paso la mayor parte del día con un reducidísimo número de alumnos que con la mayor fe siguen mis lecciones y ensayos. A fin de alentarlos concebimos unas vidrieras que nos han costado muchas zozobras y sinsabores por faltarnos para tal empresa no solamente los útiles más indispensables sino lo más necesario, local con capacidad suficiente”.
La vidriera, que lleva por título Alegoría de Asturias, se ubica en la planta baja de la escalera, en la zona que da acceso al patio de Velarde, frente a la vitrina de piezas de artes industriales y esculturas en pequeño formato. En ella se recogen varios elementos característicos de la región, como el urogallo, el arado tirado por bueyes, la torre gótica de la catedral de Oviedo o el escudo de Asturias.
Finalizamos el artículo de hoy refiriéndonos brevemente a las dos Colchas astur-galaicas que cuelgan en la escalera. Son confecciones textiles elaboradas normalmente en telares domésticos, que utilizan lino o lana como materias primas. Ambas ofrecen diseños geométricos y vegetales y utilizan colores muy vivos. Además, cada una está firmada con las iniciales del propietario “M R” y “S R”, estando esta última acompañada de la inscripción «Recuerdo de mis padres».
El hilado y la elaboración de estos textiles era una actividad rural tremendamente popular, llevada a cabo por mujeres durante los meses de otoño e invierno. Estas reuniones, nocturnas, se hacían en casa de algún vecino y en compañía de los hombres, en lo que se llamaban los filandones, lo que posibilitaba relaciones sociales unidas a todo un conjunto de cuentos, refranes, cantares y juegos, como se ve en el cuadro de Luis Álvarez Catalá, Filandón en el Monasterio de Hermo.
Os presentamos las obras del mes de junio seleccionadas por expertos del Museo de Bellas Artes de Asturias.
Autorretrato doble realizado por el pintor asturiano Nicanor Piñole (1878-1978) hacia 1910.
Piñole, uno de los artistas más longevos del siglo XX asturiano, fue seguramente también el que más veces se autorretrató, como en esta expresiva acuarela del Museo de Bellas Artes de Asturias que procede de la colección de la antigua Diputación Provincial. En ella se muestran dos estudios de cabeza, de frente y de tres cuartos, en los que destaca particularmente el estudio fisonómico, de luces y la fuerza y expresividad de su mirada.

San Pedro, uno de los cobres pertenecientes al Apostolado pintado por Segismundo Laire (1552-1639).
El pintor alemán representó a todos los apóstoles de la serie de pie, ocupando prácticamente la totalidad de la altura del soporte, en actitudes similares. Se acompañan de un libro (y en el caso de San Pedro también con la llave como atributo) y tienen todos la mirada perdida en el infinito, a excepción de San Pablo, que se dirige directamente al espectador. Sobresalen también por su rico y variado colorido y por la precisión en el dibujo.

La vuelta del trabajo en Brujas fue realizada hacia 1902-1904 en uno de los viajes a Bélgica que hizo el artista Manuel Benedito durante su etapa como pensionado en Roma.
La pintura representa la vuelta del trabajo de unos campesinos, con un molino, situado sobre una pequeña colina artificial, destacando en el centro de la composición, rodeado de nubes teñidas de rosa y violeta, colores del atardecer. Es representativa de su etapa más interesante, en la que muestra su preocupación por la captación de la atmósfera luminosa al aire libre, donde las sombras se colorean de modo postimpresionista y con pincelada suelta y empastada.

Manuel Rodríguez Lana, Marola (Gijón, 1905-1986), historietista y caricaturista que colaboró, entre otras publicaciones, en el diario gijonense La Prensa. Aquí fue donde publicó esta caricatura de Pío Baroja, el 10 de abril de 1932.
Sus caricaturas, de las que el Museo conserva una amplia serie, se caracterizan por el esquematismo, por la esencialidad, por la perfecta caracterización del personaje, definido a través de perfiles de líneas simples y de manchas planas, así como por el fino humorismo, recursos que le permiten, a pesar del carácter sumario, reflejar la personalidad, el alma de sus personajes.

Desde el Museo de Bellas Artes de Asturias buscamos conectar las colecciones, el conocimiento y el público generando experiencias de calidad con los Programas Educativos. Una variada propuesta para distintos tipos de públicos que surgen a partir de la colección pero también a partir de obras invitadas y exposiciones, con lo cual se puede conocer el museo si uno no lo conoce pero también, siempre, encontrar algo nuevo.
Los Programas Educativos del Museo van dirigidos a todo tipo de públicos:
Desde el Museo Bellas Artes de Asturias queremos que la experiencia del aprendizaje y el descubrimiento no se quede en el Museo. Por ello, ponemos a disposición de los usuarios, en nuestra web, recursos educativos descargables y guías interactivas para continuar la experiencia en casa.
Acceso a los Recursos Educativos.









Nuestra entrada de hoy se dedica a un proceso que quizás suele pasar más desapercibido entre todos los que componen la realización de una exposición, aunque luego sea el que permanezca en la memoria y en las estanterías del público visitante con el paso de los años: la edición de su catálogo. Por eso, y aprovechando que esta semana entramos en la última fase de impresión del catálogo de El vaciado de la huella belga, de Carlos Suárez, hemos querido presentaros un breve avance del mismo.
La exposición El vaciado de la huella belga (14 de abril – 3 de julio) es un proyecto específico del artista asturiano Carlos Suárez para el Museo de Bellas Artes de Asturias. Este proyecto parte de las últimas investigaciones del artista en torno al archivo, la memoria y la identidad y se concretiza en seis piezas, nacidas a partir del archivo de la Real Compañía Asturiana de Minas-Asturiana de Zinc.
El catálogo de este proyecto se concibe, además de como testimonio de la exposición, como una prolongación de la misma, en el que cada texto e imagen que lo compone se entiende como un documento, archivado y almacenado en su carpeta correspondiente. Para el diseño del catálogo, integrado por seis carpetas, el Museo ha contado de nuevo con la colaboración de Manuel Fernández, autor de su nueva imagen corporativa y del catálogo de la exposición Fulgor, de Ramón Isidoro. En cuanto a las fotografías, se deben a José Ferrero, quien ya realizó para la pinacoteca las instantáneas del proyecto específico Negro silencio, de Tanadori Yamaguchi. La tirada, numerada, será como en ocasiones anteriores de 500 ejemplares.
En las imágenes se pueden apreciar distintos momentos del proceso de impresión en la Imprenta La Versal de Gijón.


A continuación os dejamos un pequeño avance de los dos textos que conforman el catálogo, escritos por Javier Tudela Sáenz de Pipaón y Jaime Luis Martín. Y no os olvidéis, a partir de finales de la próxima semana… ¡ya estará disponible!
[…] Los arcontes tienen el poder de contar historias, de interpretarlas y de reunirlas; y esto ya supone un cambio de escala de actuación: la consignación posibilita el poder de contar la Historia. Ni en la construcción del archivo ni en la construcción de la Historia caben la inocencia o la improvisación. La construcción del archivo hace posible la construcción de la memoria e identidad; y la hace posible no a la manera de la Historia, sino a la manera del archivo: un archivo es un instrumento que se construye sistemáticamente, con determinación y conforme a unos criterios. Un archivo se construye conscientemente y su construcción es consciente desde la consciencia de quien pregunta; se clasifica atendiendo a unos datos que implican una jerarquía de valores -los valores de quien pregunta- y se restringe o permite su acceso de forma discrecional, supone una reserva y significa un control sobre el uso de la información que contiene -el control de quien pregunta-. La construcción de un archivo es un acto político. La construcción de la Historia no lo es menos […].
[…] En el fondo de aquella mina de Arnao, en una caseta que sirvió de refugio a la madre cuando le sorprendieron los dolores de parto, nació el hijo del guarda de herramientas del pozo. Este niño, al que “Mr. Jacobi, ingeniero alemán, director de la explotación, hombre letrado y no poco bromista, comenzó a llamarle Plutón por haber nacido debajo de tierra”, simbolizaba un nuevo mundo, formado por palabras como proletariado, socialismo, huelga y revolución. Una clase social tan perdedora como la que venía a sustituir, los campesinos, a los que Armando Palacio Valdés, autor de la novela La aldea perdida en la que se relatan estos hechos, eleva a la categoría de héroes, considerándolos los últimos defensores de un universo conservador, católico y bucólico. Pocos años después, Walter Benjamin oponía a aquella historia que se asentaba en la tradición de los poderosos la tradición de los oprimidos, de los que no tienen nombre porque “es más difícil honrar la memoria de quienes no tienen nombre que la de las personas reconocidas [palabras tachadas: festejadas, sin que poetas y pensadores sean una excepción]. A la memoria de los sin nombre está dedicada la construcción histórica.”. Esta tarea constructiva exige bucear en archivos en los que “los conformistas de la historia nunca meten sus narices (o sus ojos) […]”.



Os presentamos las obras del mes de mayo seleccionadas por expertos del Museo de Bellas Artes de Asturias.
Esta delicada acuarela, fue realizada hacia 1850 por Egron Shellif Lundgren (1815-1875), uno de los artistas románticos más importantes de Suecia.
Lundgren se formó en la Escuela de Bellas Artes de Estocolmo, su ciudad natal, y posteriormente en París y Roma. Desde Italia viajó a España, donde realizaría una parte muy significativa de su obra, con un estilo más libre y temáticas inspiradas en el ambiente sevillano de la época.
Buen ejemplo de este periodo es esta acuarela, adquirida por el Museo en 2009. En ella se representa el ambiente popular andaluz a través de multitud de personajes que pueblan un patio sevillano. Ejecutada con colores muy pálidos y una suave pincelada, destaca también el carácter idealizado y la refinada estilización de los personajes. La columna del patio está rematada en un capitel árabe, minuciosamente representado, un toque excepcional y exótico para cualquier viajero romántico extranjero por España.

Una de las piezas que más impresionan al visitante que inicia su recorrido por el Palacio de Velarde, fotografiada en este caso por Marcos Morilla, es el Retablo de Santa Marina, realizado por el Maestro de Palanquinos (¿Pedro de Mayorga?) hacia 1500.
Puedes conocer más sobre esta obra en la sección Obras Maestras de nuestra web.

Esta fotografía, realizada durante el primer viaje de Charles Clifford (1819-1863) en 1854 a Asturias, es considerada como una de las obras maestras del fotógrafo inglés, activo en España desde 1850. En ella confluyen la intención objetiva y documental con la fascinación romántica, recreando el monumento con un efecto de inmaterialidad y misteriosa atmósfera lumínica que contribuye a la difuminación de las formas y los volúmenes.

Dibujo realizado hacia 1874-1875 por Robert Bartholomäus Carl Frassinelli, más conocido como Roberto Frassinelli, «el alemán de Corao».
Desde los años setenta y hasta la muerte del obispo Benito Sanz y Forés (1882), Roberto Frassinelli se dedicó casi exclusivamente a trabajar en Covadonga, primero proyectando y realizando el Camarín de la Cueva y la Capilla del Campo del Collado y posteriormente centrándose en la Basílica. En este dibujo del interior de la cueva se puede ver, de hecho, el camarín diseñado por él al fondo, así como varias figuras devocionales en el interior del espacio. Este dibujo, junto con otros sobre Covadonga realizados por Frassinelli, forman parte de una serie que proyectaba editar como estampas el Cabildo.

Contamos con esta obra de Pedro Pablo Rubens (1577-1640) en el Museo de Bellas Artes de Asturias como depósito del Museo Nacional del Prado.
Eolo, pintada a principios del siglo XVII, formaba parte de una serie dedicada a los cuatro elementos a la que también pertenecía Vulcano, representación del fuego. Eolo aparece suspendido en el aire, rodeado de aves, mientras participa con su mano alzada y brazo elevado en la aparición del aire.
Podéis visitar la obra virtualmente en la web del Museo del Prado: www.museodelprado.es/eolo