Tesoros de la Biblioteca del Museo (II): el Despacho de grandeza del Duque de Montemar

El Despacho de grandeza del Duque de Montemar es uno de los tesoros de la biblioteca del Museo, concedido al capitán general de la Armada Española en Nápoles, José Carrillo de Albornoz (1671-1747), por el rey Felipe V en el año 1735 en agradecimiento a sus victorias militares. Pero, ¿qué es un despacho de grandeza?
Es un tipo de documento jurídico de carácter histórico, expedido a partir del siglo XVIII por la dinastía de los Borbones (heredero de las ejecutorias, documentos jurídicos propios del reinado de los Austrias), que certificaban la condición de noble o de hidalguía. Son escritos de gran calidad artística, profusamente ilustrados.

El Despacho del Museo es un magnífico manuscrito sobre vitela y papel encuadernado sobre terciopelo rojo y cerrado con broches de plata, bellamente ilustrado con miniaturas e iluminaciones en su interior, donde se recogen los elementos iconográficos característicos de estos títulos nobiliarios:

  • La portada la forman el título del documento a varias tintas, rodeado de una alegoría en grisalla sobre las diferentes victorias militares del duque, en concreto haciendo alusión a la victoria de este sobre los austriacos, cuando ganó el reino de Nápoles para el futuro rey, Carlos III (hijo de Felipe V). En cuanto a iconografía, aparecen representados Hércules a la derecha y Júpiter a la izquierda del título, acompañados de varios angelotes que disparan armas contra los símbolos del enemigo: el ave fénix en la parte superior y la salamandra en la parte inferior, rodeada del fuego de los cañones.
  • El escudo de armas, en este caso formado por el blasón del nuevo duque, símbolo de poder y elemento indispensable para la concesión de ese nuevo título nobiliario, alusivo al poder del ducado.
  • La iconografía religiosa, frecuente en este tipo de documentos como vía de enseñanza y de divulgación de la Contrarreforma católica, imperante en Europa en esos momentos, y como forma de mostrar el espíritu religioso del interesado.
    El Despacho consta de una representación de la Virgen, en forma de Inmaculada Concepción; y los diferentes santos a los que se avoca la familia: San José con el Niño, San Antonio de Padua y San Antonio Abad.
    Destaca sobre todo la representación de la Inmaculada Concepción, una imagen con referencias a los modelos del pintor Juan Carreño de Miranda y del escultor Alonso Cano.
  • El retrato de los monarcas es la ilustración más importante de todo el documento. Corresponde a la representación de los reyes Felipe V e Isabel Farnesio. Con esta iconografía de poder los reyes avalan el documento y, por lo tanto, la concesión del título al beneficiado.
    La representación, a página completa, la componen las dos miniaturas de los monarcas situadas a los lados del toisón de oro y, en la parte inferior, la inscripción Philippus & Elisabeth Hispania Rumreges sujetada por dos angelotes dorados; todo ello enmarcado por un gran cortinaje rojo.
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Es muy difícil conocer la autoría de los despachos de grandeza, ya que no suelen estar firmados por su creador; sin embargo sí que podemos atribuir los folios de los monarcas y de la Inmaculada Concepción al pintor asturiano Francisco Antonio Meléndez, nombrado en 1725 pintor honorario de miniaturas reales.

La técnica, la delicadeza y la calidad con la que están trabajadas las miniaturas, así como el modelo de representación de los monarcas, que proviene de su hermano mayor Miguel Jacinto Meléndez, confirman esta atribución al miniaturista más destacado de la corte en la primera mitad del siglo XVIII.

Despacho de grandeza

Las Obras del mes de Abril

Os presentamos las obras del mes de abril seleccionadas por expertos del Museo de Bellas Artes de Asturias.

Serie El Apostolado

La serie El Apostolado de El Greco (1541-1614) fue realizada entre 1608 y 1614 por el pintor cretense con ayuda de su taller, preside una de las salas más emblemáticas del renovado Bellas Artes.
En nuestra web puedes visitar virtualmente una de las obras de la serie: San Pablo

San Pablo (ca. 1608-1614), de El Greco (y taller)

Bodegón

Bodegón fue pintado hacia 1935 por Alfonso Ponce de León (1906-1936). La naturaleza muerta fue uno de los temas preferidos de este artista. En este caso, la representación se centra en contados elementos: una manzana, a la que le falta una porción; un libro abierto con las páginas en blanco y una garrafa blanca, llena hasta la mitad con un líquido incoloro. Todos ellos se disponen sobre una superficie marrón y ante un fondo azulado. La ejecución, minuciosa y detenida, realizada en varias capas de pintura con poco pigmento, y el uso de la luz, que parece emanar de lo pintado, contribuyen a reflejar una búsqueda de una misteriosa esencialidad, que vincula esta obra con el Realismo Mágico.

Bodegón de Alfonso Ponce de León

Lazarillo de Tormes

Lazarillo de Tormes pintado en 1900 por Luis Menéndez Pidal (1861-1932), que ilustra una escena de la novela picaresca homónima. Menéndez Pidal eligió el momento en el que Lázaro bebe el vino por la cánula, que plasmó con una iluminación lateral, un tratamiento sobrio y un especial énfasis en la fidelidad costumbrista. La pícara mirada que dirige Lázaro al ciego, en plena acción, y la relación que se establece entre ambos, es el centro de atención de la composición.

Lazarillo de Tormes de Menéndez Pidal

Miniatura de El Quijote

Esta es una de las miniaturas que realizaron los Meléndez para ilustrar la excelsa novela cervantina. Ejecutada entre 1740-1750, representa a Don Quijote en el momento en que es nombrado caballero en el patio de la venta, según el modelo iconográfico establecido por Charles-Antoine Coypel. La miniatura está firmada en letras de oro por Ana Meléndez (1714-1782), aunque recientemente la especialista en esta técnica, Carmen Espinosa, conservadora de la Fundación Lázaro Galdiano, planteó la posibilidad de que en realidad fuera su padre, Francisco Antonio (1682-1756), el autor material de la mayoría de las miniaturas que componen esta serie.

Miniatura El Quijote de Ana Meléndez

Bookcrossing con motivo del Día del Libro

El día 22 de abril 56 bibliotecas de museos y centros de arte y cultura inundarán las ciudades de libros con motivo de la celebración del Día Internacional del Libro.

Dichos centros se unen en una experiencia de bookcrossing en la que liberarán libros relacionados con diferentes disciplinas.

Por octavo año consecutivo (cuarto en el que participa el Museo de Bellas Artes de Asturias) un total de 56 museos y centros de arte compartirán el próximo 22 de abril, con motivo del Día Internacional del Libro, una experiencia de bookcrossing o campaña de liberación de libros, con la pretensión de inundar las ciudades con volúmenes procedentes de la bolsa de duplicados de sus respectivas bibliotecas. Los participantes han previsto poner en circulación estos libros con la intención de que quienes los recojan, disfruten de su lectura y vuelvan a liberarlos en otro punto distinto del mundo. Todos los libros liberados estarán acreditados con sus correspondientes etiquetas, contendrán las instrucciones necesarias para facilitar al lector su participación en la campaña y estarán registrados en la página web de bookcrossing, donde los lectores podrán indicar el lugar donde liberarán cada ejemplar.

Desde su aparición a nivel internacional en 2001, el bookcrossing no ha hecho sino multiplicar el número de participantes en este tipo de iniciativas. El bookcrossing se define como un «club de libros global», regido por tres sencillas reglas, conocidas como las tres erres, es decir, read (lee), register (registra), release (libera). Los libros se liberan normalmente en lugares públicos y de tránsito de personas, desde la Universidad a los medios de transporte o polideportivos, y si cada usuario sigue estas sencillas instrucciones es fácil conocer, a través de la página oficial del proyecto, el trayecto realizado por un libro desde su punto de origen al de recogida. El bookcrossing permite no solo compartir e intercambiar gratuitamente libros sino también seguir la pista de cualquiera de ellos una vez que ha sido liberado, así como saber quién lo ha leído y en qué lugar.

Cualquier persona puede participar en esta experiencia, no solo recogiendo libros sino también poniendo en circulación otros de su propiedad, registrándolos en la página web de bookcrossing y liberándolos después en un lugar público. Así que el día 22 de abril todos podréis seguir estos pasos con alguno de los libros que se van a liberar en distintos puntos de cada una de las ciudades participantes, e incluso compartir vuestro descubrimiento o liberación a través de Twitter con los hashtags #DíadelLibro y #BookcrossingMuseos. En concreto, en Asturias las ciudades de Oviedo y Gijón se poblarán con estos libros procedentes de los principales centros de la región: el Muséu del Pueblu d’Asturies, el Museo Casa Natal de Jovellanos y Museos Arqueológicos de Gijón, así como el Arqueológico y el Bellas Artes de Asturias.

El objetivo de esta iniciativa es recordar el importante papel que las bibliotecas de museos, desarrollan en la documentación, investigación y difusión de las colecciones, al mismo tiempo que se fomenta la lectura.

Museos y centros participantes

Arxiu CCCB, Centre de Cultura Contemporània de Barcelona; Biblioteca-Centre de Documentació del Museu Valencià d’Etnologia; Biblioteca-Centro de Documentación del MUSAC, Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León; Biblioteca de la UNED; Biblioteca de los Museos Arqueológicos de Gijón; Biblioteca del IVAM; Biblioteca del Museo Arqueológico de Asturias; Biblioteca del Museo de Bellas Artes de Bilbao; Biblioteca del Museo del Ejército; Biblioteca del Museu de Belles Arts de València; Biblioteca del Museu Marítim de Barcelona; Biblioteca do Museo Galego da Marioneta; Biblioteca y Centro de Documentación. Artium, Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo (Vitoria-Gasteiz); La Casona de Tudanca; Centre d’art la Panera, Lleida; Centre Documentació Cultura Popular (DGCPAAC-Gencat); CENTRO ATLÁNTICO DE ARTE MODERNO, CAAM; Centro de Arte Contemporáneo de Huarte; Centro de Arte La Regenta; Centro de Documentación de las Artes Escénicas de Andalucía; Centro de Estudios y Documentación MACBA; CGAC Centro Galego de Arte Contemporánea; CRAI Belles Arts. Universitat de Barcelona; Es Baluard Museu d’Art Modern i Contemporani de Palma; Escola Massana, Centre d’Art i Disseny; Fundació Antoni Tàpies; Fundación Eugenio Granell; Fundació Joan Miró. Biblioteca Jacques Dupin; L’Iber, Museo de los soldaditos de plomo; MACA. Museo de Arte Contemporáneo de Alicante; MARCO, Museo de Arte Contemporánea de Vigo; Museo Art Nouveau y Art Déco – Casa Lis (Salamanca); Museo Casa Natal de Jovellanos; Museo das Peregrinacións e de Santiago. Biblioteca; Museo de Belas Artes da Coruña; Museo de Bellas Artes de Asturias; Museo de la Naturaleza de Cantabria. MNAT.; Museo de Navarra; Museo de Valladolid; Museo de Zamora; Museo del Carlismo; Museo del Ferrocarril de Madrid; Museo del Gas de la Fundación Gas Natural Fenosa; Museo del Traje. CIPE; Museo Etnográfico de Cantabria; Museo Etnográfico de Castilla y León; Museo Etnológico de Navarra “Julio Caro Baroja”; Museo Etnolóxico. Ribadavia-Ourense; MUSEO MARÍTIMO DEL CANTÁBRICO; Museo Nacional de Antropología; Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias González Martí. Biblioteca; Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria MUPAC.; Museu de Prehistòria de Valéncia; Muséu del Pueblu d’Asturies; Museu Etnològic de Barcelona – Museu de Cultures del Món de Barcelona; Ubik, Tabakalerako sorkuntza liburutegia.

Las Obras del Mes de Marzo

Os presentamos las obras del mes de marzo seleccionadas por expertos del Museo de Bellas Artes de Asturias.

Muchacha

Muchacha de María Blanchard (Santander, 1881-París, 1932) realizada a mediados de la década de 1920. Como buena parte de los personajes que representa en este periodo, se caracteriza por sus ojos agrandados, su mirada intensamente espiritual, la nariz ancha, más bien roma, los labios gruesos y cortos, el cabello recogido que acentúa la pureza del óvalo del rostro, y un marcado aire de desvalimiento.
Muy interesante es también el tratamiento pictórico, que anima el rostro con suaves tonos carmín y azules, bien entonados con los grises dominantes y ocres dominantes.

Muchacha de Maria Blanchard

Cupido

Cupido labrada en mármol por Francisco Pérez del Valle (Bones, Ribadesella, 1804-Madrid, 1884) en 1864. Siguiendo su iconografía habitual, Pérez del Valle representa a Cupido como un niño alado, en este caso apoyado sobre un tronco, en el que descansan el carcaj y las flechas, sus dos atributos principales.
La pieza se encuentra en la sala 7 del Museo.

Cupido de Pérez del Valle

Santo Entierro

Santo Entierro realizado hacia 1645 por José de Ribera (Játiva, Valencia, 1591-Nápoles, 1652). La representación de la Piedad, con sus distintas variaciones, fue un tema central a lo largo de toda la producción de Ribera, existiendo interesantes ejemplos en museos como el Thyssen-Bornesmiza o el Louvre.
Este ejemplar está protagonizado por Cristo muerto, la Virgen María, San Juan, la Magdalena, José de Arimatea y al fondo, en un segundo plano, aparece Nicodemo. Depositada por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, fue restaurada en el Museo de Bellas Artes y durante el proceso se descubrió la firma autógrafa del artista así como interesantes cambios compositivos, como el que define la posición del brazo izquierdo de Cristo.

Santo Entierro de José de Ribera

Crucifixión

Este anónimo sienés titulado Crucifixión data del siglo XIV y es la pieza más antigua de nuestra colección. Está ubicada en la sala 1 del Palacio de Velarde, en un punto idóneo desde el que comenzar el recorrido por el renovado Bellas Artes.

Crucifixión

El Remontaje del Bellas Artes

El próximo 31 de marzo se abren de nuevo al público el Palacio de Velarde y la Casa de Oviedo-Portal, dos de los tres edificios que junto con la Ampliación integran el Museo de Bellas Artes de Asturias.

Estos dos inmuebles han estado parcial o totalmente cerrados en los últimos tiempos: la Casa de Oviedo-Portal prácticamente desde 2010 y el Palacio de Velarde desde 2015. Durante este tiempo, se han ejecutado diferentes labores de acondicionamiento de las instalaciones pero, sobre todo, se ha realizado una intensa labor para completar el remontaje de la colección permanente, la cual, a partir de ahora, quedará expuesta según un discurso cronológico de la siguiente manera.

En el Palacio de Velarde, primera sede de la institución, se mostrarán los fondos más antiguos de la pinacoteca en diálogo con un espacio (el del patio y sala de exposiciones temporales) dedicado al arte contemporáneo y a los proyectos específicos de artistas actuales. Aquí tendrá también cabida el próximo proyecto específico de Carlos Suárez, titulado El vaciado de la huella belga.

El discurso histórico arrancará en la escalera imperial, presidida por el Retablo de Santa Marina del Maestro de Palanquinos. En la primera planta se podrá disfrutar de los fondos de los siglos XIV al XVIII, entre los que cobran especial protagonismo el Apostolado de El Greco, mientras que en la segunda planta se expondrán obras de los siglos XVIII y XIX. Desde aquí se accede a la Casa de Oviedo-Portal, donde se han distribuido las colecciones de pintura y escultura asturiana del siglo XIX y donde se localizan los gabinetes de dibujo, grabado, fotografía y artes industriales, fondos que, salvo en el caso de las artes industriales, se han expuesto en contadas ocasiones en el Museo. En este edificio el recorrido va descendiendo desde la segunda planta hasta la baja, donde se encuentra la puerta de acceso a la Ampliación, en la que el visitante podrá contemplar los fondos de los siglos XX y XXI, cerrando con ello nuestro recorrido por el arte asturiano, español e internacional de los últimos siete siglos.

Los trabajos de remontaje de las colecciones se han ido desarrollando desde diciembre de 2014 de manera continuada e inversa al recorrido que acabamos de comentar. En aquel momento, el montaje se inició en la segunda planta de la Ampliación, que fue viendo cómo se llenaban sus salas a lo largo de los meses siguientes. Una vez inaugurado este edificio, el trabajo continuó en la Casa de Oviedo-Portal, donde en septiembre de 2015 ya estaban instaladas cerca del 80% de las obras. Después le tocó el turno a la segunda planta del Palacio de Velarde, que junto con lo contenido en la Casa de Oviedo-Portal se pudo ver en una visita del ciclo Encuentros con el Bellas Artes. La última fase del remontaje se correspondió con las plantas primera y patio de Velarde, que se simultaneó con la instalación de la señalética y la matización de las luces.

Con esta apertura, que permitirá ver el Museo totalmente abierto, se culmina por tanto un intenso periodo de trabajo por parte de todo el equipo del Museo. Una labor que ha comprendido desde la revisión y puesta a punto de las instalaciones, a la revisión de todas y cada una de las obras expuestas, contrastando y actualizando dataciones y atribuciones y revisando la correcta conservación de las mismas, la concepción y desarrollo del propio remontaje y la señalética e implementación de otros materiales de difusión.

Trabajos en el remontaje de la Colección

El equipo de montaje trabajando en la sala 3

Trabajos en el remontaje de la Colección

El equipo de montaje colocando las piezas de la sala 16

Casa de Oviedo-Portal

Una vista de la sala 8

Palacio de Velarde

Pintura de gran formato y esculturas del siglo XIX del Corredor del 2º de Velarde

Sala dedicada al s.XIX

Panorámica de la sala 5

Sala dedicada al s.XVIII

Panorámica de la sala 4

El MBBAA participa en la #MuseumWeek

Del 28 de marzo al 3 de abril de 2016 se celebra la #MuseumWeek, en la que museos e instituciones culturales de todo el mundo generan conversación en torno al arte en Twitter

Este año, la #MuseumWeek tratará temas relacionados con la preservación y la celebración de la cultura, la memoria y el patrimonio cultural, pero también abordará la tolerancia, la vida en sociedad y la libertad de expresión. Valores que han sido particularmente vapuleados estos últimos años, a veces con resultado mortal, como en los atentados de París, el ataque al Museo del Bardo en Túnez, la destrucción de sitios arqueológicos (Palmira, Nimrud, Hatra…) o el saqueo de los tesoros del Museo de Mosul en Irak, entre otros.

Desde el Museo Bellas Artes de Asturias nos hemos querido sumar a esta iniciativa de diálogo e interacción a través de la red. Estos serán los temas y hashtags que habrá que seguir durante la semana:

Lunes 28 de marzo de 2016 #secretsMW

Desde la organización se propone presentar los engranajes de la institución, secretos de los centros o lo que se vive día a día de puertas adentro.

Martes 29 de marzo de 2016 #peopleMW

Una jornada dedicada a todas las personas (célebres o anónimas) que hacen de la institución lo que es actualmente: fundadores de los museo, trabajadores, donantes de obras…

Miércoles 30 de marzo de 2016 #architectureMW

La historia de los edificios, el barrio y lugares emblemáticos tomarán protagonismo en las redes.

Jueves 31 de marzo de 2016 #heritageMW

El jueves, coincidiendo con la reapertura del Palacio de Velarde y la Casa Oviedo-Portal, será momento para hablar del patrimonio cultural, los tesoros y las obras que se conservan en los depósitos.

Viernes 1 de abril de 2016 #futureMW

Día para conversar sobre el futuro, compartir con el público los proyectos y retos de la institución, las propuestas de investigación y los desafíos institucionales.

Sábado 2 de abril de 2016 #zoomMW

Jornada dedicada a los detalles. Atentos a nuestras redes sociales, os enseñaremos las obras desde otra perspectiva, jugando a descubrir nuevos «detalles»…

Domingo 3 de abril de 2106 #loveMW

Domingo, último día de la #MuseumWeek. Aprovecharemos la ocasión para dialogar con el público y que nos digáis qué es lo que más os gusta del Museo.

Twitter del Museo de Bellas Artes de Asturias: @MBellasArtesAs

Más información del evento: http://museumweek2016.org

Balenciaga, alta costura en el Bellas Artes de Asturias

La pieza de Balenciaga Vestido de noche en crespón de seda negro y guarnición de cinta aplicada de lentejuelas, guipur y cristales facetados (1968, Museo Cristóbal Balenciaga de Getaria) es el primer traje que forma parte del Programa La Obra invitada del Museo de Bellas Artes de Asturias, siendo la pieza escogida para el primer cuatrimestre de 2016.

Cristóbal Balenciaga (Guetaria, Guipúzcoa, 1895 – Jávea, Valencia,1972) fue uno de los más prestigiosos diseñadores de moda españoles y padre de la alta costura.
Tras la apertura de su primera casa de costura en San Sebastián y su filial en Madrid, en 1937 se estableció en París, donde su nombre se hizo hueco entre los grandes de la moda internacional. En 1960, confeccionó el vestido de novia de la Reina Fabiola de Bélgica.
Su creación reflejó primero la influencia de las pinturas de Zurbarán en sus boleros bordados para la noche y, después, tendencias deportivas con la aparición de los primeros impermeables transparentes. Su última colección se presentó en 1968 y en ella se decantó claramente por el color.
Balenciaga logró una de las mayores contribuciones a la moda femenina del siglo XX con la definición de una nueva silueta. Mediante innovadores cortes, se diferencia del hito creado por Dior (el llamado New Look) y libera el cuerpo de la mujer a través de volúmenes sorprendentes. La importancia de un elemento invisible, que envuelve el cuerpo femenino y soporta el volumen del vestido, es apreciable en todas sus creaciones.

Vestido de noche en crespón de seda negro fue presentado en 1968 en los salones de la Avenida Georges V de París y perteneció a la colección de Sonsoles de Icaza y León, marquesa de Llanzol. Es una de las últimas creaciones de Cristóbal Balenciaga.
Se trata de un vestido largo, de diseño tipo túnica y sin mangas, que cuenta con escote redondo en el delantero y recto con tirantes en la espalda, recurso este último muy habitual en las creaciones de Balenciaga. Forrado en crepé de seda, la línea túnica envuelve con un solo paño de tejido casi la totalidad del cuerpo femenino, siguiendo los principios del minimalismo constructivo. El único adorno del mismo, los tirantes-joya, ensalza la silueta femenina en su recorrido y oculta los escasos y estudiados cortes que son necesarios para la construcción de la túnica. La sobriedad del corte se enfatiza además mediante la fluidez del crespón, mientras se contrarresta con un profundo escote en la espalda, recurso muy habitual en la creaciones de Balenciaga.
Vestido de noche en crespón de seda negro, 1968, de Cristóbal Balenciaga

Vestido de noche en crespón de seda negro, 1968, de Cristóbal Balenciaga. Fotografía: Manuel Outumuro. Colección Cristóbal Balenciaga Museoa, Getaria.

Esta Obra invitada, cedida por el museo dedicado al modisto en Getaria, ha sido escogida para el Programa del Bellas Artes con motivo de la relación que unió a Balenciaga con el pintor asturiano Luis Fernández, en cuya sala se podrá visitar entre el 23 de febrero y el 29 de mayo.

En relación a la exposición, se han programado la conferencia Balenciaga, mi amigo, a cargo de doña Sonsoles Diez de Rivera (patrona fundadora del Museo Cristóbal Balenciaga), y los talleres Colecciones de moda, Lo pinto todo y Diálogos con La Obra Invitada.
Los talleres tendrán lugar durante los meses de marzo y abril. En Colecciones de moda, el taller dirigido a familias con niños/as de 4 a 12 años, se buscará la conexión entre Balenciaga y el pintor asturiano Luis Fernández para, posteriormente, convertir a los participantes en diseñadores de alta costura.
Lo pinto todo será un taller enfocado a un público de entre 13 y 16 años, en el cual los participantes diseñarán su propia camiseta inspirándose en las colecciones del Museo y la Obra invitada de este primer cuatrimestre de 2016.
También se harán visitas para público adulto dentro del ciclo Diálogos con La Obra invitada. Durante la visita se analizará el Vestido de noche en crespón de seda negro de Balenciaga y se tratarán el motivo y la importancia de su presencia en el Museo Bellas Artes de Asturias.

Los Edificios del Museo (II): el Palacio de Velarde

El Palacio de Velarde fue la primera sede del Museo de Bellas Artes de Asturias. Se trata de un edificio proyectado y construido por el arquitecto Manuel Reguera (Candás, 1731-Oviedo, 1798) dentro de los modelos de arquitectura academicista del siglo XVIII. Fue encargado por Pedro Velarde Cienfuegos (1699-1781), señor de las casas de Velarde y Prada y del coto de Linares, que actuó además como regidor de Oviedo. La importante situación del linaje que ostentaba este personaje, fortalecido tras la unión de las Casas de Prada y Velarde y con una creciente influencia política, motivó la primera reconstrucción de su residencia principal en Oviedo que se contrató con el maestro Pablo de Cubas en el año 1680. Este edificio fue demolido en 1765 para dejar paso al ambicioso palacio trazado por Manuel Reguera.

Aunque se desconoce la fecha exacta del primer contrato con el arquitecto, las obras del Palacio de Velarde ya habían sido iniciadas en 1765. Al principio, los trabajos avanzaron rápidamente y en el otoño de 1766 el perímetro de la casa alcanzaba ya una altura considerable. Después se pasó a acondicionar el interior. Pero en 1768 todo este esfuerzo constructivo se detuvo, cuando la mayor parte de los trabajos habían concluido y tan sólo restaban algunos detalles secundarios, aunque algunos importantes, como el jardín. Empezaron a tener problemas económicos para seguir con el proyecto y a estos se sumaron, a partir de 1770, otros de índole legal, pues entonces el ayuntamiento apreció irregularidades en el desarrollo de los trabajos.

El Palacio de Velarde está concebido como un gran bloque cúbico de planta cuadrangular, con cuatro fachadas exentas y articulado en torno a un patio que reitera el trazado exterior. Su fachada principal, la más decorada, se dispuso hacia la calle de Santa Ana, la vía más importante. Se estructura en tres plantas y un zócalo, separadas por líneas de imposta pétreas que se continúan también hacia el jardín. En la parte inferior los vanos se distribuyen en dos niveles. Son los correspondientes a las bodegas y a la planta baja, a los que corresponden respectivamente unos huecos reducidos y destinados a favorecer la ventilación y unas ventanas adinteladas, que se rematan en unas orejas pequeñas y muy planas.

Mientras, los vanos del primer piso concentran el mayor interés creativo, con balcones cuyos saledizos están dotados de gran plasticidad. Pero lo que asume el mayor protagonismo en la fachada es la calle central. En ella se encuentra la puerta principal de la casa, un balcón enmarcado por frontón sobre columnas y el aparatoso escudo nobiliario del linaje del promotor. Como remate de la calle central y apoyado sobre el frontón se ha esculpido un espléndido escudo nobiliario donde figuran las armas de Velarde, Prada, Queipo de Llano, Navia, Bolaño y Caso. Está orlado con la leyenda: “VELARDE EL QUE LA SIERPE MATO CON LA YNFANTA SE CASO”.
Escudo nobiliario de la fachada a la calle Santa Ana.

Escudo nobiliario de la fachada a la calle Santa Ana. Foto: Pedro Pardo.

A su alrededor aparecen estandartes, trofeos y personajes de inspiración marina componiendo un conjunto abigarrado, donde la fantasía desbordante en la recreación de personajes corre pareja a la gran plasticidad que caracteriza su plasmación escultórica.

El edificio se articula en torno a un patio, que no se encuentra en el centro exacto del edificio, sino que aparece desplazado a causa del gran relieve alcanzado por la escalera principal. Cada una de sus cuatro crujías consta de dos arcos carpaneles sobre monumentales columnas toscanas de sillería de La Granda, que se enlazan con los muros circundantes mediante arcos. El primer piso del patio aparece cerrado para proteger las estancias interiores de los rigores climáticos de la región y cada lienzo se abre hacia el patio mediante parejas de balcones con antepechos enrasados. El segundo piso, por su parte, se ha visto afectado por una serie de reformas. Su lienzo septentrional está ennoblecido mediante una solana que se compone de cinco arcos carpaneles sobre columnas toscanas de escasa altura.

Pero en el interior, el elemento más significativo es la gran escalera principal, que ocupa la mayor parte del cuerpo septentrional del palacio. Se llega a ella desde el patio, a través de un arco de medio punto con esviaje en su intradós, y se compone de dos tramos. Su trazado se inicia en un arco de medio punto sobre pilastras cajeadas y se eleva hasta un rellano donde se bifurca en otras dos rampas paralelas. El conjunto, realizado con sillares de piedra caliza de La Granda bien labrados, consta también de pasamanos pétreo, levemente moldurado, y ofrece una gran sobriedad, salvo el discreto ornamento de los pequeños jarrones de las esquinas. En origen recibía luz directa desde el exterior gracias al óculo del muro septentrional que aún conserva la rejería primitiva y estaba conectada visualmente con el patio gracias a otro óculo semejante y enfrentado al anterior en la pared meridional. Este último vano no tenía como función principal la iluminación, sino que estaba orientado a oxigenar la escalera, liberándola de la pesadez del murro cerrado y abriéndola hacia el interior del inmueble. Además, insistía en una cierta idea de orden y composición armónica presente en toda la obra.
Patio del Palacio de Velarde.

Patio del Palacio de Velarde. Foto: Marcos Morilla.

El Palacio de Velarde fue adquirido en 1971 a la Congregación de Religiosas del Santo Ángel de la Guarda (propietaria del inmueble desde 1927) y adaptado a las nuevas necesidades y usos museográficos con la intervención de los arquitectos Florencio Muñiz Uribe (entre 1973 y 1976 y en 1980) y Cosme Cuenca y Jorge Hevia (1992-1995). Ha sido declarado Bien de Interés Cultural el 25 de mayo de 1983.

(Este texto y algunas de las imágenes han sido extraídas del libro de Vidal de la Madrid Álvarez, El Palacio de Velarde. La vanguardia ilustrada en Asturias, editado por el Museo en 2012).

El Palacio de Velarde.

El Palacio de Velarde. Foto: Marcos Morilla.

El Palacio de Velarde.

El Palacio de Velarde. Foto: Marcos Morilla.

Balcón principal de la fachada a la calle Santa Ana.

Balcón principal de la fachada a la calle Santa Ana. Foto: Pedro Pardo.

El Palacio de Velarde.

El Palacio de Velarde.

Las Obras del Mes de Febrero

Os presentamos nuestras primeras obras del mes, piezas elegidas semanalmente por expertos del Museo de Bellas Artes de Asturias.

La Trinidad en la Tierra

La Trinidad en la Tierra, de Luca Giordano (Nápoles, 1634-1705). Se trata del último ingreso en el Museo, como depósito de Pérez Simón. Es una pintura realizada en España entre 1692-1702, que representa, en una atmósfera de tonos dorados, la doble iconografía de la Trinidad en la Tierra y la Predicción de la Pasión de Cristo, teniendo ambas como personaje principal al Niño Jesús.

La Trinidad en la Tierra, de Luca Giordano (Nápoles, 1634-1705)

La Trinidad en la Tierra, de Luca Giordano (Nápoles, 1634-1705)

Autorretrato

El Autorretrato de Francisco de Goya y Lucientes (1746-1828) abre la serie Los Caprichos. La primera serie de grabados concebida por Goya como tal. Está integrada por 80 estampas, editadas por primera vez en 1799 aunque la serie que se conserva en el Museo corresponde a la edición de 1868. Realizado principalmente al aguafuerte y aguatinta, con toques de punta seca y buril, muestra al artista a la edad de 51 años, representado de perfil, con casaca y sombrero de copa y actitud y mirada displicente.
Esta estampa, junto con otras obras de este creador universal, se expondrá próximamente en el nuevo Gabinete de Estampas del Bellas Artes.

Autorretrato, de Francisco de Goya y Lucientes (1746-1828)

Autorretrato, de Francisco de Goya y Lucientes (1746-1828)

Rose avec une bougie (Rosa con vela)

Rose avec une bougie (Rosa con vela), del pintor ovetense Luis Fernández, está fechada entre 1971-1973. Estaba pintándola antes de morir, el 25 de octubre de 1973, y suele ser considerada como el testamento artístico del creador.

Rose avec une bougie (Rosa con vela, 1971-1973), de Luis Fernández

Rose avec une bougie (Rosa con vela, 1971-1973), de Luis Fernández

Alegoría de la fotografía

Alegoría de la fotografía, realizada en 1903 por Julio Peinado, se expondrá en el nuevo gabinete de fotografía del Museo.
Julio era hijo del fotógrafo Juan Peinado Gómez e instaló su primer estudio conocido en Oviedo en 1890. Adscrito al pictorialismo, realizó numerosos retratos de estudio así como composiciones de carácter alegórico, como Una vez era un rey y La vida del obrero. Entre ellas se encuentra también esta alegoría reivindicativa de la fotografía como arte, en la que posó como modelo su hija Rafaela.

Alegoría de la fotografía, 1903, de Julio Peinado

Alegoría de la fotografía, 1903, de Julio Peinado

Filandón en Monasterio de Hermo

En el verano de 1872 el pintor madrileño, aunque de origen asturiano, Luis Álvarez Catalá (1836-1901) realizó esta pequeña tablita. En ella se representa una escena de Filandón en Monasterio de Hermo, localidad de la que era natural su padre.

Filandón en Monasterio de Hermo (1872), de Luis Álvarez Catalá

Filandón en Monasterio de Hermo, 1872, de Luis Álvarez Catalá

Los Edificios del Museo (I): la Casa de Oviedo-Portal

Coincidiendo con la fase final del remontaje de la colección permanente en los dos palacios históricos que ocupa el Museo (el Palacio de Velarde y la Casa de Oviedo-Portal) vamos a publicar en nuestro blog una serie de entradas dedicadas a conocer algo más sobre cada uno de ellos.La primera de estas publicaciones se dedica a la Casa de Oviedo-Portal, edificio que se considera un perfecto ejemplo de cómo era la arquitectura palaciega ovetense del siglo XVII. Cerrada prácticamente en su totalidad desde enero de 2012 como consecuencia de las obras de ampliación, está previsto que abra de nuevo sus puertas en marzo de 2016. A partir de entonces la Casa mostrará al público lo mejor de las colecciones de arte asturiano del siglo XIX, así como varios gabinetes dedicados al dibujo, grabado, fotografía y artes industriales. Todo ello como broche final de una extensa e interesante historia, como palacio y como museo, que resumimos brevemente a continuación.

Casa de Oviedo-Portal, fachada

Casa de Oviedo-Portal, fachada

Plano de Oviedo por F. Reiter (1776)

Plano de Oviedo por F. Reiter (1776)

La Casa de Oviedo-Portal ocupa el número 8 de la Calle Rúa, la antigua Rúa de las Tiendas o de los Tenderos, una de las principales vías de comunicación interior de Oviedo, que mantuvo a lo largo de la Edad Moderna su carácter de calle mayor y que todavía es, a día de hoy, una de las más transitadas del casco antiguo. Fue construida para Fernando de Oviedo-Portal, regidor de la ciudad, y su esposa Jacinta de Estrada y Nevares hacia 1659-1660, según las trazas dadas, seguramente, por el arquitecto cántabro Melchor de Velasco Agüero (¿-1669), que había intervenido en la contigua casa del también regidor Juan Carbajal Solís (edificio que hoy ha sido integrado en la Ampliación).

El palacio se eleva sobre un angosto solar de unos 400 m2 y cuenta con un frente de fachada de nueve metros y medio. Consta de tres plantas, que se articulan en torno a un patio de luces, que servía en sus orígenes para dotar de iluminación y ventilación natural a cada espacio y para separar las estancias nobles de la vivienda, situadas al oeste (sobre la vía pública) del resto de las dependencias ubicadas en la trasera. Este recoleto patio, adintelado y sostenido en su parte baja por cuatro columnas de orden toscano, servía además como distribuidor y daba al edificio su carácter palaciego. Es, además, después del medieval de la Casa de Rúa (hoy, Rúa 15) el más antiguo que conserva la arquitectura señorial ovetense.

En la planta baja se ubicaban en origen las dependencias y servicios comunes: al frente la cocina, bodega, despensas, retretes, etc., y en la trasera la cochera y cuadra. La primera planta funcionaba como planta noble, y acogía en su parte oeste el salón, que daba a la calle, junto a dos pequeñas salitas que se usaban como gabinetes o dormitorios, mientras que hacia el este se distribuían las alcobas del mayorazgo y el comedor. El segundo piso era el de diario, utilizado para dormitorio de la familia y servidumbre, aprovechándose las habitaciones delanteras para cuartos de estar y de labor. Bajo las cubiertas, hoy ocupada una de ellas por la biblioteca, se situaba un desván. En cuanto a la fachada, estaba construida con sillares de arenisca y su alzado es sobrio y sencillo, sin apenas decoración (salvo por el escudo de armas de la familia) y con una distribución simétrica de los huecos, destacando la utilización de puertas-ventanas con balcones simples en la segunda planta y corrido en la principal.

En 1878 se realizó una reforma de este inmueble, promovida por el conde de Revillagigedo, que convirtió este palacio en una casa de vecinos y confirió a la fachada su aspecto actual. Las alteraciones que sufrió entonces el alzado original fueron fundamentalmente tres, además de otras menores como el cambio operado en las armas del escudo: rasgado de las ventanas del zaguán, que quedaron convertidas en puertas pero que la restauración de 1985 devolvió a su primitivo destino; apertura de una puerta-ventana en el entrepaño que ocupaba el escudo y desplazamiento de éste a un romanato sobre la cornisa, en el eje axial de la fachada.

Alzado original de la Casa de Oviedo-Portal por Pedro Cabal (1878)

Alzado original de la Casa de Oviedo-Portal por Pedro Cabal (1878)

Alzado propuesto de la Casa de Oviedo-Portal por Pedro Cabal (1878)

Alzado propuesto de la Casa de Oviedo-Portal por Pedro Cabal (1878)

No será hasta más de un siglo después cuando el edificio, abandonado y próximo a su destrucción, sea recuperado para Museo. La institución necesitaba ya entonces ampliar su superficie, y por ello se decidió adquirir este edificio, muy próximo al Palacio de Velarde. La escritura de compra-venta de la Casa de Oviedo-Portal fue firmada por la Fundación Pública Centro Regional de Bellas Artes el 18 de mayo de 1982 por un importe total de 21.100.000 pesetas, comenzando las obras de restauración del edificio a principios de 1985. Esta intervención consistió fundamentalmente en consolidar su estructura y devolverle el carácter palaciego, derribando los tabiques de divisiones internas construidos cuando fue habilitada para viviendas en 1878 y reconstruyendo, además, dos plantas bajo cubierta en la parte anterior y posterior del edificio. Inaugurado el 16 de junio de 1986, en 1993 se realizó una segunda intervención arquitectónica, que adecuó tanto este espacio como el del Palacio de Velarde a sus fines museográficos. Ahora, treinta y cuatro años después de su adquisición, estamos cada vez más próximos a la que será su tercera reapertura en su historia como parte del Museo.

Antiguo montaje de las colecciones del siglo XIX. Foto: Marcos Morilla

Antiguo montaje de las colecciones del siglo XIX. Foto: Marcos Morilla

Antiguo montaje de las colecciones del siglo XX. Foto: Marcos Morilla

Antiguo montaje de las colecciones del siglo XX. Foto: Marcos Morilla

(Este texto y algunas de las imágenes están extraídas del libro de Javier González Santos, La Casa de Oviedo-Portal. Un ejemplo de arquitectura palaciega ovetense del siglo XVII, editado por el Museo en 1996).